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El Niño 2026: Riesgos y Estrategias para la Acuicultura Global

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By Milthon Lujan

Principales efectos del Evento El Niño en la industria acuícola. Imagen elaborada por Gemini.
Principales efectos del Evento El Niño en la industria acuícola. Imagen elaborada por Gemini.

El sector de la economía azul —que integra a las pesquerías marinas, la pesca continental y la acuicultura — se enfrenta actualmente a una encrucijada climática sin precedentes. Entre las variables climáticas interanuales, ningún fenómeno tiene la capacidad de alterar la dinámica oceanográfica, biológica y económica global de forma tan drástica como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

A medida que avanzamos en 2026, las alertas científicas internacionales sobre un potencial «Súper El Niño» han encendido las alarmas en comunidades pesqueras, productores acuícolas y agencias gubernamentales de todo el mundo. Este artículo ofrece un análisis estratégico del fenómeno: desde sus bases meteorológicas y clasificaciones oceanográficas, hasta sus impactos cuantitativos en la producción, las brechas sanitarias emergentes y las mejores estrategias de resiliencia para mitigar sus efectos económicos.

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  1. 1 Puntos Clave: El Impacto de El Niño 2026 en la Acuicultura
  2. 2 ¿Qué es el Fenómeno de El Niño (ENOS) y cómo altera los océanos?
    1. 2.1 Comprendiendo el ciclo: De La Niña a El Niño
    2. 2.2 Los 5 tipos de eventos ENOS
  3. 3 Impactos de El Niño en la Acuicultura Mundial
    1. 3.1 Fluctuaciones en la producción acuícola global
    2. 3.2 Perturbaciones Físicas y Ambientales en los Sistemas de Cultivo
    3. 3.3 Impactos Biológicos y Sanitarios: Brechas Emergentes en el Sector
    4. 3.4 Efectos en la Cadena de Suministro: Piensos y Semillas
  4. 4 Impactos Sectoriales del Evento El Niño
    1. 4.1 Vulnerabilidad en la Industria Salmonera
    2. 4.2 Industria Camaronera: Amenazas Climáticas y Riesgos Financieros
    3. 4.3 Cultivo de bivalvos: colapsos productivos y variabilidad ambiental
    4. 4.4 Cultivo de Algas: Impactos Hidrológicos y Vulnerabilidad Ribereña
  5. 5 Estrategias de Adaptación y Mitigación en la Acuicultura Global
    1. 5.1 Sistemas de Monitoreo y Alertas Tempranas Climáticas
    2. 5.2 Policultivos y Flexibilidad de Especies: Adaptación Dinámica del Cultivo
    3. 5.3 Gestión Adaptativa Frente al Clima: Estrategias de Resiliencia Operativa
    4. 5.4 Uso de Tecnología y Mitigación Mecánica en Estanques
    5. 5.5 Planificación Espacial y Zonificación: Rediseño Geográfico del Sector
    6. 5.6 Mercado de Seguros: Instrumentos Financieros para la Gestión de Riesgos
  6. 6 Niveles de Intervención: Gobernanza y Coordinación Multinivel ante el ENOS
    1. 6.1 A nivel de granja (Productores)
    2. 6.2 A nivel sectorial (Industria)
    3. 6.3 A nivel nacional (Gobiernos e Instituciones)
  7. 7 Proyecciones Futuras: El Niño en el Contexto del Cambio Climático
    1. 7.1 ¿Se duplicarán los eventos de El Niño Extremo?
    2. 7.2 El costo financiero global: Modelos de impacto macroeconómico
    3. 7.3 Teleconexiones y estabilidad económica nacional
  8. 8 Conclusión: El Futuro de la Acuicultura ante la Encrucijada Climática
  9. 9 Preguntas Frecuentes (FAQ): El Impacto de El Niño 2026 en la Acuicultura
    1. 9.1 ¿Cuál es el significado literal del nombre «El Niño»?
    2. 9.2 ¿Qué diferencia fundamental existe entre El Niño y La Niña?
    3. 9.3 ¿Por qué es preocupante el pronóstico de un «Super El Niño 2026»?
    4. 9.4 ¿Por qué la acuicultura es más vulnerable a El Niño que la pesca tradicional?
    5. 9.5 ¿Cómo influye la geografía de un país en la severidad del impacto de El Niño?
    6. 9.6 ¿Cuáles son los principales riesgos sanitarios que detona El Niño en las granjas acuícolas?
    7. 9.7 ¿De qué manera afecta El Niño a la industria de alimentos y piensos acuícolas?
    8. 9.8 ¿De qué manera afecta el ENOS a la producción de harina y aceite de pescado?
  10. 10 Referencias
  11. 11 Entradas relacionadas:

Puntos Clave: El Impacto de El Niño 2026 en la Acuicultura

  • Vulnerabilidad Estructural: A diferencia de la pesca de captura, las especies acuícolas no pueden migrar debido al confinamiento en jaulas y estanques. Esto vuelve a la acuicultura críticamente vulnerable a las anomalías térmicas e hidrológicas del ENOS.
  • Asimetría Geográfica: La severidad del daño depende de la geografía de cada país. Naciones con menor extensión costera y alta dependencia de caladeros específicos (como Japón) sufren caídas severas, mientras que países continentales (como EE. UU. o Australia) logran compensar las pérdidas regionales en otras zonas de sus litorales.
  • Riesgo Crítico en Eventos Extremos: Mientras que los eventos moderados no muestran efectos sistemáticos significativos en regiones como el Indo-Pacífico, los eventos extremos de El Niño representan una amenaza inminente que dispara variaciones y disrupciones operativas profundas.
  • Crisis en la Cadena de Suministro: El colapso de pequeños pelágicos como la anchoveta peruana debido al calentamiento oceánico altera la disponibilidad de harina y aceite de pescado. Como la acuicultura consume más del 70% de este insumo, la escasez estanca la producción global en 5 millones de toneladas y dispara los precios de los piensos a nivel mundial.
  • Brechas Sanitarias y Ecológicas: El estrés ambiental actúa como catalizador de patologías mortales. Fomenta brotes de la enfermedad del «hielo-hielo» en macroalgas, proliferación de Vibrio en bivalvos e incrementos de parásitos como el piojo de mar. Además, detona Floraciones Algales Nocivas (FAN) capaces de destruir el 12% de producciones nacionales como la del salmón en Chile.
  • Gobernanza y Mitigación Multinivel: La resiliencia sectorial exige una respuesta coordinada en tres niveles: a nivel de granja (oxigenación, cosechas tempranas e infraestructura), a nivel sectorial (intercambio de datos e información en tiempo real) y a nivel nacional (subsidios paramétricos, seguros y sistemas masivos de alerta temprana).
  • Proyecciones Macroeconómicas: Los modelos de última generación advierten que los eventos de El Niño Extremo podrían duplicarse este siglo. En un escenario de emisiones moderadas, se proyectan pérdidas globales acumuladas de 84 billones de dólares entre 2020 y 2099, alterando directamente indicadores macroeconómicos nacionales como el IPC.

¿Qué es el Fenómeno de El Niño (ENOS) y cómo altera los océanos?

Para comprender el impacto sectorial de este fenómeno, es imperativo definir El Niño desde una perspectiva geofísica. El ENOS es un patrón climático acoplado océano-atmósfera que se origina en el Océano Pacífico tropical y ejerce una influencia dominante en el clima a escala planetaria.

Comprendiendo el ciclo: De La Niña a El Niño

El ciclo del ENOS oscila de manera irregular en períodos de dos a siete años, fluctuando entre una fase neutral y dos fases extremas opuestas:

La Niña

Se caracteriza por un fortalecimiento anómalo de los vientos alisios. Esto intensifica la surgencia en el Pacífico oriental, reduciendo la temperatura superficial del mar (TSM) por debajo de los promedios históricos. Es una fase de alta productividad marina, aunque suele provocar sequías extremas en ciertas regiones de América e inundaciones en Asia.

El Niño

Ocurre cuando los vientos alisios se debilitan significativamente o, en eventos extremos, se revierten. Al disminuir la fuerza del viento, el agua cálida acumulada en el Pacífico occidental fluye de regreso hacia el este en forma de ondas Kelvin, orientándose hacia la costa sudamericana.

El colapso de la red trófica: Este desplazamiento de masas de agua cálida deprime la termoclina (la capa de transición térmica que separa las aguas superficiales de las profundas). Al profundizarse la termoclina, la surgencia ya no arrastra nutrientes esenciales, sino aguas superficiales cálidas y biológicamente pobres. La escasez de sales de nitrato (NO3NO_3^-) y fosfato (PO43PO_4^{3-}) colapsa la producción primaria de fitoplancton, desencadenando un efecto dominó en toda la fauna marina.

Los 5 tipos de eventos ENOS

Una de las principales brechas en la divulgación climática convencional es la sobresimplificación de este fenómeno. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a través de una publicación clave de Bertrand et al. (2020), y diversas instituciones científicas internacionales clasifican el ENOS en cinco variantes específicas. Cada una posee firmas oceanográficas distintas y repercusiones diferenciadas para la pesca y la acuicultura mundial:

  • 1. El Niño Extremo: Se caracteriza por un colapso total de los vientos alisios y anomalías térmicas en la temperatura superficial del mar (TSM) que superan los +2.5C+2.5^\circ\text{C} o +3.0C+3.0^\circ\text{C} en amplias zonas del Pacífico ecuatorial. Desencadena disrupciones climáticas catastróficas a escala global, provocando lluvias torrenciales en regiones áridas y severas sequías en cuencas agrícolas clave.
  • 2. El Niño Moderado del Pacífico Oriental (EP): Conocido tradicionalmente como El Niño Canónico. Las anomalías de calentamiento se concentran principalmente en el Pacífico oriental (zonas Niño 1+2 y Niño 3). Su impacto es directo e inmediato en la Corriente de Humboldt, alterando drásticamente la disponibilidad de recursos pelágicos en Sudamérica.
  • 3. El Niño Moderado del Pacífico Central (CP): Denominado científicamente El Niño Modoki. En este escenario, el calentamiento anómalo no se ubica en las costas americanas, sino en la región central del Pacífico (zona Niño 4), flanqueado por aguas inusualmente frías al este y al oeste. Sus teleconexiones atmosféricas alteran los patrones de lluvia en Asia y Australia de forma muy distinta a la variante canónica.
  • 4. El Niño Costero: Un evento de escala regional pero de alto impacto destructivo. Consiste en un calentamiento localizado y abrupto de las aguas frente a las costas de Perú y Ecuador, sin que necesariamente existan anomalías generalizadas en el resto del océano. Puede generar lluvias torrenciales e inundaciones severas a nivel local, transformando los ecosistemas litorales en pocas semanas.
  • 5. Eventos La Niña Fuertes: Representan el extremo opuesto del ciclo, con un enfriamiento masivo y sostenido del Pacífico central y oriental. Aunque suele correlacionarse con una excelente producción pesquera debido a la alta concentración de nutrientes por la surgencia, ejerce presiones hidrológicas extremas, causando sequías prolongadas en el hemisferio occidental e inundaciones masivas en el sudeste asiático.

Análisis comparativo: Dinámica y señales oceánicas del ENOS

Para contrastar con precisión el comportamiento de cada variante climática según los criterios de Bertrand et al. (2020), se estructuran sus principales variables oceanográficas y meteorológicas a continuación:

Tipo de eventoTemperatura Superficial (TSM)Ubicación de la Señal OceánicaImpacto en Precipitaciones y Criterios
El Niño ExtremoCalentamiento intenso en casi todo el Pacífico ecuatorial.Parte oriental de la cuenca (huella más fuerte).Anomalías de lluvia superiores a 4 mm/día en la región Niño-3 (diciembre a febrero).
El Niño Moderado (EP)Calentamiento modesto sobre la mayor parte del Pacífico ecuatorial.Se mantiene principalmente en la parte oriental de la cuenca.Anomalías de lluvia inferiores a 4 mm/día en la región Niño-3 durante su pico estacional.
El Niño Moderado (CP)Calentamiento modesto en el Ecuador; impacto térmico débil en la costa de Sudamérica.Centrado cerca de la línea internacional de cambio de fecha (Pacífico central).La anomalía térmica en la región Niño-4 es mayor que en la región Niño-3 durante el pico.
El Niño CosteroCondiciones cálidas focalizadas; el resto del Pacífico se mantiene normal o frío.Costa oeste de América del Sur (extremo este del Pacífico, como en Perú).Lluvias torrenciales devastadoras por la intensificación de la ZCIT y fuertes vientos del norte.
La Niña FuerteEnfriamiento a gran escala sobre la mayor parte del Ecuador.Señal térmica más intensa localizada en el Pacífico central.Se clasifica exclusivamente si el índice ONI es inferior a -1 °C durante 5 meses consecutivos.
Fuente: Clasificación técnica adaptada de Bertrand et al. (2020). ZCIT: Zona de Convergencia Intertropical. ONI: Índice Oceánico del Niño.

Impactos de El Niño en la Acuicultura Mundial

A diferencia de la pesca de captura —donde las especies móviles migran hacia refugios térmicos profundos o polares—, la acuicultura depende de infraestructuras confinadas como jaulas flotantes, estanques de tierra y sistemas de recirculación. Este confinamiento vuelve a los organismos cultivados (peces, crustáceos y moluscos) críticamente vulnerables a las anomalías ambientales provocadas por El Niño.

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A nivel global, la variación de la producción acuícola debido al fenómeno de El Niño muestra respuestas limitadas desde el punto de vista estadístico; es decir, no se observa un impacto negativo sistemático a gran escala si se agrupan todos los datos (Bertrand et al., 2020).

El fenómeno de El Niño altera la acuicultura global a través de varias vías interconectadas:

Fluctuaciones en la producción acuícola global

Los eventos de El Niño Extremo poseen el potencial de causar choques significativos en el suministro sectorial. Históricamente, se ha registrado una reducción promedio de 531,000 toneladas en la producción acuícola mundial, lo que representa una contracción del 2.1% respecto a la producción media a largo plazo (Bertrand et al., 2020).

Las pérdidas más severas —cercanas al límite inferior— se asocian directamente a eventos de El Niño Extremo y La Niña Fuerte, impulsadas por dos factores críticos de riesgo:

  • Estrés térmico y anoxia ambiental: El aumento de la temperatura del agua reduce drásticamente la solubilidad del oxígeno disuelto. Simultáneamente, acelera el metabolismo de los organismos ectotérmicos, disparando su demanda de oxígeno y provocando mortalidades masivas por asfixia.
  • Destrucción de infraestructura (costera y continental): Las lluvias torrenciales desbordan los ríos e inundan los estanques en tierra, causando la pérdida total de biomasa por escape o contaminación. En entornos marinos, el oleaje anómalo y las tormentas destruyen redes y sistemas de fondeo de las jaulas flotantes.

El factor geográfico: ¿Por qué el tamaño del país importa?

Los resultados del estudio de Liu (2024) advierten que las alteraciones oceánicas derivadas de El Niño constituyen un obstáculo directo y significativo para las granjas acuícolas. No obstante, la severidad del impacto a nivel nacional depende en gran medida de las características geográficas de cada territorio:

Configuración GeográficaDinámica de Impacto en la ProducciónEjemplo Sectorial
Naciones de menor extensiónPoseen costas limitadas y alta dependencia de caladeros específicos expuestos a fuertes alteraciones térmicas.Japón: Registra contracciones severas en su producción nacional.
Naciones continentalesCuentan con litorales extensos; las pérdidas regionales se compensan con incrementos productivos en otras zonas.EE.UU. y Australia: Mitigan con éxito el impacto macroeconómico.

El Indo-Pacífico ante los eventos extremos

Por su parte, Floridi et al. (2025) reportaron que los eventos regulares o moderados de El Niño no muestran un efecto estadísticamente significativo o sistemático sobre la acuicultura general en la región del Indo-Pacífico (India, Indonesia, Filipinas, Malasia y Bangladesh).

Sin embargo, la investigación enfatiza que los eventos extremos de El Niño sí representan un riesgo crítico e inminente, vinculándose directamente con disrupciones operativas profundas y contracciones severas en la producción de este sector.

Perturbaciones Físicas y Ambientales en los Sistemas de Cultivo

Las alteraciones en los patrones de precipitación y el incremento térmico modifican drásticamente la calidad y disponibilidad del agua (Bertrand et al., 2020). Las lluvias extremas, las inundaciones y el aumento en el caudal de los ríos provocan pulsos masivos de agua dulce, elevan la turbidez mediante la sedimentación y reducen drásticamente la salinidad, imponiendo un severo estrés físico y fisiológico a los cultivos costeros (Mirera et al., 2026).

Paralelamente, la exacerbación de las olas de calor marinas inducidas por El Niño eleva las temperaturas del agua por encima de los umbrales óptimos para múltiples especies (Bertrand et al., 2020). Finalmente, el incremento en la frecuencia de tormentas y ciclones asociados a este fenómeno puede destruir infraestructuras críticas como jaulas flotantes, estanques y redes, provocando la fuga o pérdida directa de biomasa (Bertrand et al., 2020).

Impactos asimétricos: Inundaciones en América vs. Sequías en Asia

Mientras que en el continente americano El Niño se manifiesta con un incremento severo de las lluvias, en el sudeste asiático genera sequías prolongadas y el deterioro crítico de las fuentes de agua dulce.

Al respecto, Razali et al. (2025) concluyen que las interacciones entre el calentamiento por El Niño y las lluvias monzónicas perturban gravemente los hábitats acuáticos a través de tres frentes críticos:

  • Estrés térmico y anoxia: Incrementa la temperatura corporal de los peces y reduce los niveles de oxígeno disuelto.
  • Toxicidad química: Eleva el riesgo de mortalidad por exposición a compuestos de nitrógeno.
  • Daño mecánico: Provoca lesiones severas en las branquias de los organismos debido a la alta concentración de sedimentos.

Estas variaciones climáticas extremas comprometen de forma directa la viabilidad operativa y la sostenibilidad de la acuicultura en jaulas en el río Pahang, Malasia.

La vulnerabilidad de la acuicultura continental en China

Por su parte, Jiang et al. (2025) estudiaron el impacto del cambio climático en la piscicultura de agua dulce a lo largo de 32 provincias de China. Sus hallazgos demuestran cómo fenómenos climáticos complejos como El Niño no solo degradan el entorno natural mediante el estrés térmico e hídrico, sino que se traducen directamente en pérdidas estructurales.

De igual forma, el estudio advierte que estas anomalías climáticas actúan como barreras críticas que limitan la implementación eficiente de los avances técnicos en la acuicultura continental.

Impactos Biológicos y Sanitarios: Brechas Emergentes en el Sector

El estrés ambiental derivado de anomalías climáticas actúa como el principal catalizador de patologías mortales en la acuicultura global. Las alteraciones simultáneas en la salinidad y la temperatura promueven, por ejemplo, el desarrollo de la «enfermedad del hielo-hielo» (ice-ice) en cultivos de macroalgas (Mirera et al., 2026) y fomentan la proliferación de patógenos oportunistas bacterianos, como el género Vibrio, en cultivos de bivalvos (Wright-LaGreca et al., 2026).

Otro riesgo crítico detonado por estas condiciones hidrológicas son las Floraciones Algales Nocivas (FAN o «mareas rojas»). Un ejemplo de su impacto devastador ocurrió durante el verano austral de 2016 en Chile: las condiciones inducidas por El Niño desencadenaron una floración algal masiva que destruyó cerca del 12% de la producción nacional de salmón, generando pérdidas económicas que superaron los 800 millones de dólares (León-Muñoz et al., 2018).

Inmunosupresión y susceptibilidad en cultivos comerciales

Las fluctuaciones extremas en la temperatura del agua, la salinidad y los niveles de oxígeno disuelto alejan a los organismos de sus umbrales óptimos, ralentizando sus tasas de crecimiento y aumentando drásticamente su vulnerabilidad inmunológica (FAO, 2024b).

  • El escenario en Filipinas: El incremento de la temperatura y la salinidad vuelve a los cultivos de algas rojas productoras de carragenina altamente susceptibles a la enfermedad del «hielo-hielo» —inducida por bacterias patógenas— y a severas infestaciones de epífitas (FAO, 2024a).
  • Aceleración de patógenos: En consonancia, Zargari et al. (2026) indican que el aumento térmico acelera el crecimiento y la tasa reproductiva de microorganismos infecciosos, al mismo tiempo que debilita el sistema inmunológico de los hospederos, multiplicando los brotes epidemiológicos en las granjas.

Evidencia en ecosistemas específicos: Hawái y la acuicultura de bivalvos

El impacto de las variantes del fenómeno también se evidencia a escala local. McCoy et al. (2017) reportaron un vínculo directo entre los eventos de mortalidad masiva de peces moi (Polydactylus sexfilis) en el tradicional estanque Heʻeia Fishpond y los periodos prolongados de calentamiento hídrico asociados a la disminución de los vientos alisios. Estas condiciones meteorológicas coincidieron con El Niño Modoki (2009-2010), el cual alteró drásticamente la temperatura y los patrones de circulación marina cerca de Hawái.

Finalmente, en el ámbito de la sanidad acuícola y la salud pública, Wright-LaGreca et al. (2026) reportaron que el calentamiento extremo afecta negativamente a las ostras al incrementar su exposición a Vibrio parahaemolyticus, un patógeno letal tanto para los bivalvos cultivados como para los consumidores humanos.

Efectos en la Cadena de Suministro: Piensos y Semillas

La acuicultura de peces y crustáceos depende significativamente de la harina y el aceite de pescado, insumos elaborados principalmente a partir de pequeños pelágicos silvestres como la anchoveta peruana (Glencross et al., 2024). Debido a que las poblaciones de estas especies son críticamente vulnerables al calentamiento oceánico provocado por El Niño —sufriendo colapsos poblacionales o migraciones hacia aguas más profundas (Bertrand et al., 2020)—, se genera una severa inestabilidad en la oferta que encarece drásticamente los alimentos acuícolas a escala global (Chen et al., 2024).

Paralelamente, este fenómeno climático puede causar la pérdida de bancos naturales de reproductores, restringiendo severamente el suministro de semillas (crías o larvas) indispensables para iniciar nuevos ciclos de cultivo (Bertrand et al., 2020).

La crisis de los pequeños pelágicos y el estancamiento global

El Niño altera las corrientes oceánicas y debilita el afloramiento de aguas ricas en nutrientes, provocando el colapso de poblaciones de peces pequeños como la anchoveta peruana (FAO, 2024a). Al respecto, Chen et al. (2024) destacan que este fenómeno climático ha afectado negativamente el suministro de harina de pescado durante las últimas décadas. Específicamente, los investigadores señalan que, debido a estas anomalías y a otros impactos del cambio climático, la producción anual mundial ha fluctuado severamente, estancándose en un techo aproximado de 5 millones de toneladas.

En el mismo sentido, Glencross et al. (2024) señalan que eventos como El Niño afectan de forma directa la actividad pesquera en la costa oeste de América del Sur, golpeando con fuerza las capturas de anchoveta entre Perú y Chile. La investigación destaca a El Niño como el principal factor ambiental que dicta la variabilidad interanual y la disponibilidad de las especies críticas para la industria de alimentos balanceados.

Volatilidad de precios e incertidumbre financiera

Dado que la industria acuícola consume más del 70% de la producción mundial de harina de pescado, la contracción de estas capturas genera una grave escasez de ingredientes marinos. Las consecuencias operativas son inmediatas:

  • Incremento de costos: Se encarecen bruscamente los precios de los piensos y alimentos comerciales a nivel mundial.
  • Inestabilidad sectorial: Se genera un escenario de profunda incertidumbre financiera y vulnerabilidad económica para los productores (FAO, 2024b).

Impactos Sectoriales del Evento El Niño

Vulnerabilidad en la Industria Salmonera

El análisis de los efectos del ENOS a escala industrial revela una profunda sensibilidad en los sistemas de cultivo de alto valor comercial, siendo el sector de los salmónidos uno de los más expuestos a estas anomalías climáticas.

El efecto multiplicador del cambio climático

Engler (2024) destaca que eventos de variabilidad natural como El Niño, al combinarse con las tendencias subyacentes del cambio climático, incrementan significativamente el riesgo de crisis agudas y extremas para la industria acuícola. Como consecuencia de estos impactos sinérgicos —principalmente floraciones algales nocivas y proliferación de patógenos—, el sector sufrió pérdidas extensivas y severas durante el evento de 2016. Este escenario ilustra la alta vulnerabilidad de la industria ante la pérdida masiva de biomasa y la contracción de la productividad frente a futuros choques climáticos extremos.

Alerta temprana ante brechas sanitarias: El caso del piojo de mar

Por su parte, Montes y Quiñones (2025) emplearon Indicadores de Alerta Temprana (EWI, por sus siglas en inglés) para detectar brotes de piojos de mar (Caligus rogercresseyi) en las zonas de cultivo de salmón en el sur de Chile.

Los resultados demuestran la eficacia de estas herramientas predictivas dentro de la gestión sanitaria:

  • Capacidad de anticipación: Los indicadores genéricos lograron detectar aumentos críticos en la abundancia de piojos de mar con varios meses de anticipación.
  • Puntos de inflexión clave: El modelo anticipó con éxito la carga parasitaria frente a dos transiciones oceanográficas determinantes: el fenómeno de El Niño en 2016 y las condiciones meteorológicas e hídricas anormales registradas durante la primavera y el verano de 2019-2020.

Industria Camaronera: Amenazas Climáticas y Riesgos Financieros

El análisis de los efectos del ENOS en la producción de crustáceos evidencia que este sector enfrenta una de las mayores presiones operativas y económicas debido a la alta sensibilidad ecológica de las especies cultivadas.

Desafíos globales en la acuicultura del camarón

Campbell et al. (2026) estudiaron los desafíos y estrategias para la acuicultura global del camarón, analizando el evento de El Niño dentro del contexto de las amenazas climáticas críticas para este sector. La investigación advierte que la intensificación de estos fenómenos extremos genera impactos severos en la producción a través de tres vías interconectadas:

  • Alteración de las condiciones hidrológicas: Eventos climáticos extremos como huracanes, ciclones y lluvias torrenciales provocan cambios drásticos en la temperatura del agua, la salinidad y los niveles de nutrientes en los estanques.
  • Proliferación de brotes epidemiológicos: Estas alteraciones fisicoquímicas crean el entorno ideal para la aparición de enfermedades masivas. Los patógenos del camarón prosperan en aguas cálidas, donde los picos de temperatura acortan el periodo de incubación y aumentan la severidad de las infecciones.
  • Depresión del sistema inmunológico: La respuesta inmune del camarón se ve directamente comprometida ante los picos térmicos y las fluctuaciones abruptas de salinidad provocadas por estas anomalías meteorológicas.

Vulnerabilidad económica y competitividad: El escenario en Ecuador

Por su parte, Cedeño Quinto et al. (2025) indican que los fenómenos climáticos, particularmente el evento de El Niño registrado entre 2023 y 2024, representan uno de los principales factores de riesgo para la estabilidad productiva y la rentabilidad de la industria camaronera en Ecuador. El estudio detalla los siguientes impactos críticos sobre el sector:

  • Efectos biológicos y operativos: Los cambios repentinos en la temperatura, la salinidad y la oxigenación elevaron la mortalidad de las larvas y redujeron la eficiencia de la conversión alimenticia. Como consecuencia directa, se incrementaron los costos operativos asociados al manejo y a la bioseguridad.
  • Magnificación del impacto financiero: La investigación destaca que, debido a que la escala de producción actual es significativamente mayor, las pérdidas económicas absolutas causadas por la caída en la eficiencia alimenticia son mucho más altas que en décadas pasadas. Esto significa que los riesgos climáticos se han agravado drásticamente en términos financieros, aun cuando los impactos biológicos mantengan sus patrones históricos.
  • Condicionante para la competitividad internacional: Los impactos asociados a El Niño evidencian que la rentabilidad y el posicionamiento del sector camaronero no dependen únicamente de su volumen de producción, sino de su capacidad de resiliencia frente a riesgos ambientales, logísticos y comerciales interconectados.

Cultivo de bivalvos: colapsos productivos y variabilidad ambiental

El análisis de los efectos del ENOS en los moluscos bivalvos revela que por su escasa movilidad los convierte en uno de los grupos biológicos más vulnerables ante las anomalías hidrológicas extremas.

El desastre de 2017 en la Bahía de Sechura

Kluger et al. (2019) reportaron que el evento de El Niño Costero de 2017 en la Bahía de Sechura (norte de Perú) provocó un aumento de la temperatura superficial del mar hasta los 28C28^\circ\text{C} y una drástica disminución de la salinidad debido a las precipitaciones torrenciales.

Esta sinergia ambiental causó una mortalidad masiva y casi total de la concha de abanico (Argopecten purpuratus) y otros organismos bentónicos, desencadenando graves consecuencias socioeconómicas:

  • Paralización industrial: Cese total de las actividades operativas en la bahía.
  • Quiebra del sector maricultor: Pérdida absoluta de inversiones, biomasa en cultivo y embarcaciones.
  • Crisis financiera de arrastre: Pérdida de la solvencia económica de los productores debido a las deudas adquiridas con entidades bancarias.

Restricciones de previsibilidad en el litoral chileno

En el mismo sentido, Lara et al. (2026) establecieron que la previsibilidad de las condiciones ambientales —vitales para la acuicultura del ostión del norte (Argopecten purpuratus) en las regiones de la Bahía de Tongoy y el norte de Chiloé (Chile)— está fuertemente restringida. La investigación demuestra que la variabilidad impulsada por el ENOS opera a través de múltiples escalas temporales, limitando la capacidad de planificación de las empresas acuícolas.

Olas de calor marinas y riesgos de salud pública en Canadá

Por su parte, Wright-LaGreca et al. (2026) estudiaron el impacto del cambio climático y las olas de calor marinas en la acuicultura de bivalvos en Baynes Sound, Columbia Británica (Canadá). Los investigadores encontraron que las fases del ENOS alteran significativamente el perfil y la intensidad de las olas de calor.

Este calentamiento extremo afecta negativamente el desarrollo de las ostras e incrementa su exposición al género Vibrio, un patógeno letal tanto para los bivalvos cultivados como para los seres humanos que los consumen, representando una seria amenaza para la salud pública.

Cultivo de Algas: Impactos Hidrológicos y Vulnerabilidad Ribereña

El análisis de las variables del ENOS en la ficocultura (cultivo de algas) demuestra que los impactos no siempre se restringen al estrés térmico, sino que las dinámicas hidroclimatológicas continentales juegan un papel determinante en los ecosistemas costeros.

El caso de la costa sur de Kenia

Mirera et al. (2026) estudiaron el impacto del evento de El Niño (noviembre-diciembre de 2023) en las granjas de algas de la costa sur de Kenia, revelando cómo las precipitaciones extremas afectan severamente la producción local y los medios de vida de las comunidades acuícolas.

A diferencia de otros eventos asociados al ENOS en diferentes regiones oceanográficas, el daño a las granjas en este escenario no fue causado por un aumento anómalo en la temperatura superficial del mar, la cual se mantuvo dentro de los rangos de tolerancia biológica. Las pérdidas fueron impulsadas casi en su totalidad por un complejo conjunto de factores estresores:

  • Pulsos de agua dulce: Las lluvias extremas y las inundaciones provocaron descargas masivas continentales, reduciendo drásticamente la salinidad del medio acuático.
  • Bloqueo lumínico y asfixia: El arrastre de escorrentías generó una alta turbidez en la columna de agua e incrementó aceleradamente los procesos de sedimentación sobre los cultivos.

Estrategias de Adaptación y Mitigación en la Acuicultura Global

Frente al panorama de incertidumbre climática que plantea el advenimiento de El Niño 2026, la industria pesquera y acuícola mundial ha dejado de lado las posturas reactivas tradicionales. Actualmente, el sector prioriza la implementación de marcos de adaptación proactivos, sustentados en la innovación tecnológica y la resiliencia operativa.

Sistemas de Monitoreo y Alertas Tempranas Climáticas

La principal línea de defensa contra el ENOS es la anticipación analítica. Actualmente, la integración de tecnologías de la información ha revolucionado la gestión del riesgo sectorial:

Los productores acuícolas avanzados emplean redes de boyas oceanográficas equipadas con sensores IoT (Internet de las Cosas) que transmiten datos en tiempo real sobre la temperatura superficial del mar (TSM), salinidad, pH y niveles de oxígeno disuelto.

Innovación predictiva: El modelo SASSM

Liu et al. (2020) desarrollaron una herramienta innovadora conocida como el Modelo de Selección de Sitios Adecuados para la Acuicultura (SASSM, por sus siglas en inglés). Este sistema responde a los impactos de El Niño incorporando variables ambientales dinámicas como la temperatura superficial del mar (TSM), la concentración de clorofila-a y los sedimentos suspendidos, cuyas anomalías están fuertemente influenciadas por estos eventos climáticos extremos.

El modelo SASSM funciona como un sistema de alerta temprana al traducir las alteraciones oceanográficas y meteorológicas en mapas de puntuación visuales, lo que permite predecir con exactitud reducciones drásticas o incrementos en la disponibilidad de zonas óptimas para el cultivo marino.

Mitigación proactiva y toma de decisiones

El cruce de variables locales con los macromodelos climáticos de agencias como la NOAA o la Organización Meteorológica Mundial (OMM) permite emitir alertas tempranas con meses de anticipación. Esto faculta a las empresas acuícolas a tomar decisiones críticas antes del arribo de la anomalía térmica, implementando tres estrategias de mitigación proactiva:

  • Cosechas anticipadas: Permite extraer la biomasa antes de alcanzar tallas de riesgo biológico.
  • Suspensión de siembras: Evita la saturación de los estanques y reduce la densidad de carga en periodos críticos.
  • Ajuste nutricional: Reduce las raciones de alimento balanceado para mitigar la eutrofización del agua bajo condiciones de estrés por calor.

Policultivos y Flexibilidad de Especies: Adaptación Dinámica del Cultivo

Frente a la variabilidad del ENOS, el sector está transitando hacia estrategias de producción adaptativas y diversificadas. En la acuicultura costera, los productores diseñan actualmente sistemas capaces de alternar especies según el pronóstico estacional:

  • Escenario de año frío (La Niña): Se prioriza sembrar especies de aguas templadas y de alto rendimiento en condiciones de surgencia.
  • Escenario de evento cálido (El Niño): Las piscinas e infraestructuras se reconvierten ágilmente para la cría de organismos termotolerantes, tales como la tilapia o el langostino blanco (Litopenaeus vannamei).

Diversificación biológica y geográfica

Asimismo, Zargari et al. (2026) recomiendan que es fundamental optar por el cultivo de especies que presenten una mayor tolerancia intrínseca a las fluctuaciones extremas de temperatura y a los cambios drásticos en la salinidad del agua.

De igual forma, la investigación enfatiza que diversificar tanto las especies cultivadas como las zonas geográficas de producción actúa como un mecanismo crítico de mitigación, reduciendo significativamente el riesgo de pérdidas masivas en caso de que un área operativa se vea severamente afectada por anomalías climáticas.

Gestión Adaptativa Frente al Clima: Estrategias de Resiliencia Operativa

La transición hacia una acuicultura climáticamente inteligente exige reformular los marcos de gobernanza y operación en los centros de cultivo globales.

McCoy et al. (2017) recomiendan que, para garantizar la viabilidad a futuro, la gestión de los recursos naturales debe anticiparse y adaptarse proactivamente a los escenarios climáticos cambiantes. Esto incluye la aplicación de un enfoque jerárquico para caracterizar las olas de calor marinas, identificar los «puntos calientes» de vulnerabilidad térmica y detectar tempranamente las fluctuaciones en la abundancia de las especies.

Mitigación en la ficocultura y malacicultura: El modelo de Shandong

En el mismo sentido, Li et al. (2024) evaluaron la idoneidad para la acuicultura marina de la ostra del Pacífico en Shandong, China. Para enfrentar el impacto de eventos climáticos extremos como El Niño y La Niña, el estudio propone cinco medidas estratégicas de gestión:

  • Monitoreo meteorológico continuo: Vigilar estrechamente las condiciones climáticas anormales, con especial énfasis en las precipitaciones anómalas que ocurren durante el verano posterior a los eventos ENOS.
  • Reducción de escala y densidad de carga: Disminuir la densidad y la escala del cultivo de ostras en las zonas más susceptibles (Rongcheng, Rushan y Jimo) como respuesta directa para minimizar las pérdidas de biomasa.
  • Transición a sistemas IMTA: Integrar el cultivo de ostras en sistemas de Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) en áreas de alta idoneidad pero vulnerables. Este enfoque optimiza la capacidad de carga y la estabilidad del ecosistema, garantizando la sostenibilidad a largo plazo.
  • Reubicación espacial estacional: Trasladar temporalmente las operaciones entre diferentes regiones basándose en las fluctuaciones mensuales de idoneidad. Por ejemplo, aprovechar el mar abierto en Changdao durante la primavera y evacuar la zona de Rushan durante el verano.
  • Expansión en refugios climáticos seguros: Concentrar e incrementar la actividad acuícola en áreas de alta idoneidad que mostraron resiliencia frente al ENOS, como la región de Laizhou (que mantuvo una estabilidad del 100%), reduciendo progresivamente las operaciones en áreas de baja aptitud.

Planificación espacial y distribución del riesgo en Sudamérica

Por su parte, Romagnoni et al. (2022) destacan que los maricultores de concha de abanico en el Perú enfrentan una alta vulnerabilidad socioeconómica debido a la dependencia de una sola especie (monocultivo). Por ello, el estudio enfatiza la necesidad de involucrarse en una planificación a largo plazo para mitigar el aumento de las perturbaciones y las mortalidades masivas locales.

Con el cambio climático, es altamente probable que las ventanas óptimas de cultivo se desplacen desde el norte (Sechura) hacia el sur del litoral peruano. Ante este escenario, los investigadores recomiendan taxativamente:

  1. La conservación estricta de los bancos naturales de reproductores.
  2. La diversificación de las especies comerciales en cultivo.
  3. La adopción de estrategias de ordenamiento espacial para «distribuir el riesgo» financiero.

Finalmente, Wright-LaGreca et al. (2026) concluyen que monitorear los patrones de olas de calor impulsados por el ENOS es una herramienta clave para perfeccionar las estrategias de manejo acuícola, ya que permite anticipar cambios inesperados en las temporadas de riesgo y establecer mejores medidas de bioseguridad sanitaria para proteger la producción global.

Uso de Tecnología y Mitigación Mecánica en Estanques

La tecnificación de las operaciones e infraestructuras continentales representa un pilar indispensable para contrarrestar los efectos climáticos severos a nivel local.

McCoy et al. (2017) manifiestan que, ante la alta vulnerabilidad de la acuicultura en estanques frente a la ausencia de vientos alisios y al calentamiento extremo, es imperativo aplicar medidas de mitigación tecnológica directa para proteger la biomasa. El estudio concluye que las empresas deben priorizar tres acciones operativas:

  • Optimización del flujo hídrico: Reubicar las estructuras de confinamiento o corrales de red hacia compuertas con mayor dinámica y circulación de agua, facilitando el enfriamiento térmico y la aireación natural del entorno.
  • Sistemas de aireación artificial inducida: Instalar equipos de oxigenación mecánica para combatir activamente los déficits críticos de oxígeno disuelto e impedir episodios de hipoxia ambiental.
  • Cosechas comerciales flexibles: Implementar estrategias de extracción programada y flexible inmediatamente al inicio de un evento de calentamiento anómalo, evitando tallas críticas de mortalidad.

Planificación Espacial y Zonificación: Rediseño Geográfico del Sector

El ordenamiento territorial y la delimitación técnica de las áreas de cultivo constituyen la estrategia macro más efectiva para reducir la vulnerabilidad sistémica frente a choques climatológicos extremos.

Mirera et al. (2026) recomiendan reevaluar estratégicamente la ubicación de las granjas acuícolas, considerando su nivel de exposición frente a las plumas de los ríos, las vías de inundación continental y la dinámica local de las corrientes marinas. La investigación concluye que se debe priorizar la selección de sitios más profundos o geográficamente protegidos, un criterio indispensable para minimizar los daños estructurales por tormentas y mitigar los eventos de mortalidad causados por caídas bruscas en la salinidad.

Mercado de Seguros: Instrumentos Financieros para la Gestión de Riesgos

El desarrollo de instrumentos financieros especializados juega un rol determinante en la gestión del riesgo ambiental y la sostenibilidad económica de las empresas del sector.

En este sentido, Hobday et al. (2025) subrayan que, frente a un océano que experimenta crisis climáticas cada vez más frecuentes, duraderas e intensas, el empleo de seguros para mitigar dichos impactos se encuentra todavía muy subdesarrollado en los sectores marinos. Esta brecha es particularmente crítica en la producción de «alimentos azules», como la pesca de captura y la acuicultura global.

Asimismo, la investigación enfatiza que es crucial prestar una atención continua a la evolución del medio ambiente dinámico. Esto garantizará que las compañías aseguradoras establezcan precios adecuados y paramétricos para sus productos, y que los productores acuícolas adquieran estas pólizas cuando realmente las necesiten para salvaguardar sus inversiones.

Niveles de Intervención: Gobernanza y Coordinación Multinivel ante el ENOS

Para que las estrategias de resiliencia tengan un impacto real, la mitigación de los eventos climáticos extremos no puede ser un esfuerzo aislado. Hossain et al. (2025) y Zargari et al. (2026) destacan que la adaptación a crisis severas como El Niño debe coordinarse de manera transversal en tres niveles político-operativos:

A nivel de granja (Productores)

Constituye la primera línea de respuesta operativa y táctica en el entorno rural y costero:

  • Gestión de biomasa y cosechas comerciales: Implementar estrategias de cosecha temprana para salvaguardar el inventario vivo ante la inminencia de un desastre climático.
  • Modernización e infraestructura física: Adoptar tecnologías avanzadas y reforzar la ingeniería de las granjas mediante la consolidación de diques en estanques, instalación de redes protectoras y optimización de sistemas de drenaje para resistir tormentas e inundaciones.
  • Diversificación y resiliencia comunitaria: Involucrar activamente la mano de obra familiar y diseñar sistemas agrícolas integrados (combinando el cultivo de peces con arroz, aves de corral o árboles frutales). Esto permite seleccionar especies con mayor tolerancia intrínseca a las fluctuaciones de temperatura o salinidad.
  • Control activo de la calidad del agua: Regular las variables críticas del medio acuático mediante bombeo mecánico, aplicación técnica de cal y oxigenación inducida.

A nivel sectorial (Industria)

Enfocado en la articulación de las cadenas de valor y la transferencia tecnológica:

  • Gestión del conocimiento: Fomentar el intercambio de información técnica y la transferencia de saberes locales entre los productores de la región.
  • Monitoreo colaborativo: Establecer redes de recolección de datos en tiempo real para detectar alteraciones oceanográficas o limnológicas, permitiendo una preparación colectiva ante los riesgos de suministro.

A nivel nacional (Gobiernos e Instituciones)

El pilar macroeconómico indispensable para la viabilidad de la economía azul a largo plazo:

  • Soportes financieros y transferencia de riesgo: Facilitar el acceso preferencial a financiamiento, subsidios paramétricos y mercados de seguros para proteger el capital de los productores frente a desastres naturales.
  • Gobernanza y políticas públicas: Formular marcos normativos que promuevan la resiliencia climática, impulsen el desarrollo de mercados estables y democraticen el acceso a tecnologías de producción.
  • Sistemas multisectoriales de alerta temprana: Establecer canales masivos de comunicación (radio, televisión y medios digitales) y crear programas nacionales de capacitación práctica y extensión acuícola.

Proyecciones Futuras: El Niño en el Contexto del Cambio Climático

La comunidad científica internacional mantiene un debate crítico sobre cómo interactúan las oscilaciones naturales del ENOS con la tendencia subyacente del calentamiento global antropogénico.

¿Se duplicarán los eventos de El Niño Extremo?

Los modelos climáticos de última generación (CMIP6) sugieren escenarios complejos para las próximas décadas. Aunque existe incertidumbre sobre si el número total de episodios ENOS aumentará, múltiples investigaciones indican que la frecuencia de los eventos de El Niño Extremo podría duplicarse durante el siglo XXI si las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) continúan con su trayectoria actual.

Por su parte, Liu et al. (2023) destacan que, debido al calentamiento global, los modelos climáticos predicen un incremento constante en la variabilidad y amplitud de los ciclos del ENOS. Esto significa que los futuros eventos de El Niño serán significativamente más intensos, abruptos y destructivos para la infraestructura productiva marina.

El costo financiero global: Modelos de impacto macroeconómico

La cuantificación de los daños económicos a largo plazo revela cifras alarmantes que comprometen la estabilidad de la economía azul y el desarrollo global:

  • Escenario de emisiones moderadas (SSP2-4.5): Coherente con las promesas actuales de reducción de emisiones, Callahan y Mankin (2023) proyectan pérdidas globales acumuladas con una mediana de 84 billones de dólares entre los años 2020 y 2099. Esto representa una contracción aproximada del 1% en la producción económica mundial a lo largo del siglo.
  • Escenario de altas emisiones: En contraposición, Liu et al. (2023) manifiestan que, bajo un modelo de nula mitigación de GEI, la mayor variabilidad climática causará una pérdida adicional de 33 billones de dólares a la economía global en lo que resta del siglo XXI.

Teleconexiones y estabilidad económica nacional

Por otro lado, la vulnerabilidad no se limita a las zonas de cultivo. Park y Byeon (2025) determinaron que los fenómenos climáticos globales, en particular el patrón ENOS, influyen de manera directa y estadísticamente significativa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Corea del Sur.

Este hallazgo subraya que la variabilidad climática global no solo altera las condiciones meteorológicas y oceanográficas locales, sino que posee un impacto profundo y transfronterizo en los indicadores económicos nacionales y la inflación de los mercados.

Conclusión: El Futuro de la Acuicultura ante la Encrucijada Climática

El análisis científico y estadístico del impacto de El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) en la acuicultura global demuestra que no estamos ante una simple fluctuación meteorológica estacional, sino ante un cambio ecológico y macroeconómico de alcance planetario. Desde las pérdidas cuantitativas en la producción acuícola regional hasta los desafíos de salud pública derivados de toxinas como la ciguatera y las Floraciones Algales Nocivas (FAN), las consecuencias de este fenómeno demandan enfoques de gestión altamente sofisticados.

A medida que el año 2026 expone la vulnerabilidad de nuestros sistemas de producción de alimentos frente a eventos climáticos extremos, la supervivencia del sector dependerá de la adopción de tecnologías predictivas avanzadas, la diversificación biológica operativa y el desarrollo de marcos normativos ágiles. Estas herramientas permitirán a las comunidades costeras transformar las crisis en procesos ordenados de adaptación y resiliencia climática.

En consonancia con lo expuesto por Zargari et al. (2026), el éxito de estas estrategias de mitigación y adaptación estructural depende de una comprensión precisa de la dinámica regional y global del ENOS. Un conocimiento detallado y basado en datos fehacientes permitirá a la industria acuícola anticiparse a los impactos oceanográficos, planificar de manera sostenible y garantizar la seguridad alimentaria a largo plazo.

Preguntas Frecuentes (FAQ): El Impacto de El Niño 2026 en la Acuicultura

¿Cuál es el significado literal del nombre «El Niño»?

El término fue acuñado originalmente por pescadores del puerto de Paita, en el norte del Perú, durante el siglo XIX. Notaron que una corriente marina cálida aparecía típicamente hacia finales de diciembre, coincidiendo con la época de Navidad. Por ello, denominaron al fenómeno como la corriente de «El Niño», en alusión al Niño Jesús. Con el avance de la ciencia, este término regional pasó a denominar la fase cálida del patrón climático global ENOS.

¿Qué diferencia fundamental existe entre El Niño y La Niña?

La diferencia radica en la dirección de la anomalía de la temperatura superficial del mar en el Pacífico central y oriental. El Niño representa la fase de calentamiento anómalo debida al debilitamiento de los vientos alisios y la profundización de la termoclina, lo que deprime la surgencia de nutrientes. Por el contrario, La Niña representa la fase de enfriamiento anómalo provocada por el fortalecimiento de los vientos alisios, lo que intensifica el afloramiento de aguas profundas frías y ricas en nutrientes.

¿Por qué es preocupante el pronóstico de un «Super El Niño 2026»?

Un «Súper El Niño» hace referencia a un evento meteorológico donde las anomalías térmicas del océano superan los umbrales históricos normales de manera prolongada. La preocupación ante el escenario de un evento de esta magnitud radica en que la capacidad de amortiguamiento e infraestructura de las industrias pesqueras y acuícolas globales podría verse rebasada. Esto implicaría pérdidas multimillonarias en la producción de proteína marina, desestabilización de los precios de los piensos agrícolas debido a la caída en la harina de pescado y un incremento drástico en desastres naturales asociados (deslizamientos, inundaciones e incendios forestales).

¿Por qué la acuicultura es más vulnerable a El Niño que la pesca tradicional?

A diferencia de la pesca de captura, donde las especies móviles pueden migrar hacia refugios térmicos más profundos o polares, la acuicultura depende estrictamente de infraestructuras confinadas (como jaulas flotantes y estanques en tierra). Este confinamiento impide el desplazamiento de los organismos cultivados (peces, crustáceos y moluscos), exponiéndolos directamente a las anomalías ambientales causadas por el ENOS.

¿Cómo influye la geografía de un país en la severidad del impacto de El Niño?

Las investigaciones demuestran que la extensión territorial es un factor crítico. Las naciones de menor extensión y con alta dependencia de caladeros específicos (como Japón) registran contracciones severas en su producción nacional. En contraste, los países continentales (como Estados Unidos y Australia) logran mitigar el impacto macroeconómico debido a que las pérdidas regionales se compensan con incrementos productivos en otras zonas de sus extensos litorales.

¿Cuáles son los principales riesgos sanitarios que detona El Niño en las granjas acuícolas?

El estrés ambiental altera el sistema inmunológico de las especies y acelera la reproducción de patógenos. Esto promueve brotes de enfermedades en las diversas especies acuícolas, incrementa la exposición a bacterias del género Vibrio en bivalvos y eleva la carga parasitaria de piojos de mar en la salmonicultura. Asimismo, propicia Floraciones Algales Nocivas (FAN) que pueden causar pérdidas masivas de biomasa.

¿De qué manera afecta El Niño a la industria de alimentos y piensos acuícolas?

El debilitamiento del afloramiento marino provoca el colapso o migración de pequeños pelágicos como la anchoveta peruana, lo que estanca el suministro mundial de harina de pescado en torno a los 5 millones de toneladas. Dado que la acuicultura consume más del 70% de la producción global de estos ingredientes marinos, la escasez dispara bruscamente los precios de los piensos a nivel mundial e introduce una profunda incertidumbre financiera.

¿De qué manera afecta el ENOS a la producción de harina y aceite de pescado?

Al contraerse drásticamente las capturas de anchoveta en Perú y Chile —materia prima fundamental para la industria de ingredientes marinos—, la producción global de harina y aceite de pescado disminuye drásticamente. Esta escasez provoca un incremento inmediato en los precios internacionales de estos insumos esenciales para la fabricación de alimentos balanceados destinados a la acuicultura (como el cultivo de salmón y camarón) y la ganadería (porcicultura y avicultura), obligando a la formulación de dietas alternativas basadas en proteínas vegetales o insectos.

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