
El crecimiento acelerado de la industria acuícola se enfrenta a un enemigo invisible pero devastador: los virus. Patógenos listados por la World Organisation for Animal Health (WOAH), como el Virus del Herpes de la Carpa Koi (KHV) o el Virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISAV), generan pérdidas económicas masivas y restringen el comercio internacional.
Este nuevo meta-análisis publicado en Reviews in Aquaculture sistematiza por primera vez cómo estos virus «escriben» su paso por el cuerpo del pez, dejando cicatrices microscópicas en órganos vitales. Comprender estas señales no es solo un ejercicio académico; es la clave para la supervivencia de la industria.
- 1 Puntos Clave
- 2 Metodología del estudio
- 3 El Bazo: El espejo del colapso inmune
- 4 El riñón: fallo osmótico y muerte sistémica
- 5 Las branquias: la barrera rota
- 6 El Tracto Gastrointestinal: El Intruso en la Nutrición
- 7 El Desafío de la Estandarización Global
- 8 Conclusión: De la Destrucción a la Resiliencia
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Puntos Clave
- Órganos Centinela: El bazo y el riñón actúan como los principales «campos de batalla» inmunológicos, donde la necrosis y la depleción linfoide marcan el colapso del sistema defensivo del pez.
- Asfixia Celular: Los virus branquiales no solo dañan el tejido, sino que provocan una hiperplasia (crecimiento excesivo de células) que fusiona las laminillas, causando hipoxia y fallos osmorreguladores fatales.
- El Impacto de la Edad: Los ejemplares juveniles presentan una susceptibilidad desproporcionadamente mayor, con lesiones más destructivas debido a sistemas inmunes innatos aún en desarrollo.
- Urge la Estandarización: Existe una brecha crítica en la acuicultura global: la falta de sistemas de puntuación (scoring) armonizados, lo que impide diagnósticos comparativos precisos entre laboratorios.
Metodología del estudio
El equipo de la University of Arkansas at Pine Bluff realizó una síntesis exhaustiva de décadas de literatura histopatológica. El estudio comparó perfiles de lesiones en múltiples familias de peces (salmónidos, ciprínidos, cíclidos), cruzando datos de infecciones naturales y experimentales. Se puso especial énfasis en las técnicas de tinción con Hematoxilina y Eosina (H&E) y en la identificación de marcadores específicos como las células sincitiales y los cuerpos de inclusión.
El Bazo: El espejo del colapso inmune
El bazo de los peces teleósteos es el centro neurálgico de la respuesta inmune y la hematopoyesis. Cuando un virus como el EHNV (Necrosis Hematopoyética Epizoótica) ataca, el bazo es el primero en mostrar signos de derrota: necrosis esplénica extensa y una drástica depleción linfoide.
Variaciones por Especie en el Bazo
| Virus | Especies Afectadas | Lesión Característica |
| SVCV | Carpa común, Goldfish | Hemorragia severa e infiltrados inflamatorios densos. |
| ISAV | Salmón del Atlántico | Congestión y centros de melanomacrófagos hiperplásicos. |
| Megalocytivirus | Mero, Dorada | Megalocitos con inclusiones basofílicas gigantes. |
La investigación destaca que, aunque los hallazgos son consistentes, la intensidad varía según la temperatura del agua. Por ejemplo, en la trucha arcoíris, la severidad de las lesiones por EHNV se exacerba con el calor, lo que sugiere que el cambio climático podría potenciar la letalidad viral.
El riñón: fallo osmótico y muerte sistémica
En los peces, el riñón gestiona tanto la filtración como la producción de células sanguíneas. Virus como el IHNV (Necrosis Hematopoyética Infecciosa) transforman el tejido renal en un paisaje de destrucción: necrosis tubular y atrofia glomerular.
Las consecuencias son dobles. Por un lado, el pez pierde la capacidad de equilibrar sus iones internos (osmorregulación), lo que lleva a un edema intersticial. Por otro lado, la destrucción del tejido hematopoyético renal induce una anemia profunda, dejando al animal sin defensas frente a infecciones secundarias.
Los cuerpos de inclusión virales dentro del epitelio tubular actúan como «huellas dactilares» diagnósticas, confirmando la replicación activa del virus en el sitio.
Las branquias: la barrera rota
Las branquias son quizás el órgano más vulnerable por su contacto directo con el medio acuático. El estudio revela un patrón de daño aterrador denominado fusión lamelar.
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Bajo el ataque de virus como el TiLV (Virus del Lago de la Tilapia) o el SAV (Alphavirus del Salmón), las células epiteliales de las branquias comienzan a proliferar de forma descontrolada (hiperplasia) como un intento fallido de protección. Esto engrosa las láminas branquiales hasta que se fusionan, reduciendo drásticamente el área de intercambio de oxígeno. El pez, literalmente, se asfixia en el agua a pesar de que los niveles de oxígeno sean normales.
El Tracto Gastrointestinal: El Intruso en la Nutrición
A menudo ignorado en favor de órganos más «visibles», el intestino sufre daños profundos que socavan la vitalidad del pez a largo plazo. La atrofia de las vellosidades es la lesión predominante.
Cuando virus como el VHSV (Septicemia Hemorrágica Viral) infectan el intestino, las vellosidades se acortan o se fusionan, eliminando la superficie necesaria para absorber nutrientes. Además, la pérdida de la barrera epitelial permite que bacterias oportunistas invadan el torrente sanguíneo, lo que explica por qué muchos brotes virales terminan en septicemias bacterianas mixtas.
El Desafío de la Estandarización Global
Uno de los puntos más críticos discutidos por Kurapati y su equipo es la «torre de Babel» diagnóstica. Actualmente, los laboratorios utilizan diferentes métodos de fijación, grosores de sección e incluso terminología variada para describir la misma lesión.
La falta de un sistema de puntuación de lesiones (lesion scoring) universal impide que los científicos puedan comparar con rigor la susceptibilidad de diferentes variedades genéticas de peces. Sin esta métrica común, el desarrollo de vacunas y programas de cría selectiva para resistencia a enfermedades se vuelve mucho más lento y costoso.
Conclusión: De la Destrucción a la Resiliencia
El análisis de los «paisajes histológicos» de estas infecciones revela una narrativa de vulnerabilidad, pero también de oportunidad. Estas lesiones no son solo marcas de destrucción; son mapas anatómicos que nos indican dónde debemos fortalecer la salud de los peces.
Al integrar la histopatología clásica con herramientas modernas como la patología digital y el aprendizaje automático, la acuicultura puede pasar de ser reactiva a ser predictiva. El futuro de la piscicultura sostenible depende de nuestra capacidad para leer estos mensajes silenciosos escritos en los tejidos antes de que se conviertan en desastres económicos.
Contacto
Yathish Ramena
University of Arkansas at Pine Bluff Center of Excellence
Pine Bluff, Arkansas, USA
Email: ramenay@uapb.edu
Referencia (acceso abierto)
Kurapati, R. B., Ramena, G., Wanjala, H., Gudapati, S., & Ramena, Y. (2026). Viral Disease Histopathology in Aquaculture Finfish: Organ-Specific Pathological Changes and Diagnostic Insights, Referencing the World Organisation for Animal Health: A Review. Reviews in Aquaculture, 18, 270129. https://doi.org/10.1111/raq.70129
Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.




