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El IIM-CSIC concluye los proyectos “PERIZIA” y “GELFISH” con soluciones para el sector pesquero artesanal en Galicia

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By Milthon Lujan

Muestras de descartes de pescado. Fuente: CSIC.
Muestras de descartes de pescado. Fuente: CSIC.

Santiago de Compostela – España. El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a través del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM), ha concluido los proyectos de investigación “Conservación y explotación sostenible de las poblaciones de erizo mediante tecnologías innovadoras basadas en inteligencia artificial (PERIZIA)” y Producción de aceites estructurados de pescado para la valorización de descartes hacia una pesca costera artesanal sostenible (GELFISH)”, financiados por la Convocatoria para el fomento de la economía azul y el impulso de la sostenibilidad pesquera y acuícola, en el marco del Programa Pleamar, cofinanciado por el Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA) en 2023.

Las investigaciones, que se iniciaron en julio de 2024, se desarrollaron con la colaboración de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, a través del Programa Pleamar, y se cofinanciaron por la Unión Europea por el FEMPA (Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura).

“PERIZIA”: objetivos y resultados

Coordinado por el grupo de Biosistemas e Ingeniería de Bioprocesos (Bio2Eng) del IIM- CSIC bajo la dirección de Luis Taboada Antelo, científico titular del CSIC, contó con la colaboración del grupo Bioquímica de Alimentos del IIM-CSIC y la Federación Nacional de Cofradías de Pescadores, así como de las Cofradías de Ribeira, Cangas, Vigo y Baiona

“Pretendíamos incrementar el conocimiento sobre las poblaciones de erizo de mar mediante el uso de tecnologías de observación subacuática. Para ello, trabajamos con un ROV (vehículo submarino operado remotamente) y sistemas de captura de imagen y vídeo, combinados con técnicas de análisis automatizado basadas en inteligencia artificial de las mismas”, explica Luis Taboada Antelo, quien añade que “se ha obtenido así información más precisa sobre la distribución y densidad de esta especie de interés pesquero y ecológico, por lo que ahora se dispone de grandes volúmenes de datos de su estado real para la toma de decisiones efectivas y eficientes para su conservación y explotación sostenible”.

La investigación, que se enmarcaba en la necesidad de mejorar la gestión de un recurso marisquero de alto valor ecológico y socioeconómico cuya explotación en Galicia se realiza bajo un modelo de cogestión entre la Xunta y las cofradías de pescadores, ha demostrado la viabilidad técnica y científica de integrar tecnologías avanzadas de visión subacuática e inteligencia artificial para el seguimiento objetivo de las poblaciones de erizo de mar (Paracentrotus lividus) en el litoral gallego.

“Uno de los principales logros ha sido el diseño, adaptación y prueba en condiciones reales de un sistema integral basado en vehículos operados remotamente (ROV) equipados con cámaras de alta resolución 4K para análisis visual detallado de las poblaciones de erizo, sistemas de iluminación reforzada para aguas profundas y turbias como las de las costas gallegas en las que se pesca este recurso, sensores de posicionamiento (DVL) para estimación de trayectorias, sistemas de referencia métrica mediante láser e integración de visualización inmersiva del pilotaje y telemetría del ROV mediante gafas de realidad aumentada”, destacan desde el equipo de investigación.

En total, se realizaron 19 salidas de campo en zonas de interés seleccionadas por las cofradías de Aguiño, Cangas, Vigo y Baiona bien porque el recurso se esté explotando ya o para hacer una evaluación del estado del mismo de cara a poder explotarlo en un futuro, generando un volumen significativo de imágenes y datos georreferenciados del estado real de las poblaciones de erizo en las distintas zonas de muestreo y a partir de esos datos se desarrolló un sistema de detección automática basado en redes neuronales convolucionales para la identificación y cuantificación de erizos de mar.

Los resultados obtenidos permiten transformar vídeo subacuático en estimaciones cuantitativas de densidad (erizos/m²), comparables entre zonas y transectos. Además, los datos pueden exportarse en formatos geoespaciales compatibles con sistemas de información geográfica (SIG), lo que permite generar mapas de calor y análisis espaciales detallados.

“GELFISH”: objetivos y resultados

Coordinado entre los grupos Bio2Eng y de Reciclaje y Valorización de Residuos del IIM- CSIC y el grupo de Tecnologías para el Desarrollo de Bioproductos Industriales de la Universidade de Santiago de Compostela, contó con participación activa de la Cofradía de Pescadores San Andrés de Portosín.

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“Hemos trabajado en la valorización de descartes pesqueros de la flota costera de cerco a través de la producción de oleogeles de origen marino, tecnología que permite estructurar aceites de pescado para facilitar su aprovechamiento en nuevos usos”, explica Luis Taboada Antelo, quien añade que “ello abre nuevas oportunidades para dar valora a recursos pesqueros que hasta ahora no tenían salida comercial, contribuyendo a una mayor eficacia en el uso de las capturas y a un modelo de pesca más sostenible”.

El principal resultado del proyecto, por tanto, es la puesta a punto de un modelo innovador de valorización integral del pescado azul orientado a la pesca costera artesanal, lo que permite transformar descartes y subproductos pesqueros en aceites estructurados (oleogeles) y otros bioproductos de alto valor añadido, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental, económica y social del sector

“GELFISH surgió como respuesta a uno de los grandes retos actuales de la pesca artesanal: el bajo aprovechamiento de biomasa marina y subproductos asociados a la cadena mar-industria. Frente al modelo lineal tradicional, el proyecto propone una biorrefinería capaz de recuperar pasta de pescado, hidrolizados proteicos, aceites ricos en omega-3, oleogeles y fracciones minerales, avanzando hacia un sistema de “residuo cero” alineado con los principios de economía circular”, explica Taboada.

El caso de estudio se centró en la flota de cerco de Portosín y en especies como cabalón (estornino), caballa, sardina y boga, evaluando tanto descartes como subproductos industriales de la industria procesadora asociada y pescado de bajo valor comercial (destinado a cebo vivo o carnada) como fuentes complementarias de materia prima.

“Los ensayos de procesado permitieron recuperar aproximadamente entre un 53 % y un 59 % de pasta de pescado (mince), junto con fracciones destinadas a la obtención de aceites y concentrados proteicos mediante hidrólisis enzimática. Los aceites obtenidos mostraron un perfil nutricional destacado, con elevados contenidos de DHA y EPA (entre el 19 % y el 29 %) y proporciones favorables de ácidos grasos poliinsaturados, así como niveles de metales pesados muy inferiores a los límites legislativos, incluso para aquellas especies menos conocidas como el cabalón o la boga. Estos resultados confirman la alta calidad nutricional y la seguridad de los aceites recuperados a partir de subproductos pesqueros”, apuntan los científicos.

Otro avance destacado ha sido el desarrollo de un método innovador para estructurar estos aceites en forma de oleogeles mediante tecnología basada en hidroxipropilmetilcelulosa (HPMC), evitando temperaturas elevadas que favorecen la oxidación de los mismos. Ello abre la puerta a su incorporación en matrices alimentarias saludables como alternativa a grasas saturadas tradicionales. En términos de balance global, por cada 1.000 kg de biomasa procesada se lograron rendimientos significativos en mince, aceite, fracción mineral y concentrados proteicos (FPH), demostrando la viabilidad técnica de una biorrefinería multiproducto adaptada a la escala de la pesca artesanal.

El proyecto incorporó, además, un análisis de ciclo de vida y una evaluación tecno- económica de la cadena de valor propuesta, concluyendo que la rentabilidad mejora sustancialmente cuando se valorizan todas las fracciones del pescado y cuando se integran residuos procedentes de la industria transformadora asociada. La transferencia al ámbito gastronómico también formó parte de los resultados del proyecto, con jornadas de evaluación sensorial y exploración culinaria realizadas en colaboración con el Centro Superior de Hostelería de Galicia.