
La industria acuícola depende estrechamente de infraestructuras plásticas sumergidas; sin embargo, la preocupación global sobre las redes de cultivo como fuente de microplásticos (MP) ha escalado significativamente. En regiones como Noruega, se estima que la pesca y la acuicultura podrían liberar entre 1,000 y 10,000 toneladas de estas partículas anualmente. Ante este escenario, una investigación de vanguardia analiza cómo la selección de materiales, los recubrimientos y las tecnologías de limpieza determinan la magnitud de estas emisiones.
En un centro de cultivo estándar, las redes constituyen cerca del 75% de la superficie sumergida. Históricamente, la ciencia carecía de datos precisos sobre la fragmentación de estas mallas durante su ciclo operativo o tras los procesos de eliminación de biofouling. No obstante, un equipo multidisciplinar liderado por SINTEF Ocean ha publicado en la revista Aquaculture un análisis comparativo que promete transformar la sostenibilidad del sector mediante el rigor científico.
- 1 Puntos clave para la industria
- 2 Del laboratorio al fiordo noruego: una metodología de tres niveles
- 3 Materiales y resistencia: la vulnerabilidad estructural del nailon
- 4 Impacto de las tecnologías de limpieza in-situ en la integridad de las redes
- 5 Desafíos operativos y soluciones de mitigación en tierra
- 6 Conclusión: hacia una acuicultura de baja emisión
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Puntos clave para la industria
- El nailon bajo la lupa: Las redes de nailon sin recubrimiento liberan hasta cinco veces más microplásticos que las alternativas de polietileno (HDPE y UHMWPE).
- El dilema del recubrimiento: Aplicar capas protectoras «premium» en redes de nailon puede, paradójicamente, duplicar la liberación de partículas debido a una baja adherencia y descamación.
- Limpieza robótica al rescate: El uso de cepillado preventivo mediante robots (AUV) causa significativamente menos daño estructural al recubrimiento que el lavado tradicional a presión o por cavitación.
- Filtros de tierra firme: Las estaciones de servicio terrestre logran capturar casi la totalidad de los microplásticos mediante sistemas de filtración multietapa antes de devolver el agua al mar.
Del laboratorio al fiordo noruego: una metodología de tres niveles
Para descifrar el impacto de estas infraestructuras, los investigadores integraron un marco analítico de tres fases que combina la precisión de laboratorio con la realidad operativa en mar abierto:
Simulación de abrasión técnica
En las instalaciones de SINTEF Industry, se empleó el sistema MILA 200 WET para someter paneles de redes —nuevas y usadas— a procesos de fricción bajo condiciones de humedad controlada. El estudio comparó tres polímeros críticos:
- Nailon (PA): El estándar convencional de multifilamento fino.
- Polietileno de alta densidad (HDPE): Caracterizado por monofilamentos de mayor calibre.
- Polietileno de ultra alto peso molecular (UHMWPE): Una fibra de vanguardia con propiedades de resistencia superior.
Experimento de limpieza acelerada
Se instaló una jaula experimental en Frøya, Noruega, segmentada en paneles con recubrimientos de distintas calidades (estándar y premium). Estos fueron sometidos a un ciclo de mantenimiento intensivo equivalente a 10 meses de operación, evaluando tres tecnologías disruptivas:
- Lavado a presión: Aplicación directa a 130 bar.
- Limpieza por cavitación: Basada en el colapso de microburbujas para remover incrustaciones.
- Cepillado preventivo con AUV: Uso de vehículos submarinos autónomos equipados con cerdas de crin de caballo.
Validación en entornos comerciales
Finalmente, el equipo validó los hallazgos en una granja de salmones activa, midiendo las emisiones reales durante operaciones de limpieza convencionales. En esta fase, se evaluó además el efecto de variables externas, como las «faldas» perimetrales utilizadas para la protección contra piojos de mar.
Materiales y resistencia: la vulnerabilidad estructural del nailon
La investigación ejecutó ensayos de abrasión controlada comparando redes nuevas y operativas de tres polímeros fundamentales: nailon, polietileno de alta densidad (HDPE) y UHMWPE. Los resultados arrojaron conclusiones determinantes: el nailon, al estar constituido por multifilamentos de gran finura, presenta una susceptibilidad intrínseca al desgaste mecánico superior frente a los monofilamentos robustos del HDPE o la integridad estructural del UHMWPE.
Un hallazgo crítico reside en la interacción de los materiales con los recubrimientos antifouling y de protección UV. En las redes de nailon, la película protectora tiende a una adhesión superficial, lo que deriva en un desprendimiento laminar o en «escamas» durante su vida útil, incrementando así el volumen total de microplásticos emitidos al medio. En contraste, las redes de UHMWPE facilitan una penetración profunda del recubrimiento en sus fibras, consolidando una barrera más resistente y duradera frente a la erosión.
Impacto de las tecnologías de limpieza in-situ en la integridad de las redes
Con el fin de garantizar la oxigenación óptima y el bienestar de los activos biológicos, las redes se someten a limpiezas periódicas que pueden alcanzar una frecuencia semanal. El estudio evaluó tres metodologías bajo condiciones operativas reales:
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- Lavado a presión: Aplicación de chorros de agua a alta velocidad (aprox. 130 bar).
- Limpieza por cavitación: Basada en la implosión de microburbujas para remover organismos incrustantes.
- Cepillado preventivo (AUV): Sistemas robóticos que realizan limpiezas diarias con cerdas suaves de crin de caballo, evitando la consolidación del biofouling.
Mediante análisis microscópicos, se constató que tanto el lavado a presión como la cavitación provocaron daños estructurales severos —identificados como «roturas de bordes afilados»— en el 57% y 59% del recubrimiento, respectivamente. Por el contrario, el cepillado robótico derivó en un desgaste uniforme y de baja agresividad, preservando la integridad de la malla y extendiendo su vida útil.
Desafíos operativos y soluciones de mitigación en tierra
El monitoreo en centros de cultivo comerciales reveló que la liberación de microplásticos es un fenómeno esporádico, altamente condicionado por variables operativas. Se observó, por ejemplo, que los faldones de protección contra piojos (lice skirts) actúan como barreras temporales que retienen las partículas, postergando su dispersión hacia la columna de agua circundante.
Paralelamente, la investigación identifica una oportunidad crítica de optimización en los centros de servicio en tierra. Las plantas de procesamiento que integran sistemas de filtración multietapa, floculación química y ozonización logran mitigar la presencia de microplásticos hasta niveles residuales (0.05 partículas por litro) antes de proceder a la descarga o recirculación del efluente.
A pesar de estos avances, el estudio advierte sobre una complejidad técnica persistente: la contaminación de fondo. Durante los ensayos en mar abierto, las muestras de control evidenciaron concentraciones de microplásticos equivalentes a las obtenidas durante las faenas de limpieza. Esta saturación del ecosistema marino por fuentes externas (tráfico naviero, recubrimientos y actividad portuaria) complica la trazabilidad química de las partículas. No obstante, mediante espectroscopía FTIR, se logró identificar un incremento específico de poliamida en centros sin faldones protectores, confirmando que la infraestructura acuícola contribuye de manera episódica a la carga contaminante local.
Conclusión: hacia una acuicultura de baja emisión
La mitigación de microplásticos en la industria acuícola no responde a una solución aislada, sino a la optimización sinérgica de materiales, recubrimientos y protocolos de mantenimiento. La transición hacia polímeros como el HDPE o el UHMWPE, junto con la implementación de tecnologías de limpieza de baja abrasión —como el cepillado robótico o sistemas de filtración controlada—, representan acciones inmediatas para fortalecer la sostenibilidad del sector.
El estudio desarrollado por Booth et al. (2026) establece una hoja de ruta estratégica para los productores que busquen la excelencia operativa:
- Selección de materiales: La migración hacia redes de HDPE o UHMWPE minimiza la tasa de emisiones por abrasión mecánica.
- Compatibilidad química: Es imperativo garantizar que los recubrimientos posean una alta afinidad con la fibra para prevenir la descamación prematura.
- Automatización robótica: El cepillado preventivo mediante AUV se consolida como la alternativa superior frente al lavado correctivo de alta presión.
- Estándares de filtración: Los centros de servicio en tierra deben integrar sistemas de tratamiento de aguas de ciclo cerrado o filtración multietapa de alta eficiencia.
Actualmente, las herramientas para reducir el impacto de los microplásticos son comercialmente viables; su adopción sistémica es el paso definitivo para una industria que aspira a la transparencia y la sostenibilidad genuina.
Esta investigación fue realizada por expertos de SINTEF Ocean AS, NORCE Research AS, SINTEF Industry AS y SINTEF Helgeland AS. El proyecto contó con el financiamiento del Norwegian Seafood Research Fund (Acuerdo de subvención nr. 901820).
Contacto
Andy M. Booth
SINTEF Ocean AS, Trondheim, Norway
Email: andy.booth@sintef.no
Nina Bloecher
SINTEF Ocean AS, Trondheim, Norway
Email: nina.bloecher@sintef.no
Referencia (acceso abierto)
Booth, A. M., Gomiero, A., Piarulli, S., Føre, H. M., Kubowicz, S., Stránský, P., Bondø, M. S., Hatlebrekke, H. H., Igartua, A., & Bloecher, N. (2026). Comparative analysis of microplastic release from aquaculture nets under different material, coating, and cleaning technology scenarios. Aquaculture, 620, 743910. https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2026.743910
Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.







