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3 supuestos erróneos sobre la producción y el consumo de pescados y mariscos

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By Milthon Lujan

Un equipo de investigadores identificaron tres supuestos erróneos sobre la producción y el consumo de pescado y mariscos.

El océano tiene el potencial para contribuir a dietas más saludables y sostenibles. Mientras que los pescados y mariscos fueron largamente excluidos de los debates sobre el futuro de la alimentación y nutrición hace una década atrás, existe un creciente interés en el rol de la pesca y la acuicultura.

El futuro de los sistemas de producción de alimentos en el océano, y su rol en la seguridad alimentaria y nutrición mundial, es reconocida como un desafío en el vínculo del océano y la economía.

En medio del incremento del interés en los pescados y mariscos para obtener dietas más sostenibles y saludables, investigadores del Stockholm Resilience Centre revelan tres supuestos erróneos sobre la producción y el consumo de alimentos de origen acuáticos:

– La confianza ciega en el crecimiento económico azul puede tener consecuencias indeseables,

– Solo las políticas que aborden estos “puntos ciegos” ayudarán a lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU,

– Lo bueno es que la industria de los pescados y mariscos (pesca y acuicultura) es una frontera activa para la innovación y el debate.

Cazadores de mitos

Producir más pescados y mariscos no mejorará automáticamente las dietas para las personas y el planeta.

La producción debe coincidir con los esfuerzos para hacer que los alimentos de origen acuático sean más accesibles y asequibles.

Según los investigadores las cosas se están moviendo en la dirección incorrecta y están enfocados en la producción que beneficiará solo a unos pocos.

En un estudio publicado en la revista One Earth, el investigador del centro Max Troell, con sus colegas de Australia, Malasia y las Islas Salomón, argumentan que mientras el incremento en la atención en los pescados y mariscos es bueno, hay varias suposiciones no probadas sobre la economía azul que no deben ignorarse.

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Puntos ciegos

Los supuestos, o “puntos ciegos”, como los denominan los autores, son:

– El crecimiento en la economía azul conducirá al crecimiento de la producción y el consumo de “alimentos azules” (pescados y mariscos).

– El aumento de la producción de alimentos conducirá directamente a reducir el hambre.

– La producción de la maricultura reemplazará la pesca de captura en declive.

Problemas a solucionar

En su estudio, Troell y sus colegas apartan estas suposiciones y revelan algunas preocupaciones que no vienen siendo abordadas.

De hecho, una creciente mercantilización de los recursos oceánicos y el enfoque en la producción emergente de las narrativas de la economía azul pueden, paradójicamente, amenazar la seguridad alimentaria y de los medios de vida de la población en los países en desarrollo y, en particular, en los pequeños Estados Insulares.

Estas son las personas que más dependen de los recursos oceánicos para obtener micronutrientes importantes.

Crecimiento del consumo de pescados y mariscos

Aunque el incremento del consumo de alimentos azules es bienvenido, la evidencia emergente sugiere que la industrialización de la economía oceánica puede comprometer su potencial para proveer más alimento.

El océano no es un recurso indefinido para la alimentación y su vinculación a los recursos terrestres constituye un desafío adicional.

Incremento de la producción reducirá el hambre

Según los investigadores la hipótesis de que el aumento de la producción de pescados y mariscos reducirá el hambre, es erróneo.

“Si bien puede que ya se produzcan suficientes alimentos para combatir el hambre, no son lo suficientemente accesibles para quienes lo necesitan” destacan los autores del estudio.

La maricultura reemplazará a la pesca

Es posible que la producción de la maricultura capture una parte más grande del mercado, pero la pesca de captura todavía suministra la mitad de las capturas mundiales para el consumo humano directo y proporciona a muchas personas un suministro de alimentos diverso y nutritivo.

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La maricultura tiene el potencial de suministrar alimentos sostenibles y saludables, que también tienen que ser accesibles para las personas más pobres, a través de la producción de una variedad de pescados y mariscos, incluido las macroalgas.

La pesca de captura también sostiene los ingresos de decenas de millones de personas y es de suma importancia mantener esta actividad mediante una buena gobernanza.

“Estos supuestos no comprobados se hacen en un momento en que más de 820 millones de personas padecen hambre y más de 2 mil millones de personas no pueden acceder regularmente a alimentos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente” dijo Anna Farmery, autora principal del estudio.

Los debates son positivos

Los investigadores creen que solo las políticas que consideren estos puntos ciegos pueden ayudar a aliviar el hambre y la desnutrición, y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

Para hacerlo, las políticas deben guiarse por un marco del sistema alimentario más amplio, que preste atención a los temas de equidad y justicia.

Pero también hay esperanza.

En medio del crecimiento acelerado de la producción y el consumo, el campo de la industria de la pesca y la acuicultura es una frontera activa para la innovación y el debate.

“Facilitar la innovación es un imperativo para que la pesca a pequeña escala ocupe su lugar en una economía azul justa y equitativa” concluyen los autores.

Conclusión

Los investigadores concluyen que el océano tiene el potencial de contribuir significativamente a reducir el hambre mundial y la malnutrición, y en la reducción de la contribución del sistema alimentario al cambio climático mundial.

Ellos destacan que este potencial se puede alcanzar dentro de una economía azul que optimiza los ingresos junto con el uso sostenible y equitativo de los recursos acuáticos marinos.

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“Sin embargo, el enfoque actual de la economía azul en la producción y las ganancias está llevando a que estos intereses dominen las narrativas de la economía azul, con la exclusión de otras voces que piden equidad distributiva” concluyen.

Ellos destacan que abordar los “puntos ciegos” actuales de la economía azul son esenciales para garantizar que los pescadores de pequeña escala y los maricultores se escuchen junto con todos los demás.

Referencia (acceso abierto):
Farmery, A.K, Allison, E.H., Andrew, N.L., Troell, M., Voyer, M. et.al. 2021. Blind spots in visions of a “blue economy” could undermine the ocean’s contribution to eliminating hunger and malnutrition. One Earth, Vol. 4, Issue 1. https://doi.org/10.1016/j.oneear.2020.12.002 

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