
Hoy en día, los «alimentos azules» (pesca y acuicultura) son el sector alimentario de más rápido crecimiento, proporcionando casi el 20% de la proteína animal global. Dentro de este ecosistema, el camarón destaca como un producto único que atiende tanto a mercados locales en países en desarrollo como a mercados de exportación de alto valor.
Sin embargo, el sector camaronero enfrenta una «tormenta perfecta» de desafíos. El crecimiento se ha desacelerado debido a la escasez de recursos, brotes de enfermedades, eventos climáticos extremos y factores económicos volátiles. Para satisfacer una demanda que se espera se duplique para el año 2050, la industria debe transformarse de un modelo de «auge y caída» hacia uno de resiliencia estructural.
Un equipo internacional de investigadores, liderado por la Queen’s University Belfast, ha publicado un análisis exhaustivo en la revista npj Science of Food que actúa como una radiografía de urgencia. El diagnóstico es claro: si no transformamos la forma en que criamos estos crustáceos, la industria podría colapsar antes de que la demanda mundial se duplique para el año 2050.
Puntos clave para la industria
- Dominio de especies: El 80% de la producción acuícola de camarón se concentra en solo dos especies: el camarón blanco del Pacífico (Litopenaeus vannamei) y el langostino tigre gigante (Penaeus monodon).
- Eficiencia de recursos: El alimento comercial representa hasta el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero y más del 50% de los costos de producción en granjas intensivas.
- Vulnerabilidad climática: El cambio climático no solo afecta la infraestructura, sino que compromete la inmunidad del camarón, haciendo que los patógenos prosperen en aguas más cálidas.
- Estrategias de resiliencia: Se han identificado cinco pilares para el futuro: Detectar, Aislar, Optimizar, Diversificar y Apoyar.
El mapa de la producción actual: sistemas y especies
La camaronicultura moderna se divide principalmente en cuatro sistemas, cada uno con un perfil de riesgo y retorno distinto:
- Extensivo: Utiliza grandes extensiones de tierra (zonas intermareales) con baja densidad de siembra y costos operativos mínimos, pero con alta vulnerabilidad ambiental.
- Semi-intensivo: Introducen alimentación artificial y bombeo de agua, buscando un equilibrio entre inversión y rendimiento.
- Intensivo y Super-intensivo: Estos sistemas utilizan densidades de siembra superiores a 100 PL/. Aunque requieren alta inversión en aireación y tecnología, permiten un uso más eficiente de la tierra y un mayor control bioseguro.
El estudio destaca que el camarón blanco (L. vannamei) ha ganado terreno por su ciclo de cultivo más corto (60-90 días) y su mejor factor de conversión alimenticia (FCR), lo que reduce el riesgo económico en caso de fallos por enfermedades.
Los cuatro jinetes del sector: suministro, enfermedad, clima y economía
El análisis identifica cuatro desafíos críticos que se entrelazan de manera compleja:
Suministro y seguridad alimentaria
La industria depende de insumos críticos: post-larvas, alimento, energía y agua. Existe actualmente una escasez de larvas certificadas libres de enfermedades, que pueden costar hasta seis veces más que las no certificadas. Además, la interrupción de las cadenas de suministro globales, como ocurrió durante la pandemia de COVID-19 o por conflictos geopolíticos, impacta directamente en los costos operativos.
La amenaza constante de las enfermedades
Los patógenos que afectan a los camarones, como el virus del síndrome de la mancha blanca (WSSV) y el virus de la cabeza amarilla, han causado pérdidas financieras masivas. Debido a que los camarones dependen de una inmunidad innata no adaptativa, la prevención mediante bioseguridad es la única estrategia viable a largo plazo.
El impacto ambiental y climático
El cambio climático altera la salinidad y temperatura del agua, estresando a los organismos y facilitando brotes epidémicos. Irónicamente, la expansión de granjas ha sido históricamente un motor de deforestación de manglares, lo que elimina la protección natural de las costas frente a tormentas.
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Dinámicas económicas y deuda
Muchos pequeños productores operan bajo esquemas de deuda con intermediarios informales, lo que limita su capacidad de invertir en tecnologías de sostenibilidad o certificaciones internacionales como BAP.
Cinco estrategias para una resiliencia global
Para contrarrestar estas amenazas, los investigadores proponen una matriz de soluciones que debe aplicarse de forma conjunta, no como esfuerzos aislados.
I. Detectar: Inteligencia Artificial en la piscina
La implementación de sistemas de alerta temprana es vital. El uso de Inteligencia Artificial (IA) y diagnósticos rápidos a pie de estanque permite detectar cambios en el ADN de los camarones o fluctuaciones en la microbiota del agua antes de que aparezcan los síntomas de mortalidad. Esto da margen al granjero para cosechar anticipadamente o corregir la oxigenación.
II. Aislar (Insulate): Bioseguridad y energías renovables
Es necesario crear una «burbuja» de protección alrededor de la producción. Esto incluye desde el uso de cepas genéticamente resistentes y probióticos hasta la instalación de mallas físicas que impidan la entrada de aves o roedores vectores de virus. Además, la energía solar se presenta como una vía para independizar a las granjas de redes eléctricas poco fiables.
III. Optimizar (Streamline): Eficiencia de recursos
El objetivo es reducir el FCR (Factor de Conversión Alimenticia): producir más carne con menos pienso. El estudio destaca el uso de sistemas de recirculación de agua (RAS) y tecnologías de Biofloc, que utilizan comunidades de microbios para reciclar desechos nitrogenados y convertirlos en alimento adicional dentro de la misma piscina.
IV. Diversificar: Más allá del monocultivo
Depender de una sola especie es un riesgo financiero. El estudio sugiere el policultivo o co-cultivo con plantas halófitas u otras especies acuáticas para diversificar los ingresos y mejorar la calidad del agua. Asimismo, se exploran proteínas alternativas para el pienso, como harinas de insectos o algas, que reduzcan la presión sobre los bancos de peces silvestres.
V. Apoyar: Microfinanzas y políticas
Sin apoyo financiero, las innovaciones tecnológicas son inalcanzables para los pequeños productores. Se requieren mecanismos de microfinanzas y cooperativas que permitan compras al por mayor y acceso a seguros climáticos. Un ejemplo positivo es el plan de Tailandia en 2023 de suspender el pago de deudas por tres años para permitir que los granjeros se recuperen.
Conclusión general del estudio
La resiliencia de la camaronicultura no se logrará mediante soluciones aisladas, sino a través de una matriz de estrategias que involucren desde el productor hasta el minorista. La transición hacia modelos más sostenibles y transparentes, apoyados por tecnologías como la inteligencia artificial y el blockchain, es fundamental para asegurar que el camarón siga siendo una proteína vital para la población mundial.
La investigación fue financiada por Queen’s University Belfast’s internal ‘Agility Fund’, Thammasat University Center of Excellence in Global Food Security, y el National Science, Research and Innovation Fund, Thailand Science Research and Innovation (TSRI).
Contacto
C. T. Elliott
Institute for Global Food Security, School of Biological Sciences
Queen’s University of Belfast, Belfast, UK
Thammasat University Center of Excellence in Global Food Security, Thammasat University (Rangsit Campus), 12120, Pathum Thani, Thailand
Email: chris.elliott@qub.ac.uk
Referencia (acceso abierto)
Campbell, E., Becker, J. A., Bracher, P., Budhiraja, B., Chaiyapechara, S., Chen, W. N., Colyer, L., Karoonuthaisiri, N., Keeffe, G., McKinley, J., Petchkongkaew, A., Rungrassamee, W., & Elliott, C. T. (2026). Challenges and strategies for globally resilient shrimp aquaculture. npj Science of Food. https://doi.org/10.1038/s41538-026-00787-7.
Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.








