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Investigación analizó el impacto del ruido antropogénico de salmoneras en el ecosistema acuático

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By Milthon Lujan

Elba Aviles

Chile – La tesis realizó una caracterización de los impactos del ruido antropogénico en el ciclo de vida, especialmente de la tasa metabólica del cangrejo ermitaño.

“Caracterización del Ruido submarino de una Salmonera en operación y su potencial efecto sobre tasa metabólica del cangrejo ermitaño (Pagurus edwardsi)” es el título de la tesis de Elba Avilés con el que terminó sus estudios de Magíster en Ecología Marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC). Su director de tesis fue el Dr. Iván Hinojosa.

Se trata del primer estudio en Chile que evalúa los ruidos que emiten las salmoneras, en este caso, ubicada en el Fiordo Comau de la Patagonia Norte. “Obtuvimos la información mediante un hidrófono instalado cercano a una jaula de salmones para saber cuál es el paisaje sonoro submarino y saber si las salmoneras lo están modelando. También quisimos averiguar si este ruido tiene un impacto en las especies que cohabitan esta industria y en particular con el cangrejo ermitaño”, comentó Elba Avilés.

Existe una alta intervención acústica por parte de las salmoneras, el ruido antropogénico tiene una alta dominancia, la que podría afectar los procesos ecológicos de las especies. El estudio consideró 45 horas de grabación, donde el 97% del tiempo fue dominado por ruidos antropogénicos. “Las salmoneras dominan el paisaje sonoro submarino, por lo que existe una intervención humana muy intensa y es algo que recién se está investigando. Señales acústicas son un componente fundamental para los organismos marinos en general, ellos lo incorporaron muy bien evolutivamente. Con estas señales son capaces de detectar el entorno, ya sea para encontrar alimento o saber si hay un depredador cerca, por ejemplo. Es fundamental para su desarrollo en general”, explicó.

Impacto del ruido antropogénico en el ecosistema marino

Otra parte de la tesis fue estudiar si el ruido afecta el proceso metabólico del cangrejo ermitaño, donde no se encontró un efecto significativo. Es una especie no tan estudiada, se caracteriza por estar un poco escondida en el ecosistema, está altamente distribuida en la costa chilena y cohabita con las salmoneras. “Los resultados obtenidos son muy variables, por lo que no se puede determinar si las salmoneras afectan particularmente el consumo de oxígeno del cangrejo ermitaño, pero sí sabemos que los ruidos encontrados se sobreponen en frecuencia a vocalizaciones de distintas especies, desde invertebrados y peces a mamíferos marinos”, declaró.

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Cabe señalar que en esta etapa, se obtuvo el sonido de las salmoneras en el paisaje sonoro a través de un hidrófono. Luego, en la Estación Costera ubicada en Lenga se replicó este sonido por medio de parlantes sumergibles. Ahí, Elba preparó un acuario con cangrejos ermitaños y analizó si estos sonidos tenían una implicancia en su ciclo de vida. “Ahí medimos el nivel del consumo de oxígeno en cada uno de los cangrejos. Realizamos un bucle de sonido antropogénico reiterativo, para acercarnos lo mayor posible a la realidad. Luego comparamos”, comentó.

Respecto a la importancia del estudio, en la actualidad el ruido antropogénico está en la contingencia, debido al criterio de evaluación que implementó el Servicio de Evaluación Ambiental. De esta manera, se empiezan a tomar medidas desde las políticas públicas. “Se empieza a visibilizar el tema del ruido como un contaminante más en el océano, lo que está respaldado científicamente a nivel mundial. El ser humano está industrializando el océano sin cuidar el impacto que genera este ruido en las especies. Es importante la generación de normativas sobre este tema que incorpore a las salmoneras y considere a peces como invertebrados que son los grupos menos estudiados y concentran la mayor biomasa en el ecosistema marino”, finalizó respecto a la relevancia de la investigación.

Elba Avilés realiza un positivo balance de sus años como estudiante del Magíster en Ecología Marina UCSC, destacando que su ingreso fue en el año 2020, cuando inició la pandemia. “Desde el comienzo fue un desafío. Queríamos salir a terreno, me interesaba mucho el buceo y bueno, tuvimos que adaptarnos a la realidad. Todas las clases fueron por Zoom, pero se dieron los tiempos para trabajar en laboratorio, a medida que fue avanzando la contingencia sanitaria, nos acomodamos con los tiempos. La UCSC y los profesores siempre tuvieron la mejor disposición, los funcionarios de Lenga también, todos nos apoyaron para sacar adelante el proyecto. Recomiendo completamente este Magíster, es un programa muy bien estructurado y con distintos enfoques de investigación”, finalizó.

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