
En la acuicultura moderna, los plásticos son omnipresentes. Desde redes y tuberías hasta los revestimientos de los estanques, su durabilidad y costo los han convertido en un estándar en la industria. Sin embargo, esta dependencia trae consigo una pregunta crucial para la bioseguridad: ¿qué sucede en la superficie de estos materiales a nivel microscópico?
Cualquier superficie sumergida en el agua es rápidamente colonizada por microorganismos que forman una delgada capa viscosa conocida como biopelícula o «biofilm». Cuando esta se forma sobre plástico, se le denomina «plastisfera» (plastisphere), y puede convertirse en un refugio para bacterias potencialmente patógenas para humanos (conocidas como PHPB, por sus siglas en inglés) y bacterias resistentes a los antibióticos (ARB).
Un reciente estudio científico, publicado en FEMS Microbiology Ecology, ha puesto el foco sobre este tema, investigando cómo el tipo de material y, sobre todo, el tiempo que permanece sumergido, moldean el perfil de riesgo bacteriano en una granja acuícola. Sus hallazgos, lejos de demonizar a los plásticos, ofrecen una visión matizada que podría cambiar la forma en que los productores gestionan sus equipos para mitigar los riesgos sanitarios.
El experimento: analizando el riesgo en condiciones reales
- 1 El experimento: analizando el riesgo en condiciones reales
- 2 Los patógenos son colonizadores iniciales, no tardíos
- 3 Los plásticos no tienen más patógenos, pero sí un perfil específico
- 4 Un perfil de resistencia a antibióticos único para los plásticos
- 5 Conclusiones para la industria acuícola
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Para entender qué ocurre en el día a día de una granja, los investigadores de la University Montpellier y de la University Toliara, Indian Ocean Trepang (IOT), del Institut Pasteur de Madagascar llevaron a cabo un experimento de tres meses en una instalación de cultivo de holoturias (Holothuria scabra) en Madagascar.
El equipo científico sumergió paneles de cinco materiales diferentes para observar cómo eran colonizados por las bacterias:
- Tres tipos de plásticos comunes en acuicultura: un revestimiento (liner) de poliéster (PE) y dos tipos de redes de poliamida (PA), una de malla fina y otra de malla ancha.
- Dos materiales no plásticos: una red de cáñamo, propuesta como una alternativa biodegradable a los plásticos, y un panel de vidrio como superficie de control inorgánico.
A lo largo de los tres meses, los investigadores tomaron muestras de las biopelículas en siete momentos clave, desde las primeras 6 horas hasta los 90 días de inmersión. Utilizando análisis genéticos y cultivos bacterianos, ellos identificaron las comunidades de patógenos potenciales y evaluaron su perfil de resistencia frente a 24 tipos de antibióticos.
Los patógenos son colonizadores iniciales, no tardíos
Uno de los resultados más sorprendentes del estudio contradice la intuición de que un equipo «más viejo» es necesariamente «más peligroso». Los análisis revelaron que la mayor abundancia relativa de bacterias potencialmente patógenas (PHPB) en todas las superficies sólidas se alcanzó durante las primeras 24 horas de inmersión.
Después de este pico inicial, la proporción de estos patógenos potenciales disminuyó significativamente con el tiempo en varios de los materiales. Esto sugiere que muchas de estas bacterias son colonizadoras oportunistas o «pioneras»: llegan rápido y se establecen, pero con el paso de los días son superadas por otras comunidades de bacterias no patógenas que son más competitivas en el ambiente de la biopelícula madura.
¿Qué significa esto para el productor?
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La idea de que el riesgo por patógenos aumenta linealmente con el tiempo de uso del equipo no parece ser correcta. Por tanto, intensificar la frecuencia de limpieza de los equipos podría no ser la estrategia más eficaz y debe adaptarse al contexto específico de cada granja y sus objetivos de manejo.
Los plásticos no tienen más patógenos, pero sí un perfil específico
El estudio abordó directamente la gran pregunta: ¿son los plásticos un imán para los patógenos en comparación con otros materiales? La respuesta es no, pero con un matiz muy importante.
En términos de cantidad, los plásticos no albergaron más bacterias patógenas que el vidrio o el cáñamo. De hecho, durante las primeras 72 horas, fue la red de cáñamo la que mostró la proporción más alta de PHPB, probablemente debido a su naturaleza orgánica que sirve como fuente de nutrientes.
Sin embargo, el diablo está en los detalles. Aunque la cantidad no era mayor, la composición de la comunidad bacteriana sí era diferente. El análisis identificó que las superficies plásticas eran un «biomarcador» para una familia bacteriana muy conocida en acuicultura: Vibrionaceae.
La abundancia de Vibrionaceae en los plásticos fue, como mínimo, cuatro veces superior a la encontrada en el cáñamo, el vidrio o el agua circundante. Esta familia incluye a notorios patógenos como Vibrio parahaemolyticus y Vibrio vulnificus, responsables de vibriosis en peces y camarones, y de intoxicaciones alimentarias en humanos. La familia Staphylococcaceae también fue notablemente más abundante en los plásticos.
- Implicación práctica: Si bien los equipos de plástico no acumulan necesariamente más patógenos en general, sí parecen seleccionar y actuar como un reservorio específico para el género Vibrio, lo que podría aumentar la probabilidad de brotes de vibriosis en la granja.
Un perfil de resistencia a antibióticos único para los plásticos
La otra cara de la moneda de la bioseguridad es la resistencia a los antibióticos. El estudio encontró que, en general, la granja presentaba un ambiente de alto riesgo de contaminación por antibióticos. Pero, ¿qué papel jugaban los plásticos?
De nuevo, los resultados fueron inesperados. Las bacterias aisladas de los sustratos plásticos mostraron un índice de resistencia múltiple a antibióticos (MAR) más bajo que las encontradas en el vidrio y en el agua de mar.
No obstante, al igual que con los patógenos, la clave no estaba en la cantidad de resistencia, sino en el tipo. Las biopelículas en los plásticos mostraron un perfil de resistencia específico y estadísticamente diferente: sus bacterias eran notablemente más resistentes a los quinolonas, una clase importante de antibióticos. En cambio, las bacterias del agua eran más resistentes a los beta-lactámicos.
- Implicación práctica: Los plásticos no parecen ser un amplificador general de la multirresistencia en este contexto. Sin embargo, sí funcionan como un nicho que selecciona y alberga bacterias con resistencia específica a las quinolonas, lo que representa un riesgo sanitario particular que debe ser considerado.
Conclusiones para la industria acuícola
Este estudio demuestra que la relación entre los plásticos, los patógenos y la resistencia a antibióticos es mucho más compleja de lo que se pensaba. Los productores pueden extraer varias conclusiones valiosas:
- El riesgo cambia con el tiempo: La mayor carga de patógenos potenciales ocurre en las etapas iniciales de colonización de un equipo nuevo (primeras 24-72 horas), no necesariamente después de meses de uso.
- El plástico selecciona, no acumula más: El verdadero riesgo de los plásticos no es que alberguen más bacterias peligrosas, sino que parecen seleccionar un perfil específico, actuando como reservorios para la familia Vibrionaceae y para bacterias resistentes a quinolonas.
- El manejo es clave: La composición del material y el tiempo de inmersión son palancas que los productores pueden usar para gestionar los riesgos microbiológicos. Por ejemplo, conocer el perfil específico de los plásticos puede guiar mejores estrategias de desinfección o la elección de materiales alternativos como el cáñamo, sopesando también sus propios perfiles de riesgo.
En definitiva, entender la dinámica de la «plastisfera» permite tomar decisiones más informadas y estratégicas sobre el manejo de equipos, un paso fundamental para proteger la salud de los animales cultivados, de los trabajadores y, en última instancia, de los consumidores.
Contacto
Jeanne Naudet
MARBEC, Univ Montpellier, CNRS, Ifremer, IRD
Montpellier, France
E-mail: jeanne.naudet@umontpellier.fr
Referencia (acceso abierto)
Naudet, J., Auguet, J., Bouvier, T., Rakotovao, R., Motte, T., Gaumez, L., Crucitti, T., & Rieuvilleneuve, F. 2025. Polymers and immersion time shape bacterial pathogen and antibiotic resistance profiles in aquaculture facilities. FEMS Microbiology Ecology. 2025, fiaf076 https://doi.org/10.1093/femsec/fiaf076

Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.