
Hoy en día, la acuicultura se ha consolidado como la principal fuente de pescados y mariscos a nivel global, superando a la pesca extractiva. No obstante, optimizar el bienestar animal sigue siendo uno de los mayores desafíos del sector. Según los esquemas operativos tradicionales, la probabilidad de que los peces experimenten un nivel de vida óptimo es muy baja (Maia et al., 2024a), debido a que históricamente se ha priorizado el volumen de producción sobre los criterios biológicos de las especies (Oh y Lee, 2024).
Frente a este panorama, el bienestar animal ha pasado de ser una preocupación meramente ética o secundaria a transformarse en un pilar crítico para la sostenibilidad, la viabilidad comercial y la rentabilidad del sector acuícola.
Actualmente, la convergencia de regulaciones internacionales estrictas, la demanda de consumidores que exigen alimentos sostenibles y la madurez tecnológica de la Inteligencia Artificial (IA) están revolucionando la producción. Lo que antes se limitaba al cumplimiento normativo, hoy es un factor clave para la optimización operativa y el acceso a los mercados globales de exportación. Esta guía ofrece un análisis estratégico sobre la transición desde el «bienestar animal» hacia el «bienestar positivo», examina los marcos de certificación internacionales y detalla las herramientas vanguardistas disponibles para la evaluación de indicadores biológicos.
- 1 Puntos Clave
- 2 El Cambio de Paradigma: Del Bienestar Básico al «Bienestar Positivo» en Peces y Crustáceos
- 3 Bienestar Animal en la Industria Acuícola: El Camino Hacia el «Bienestar Positivo»
- 4 Las ventajas de implementar el bienestar animal en la acuicultura
- 5 Transformaciones en los Patrones de Consumo Global
- 6 Cumplimiento de Normativas y Certificaciones Globales (ASC, BAP, Minoristas)
- 7 Marcos de Trabajo y Cajas de Herramientas
- 8 Indicadores Operativos (OWIs) y de Laboratorio para Evaluar el Bienestar
- 9 Evaluación del Bienestar Animal en la Acuicultura
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Métodos de Aturdimiento y Sacrificio Humanitario
- 10.1 El impacto ético y comercial de la insensibilización
- 10.2 La problemática en especies de alto volumen de producción
- 10.3 Métodos Inhumanos o Desaconsejados de Sacrificio
- 10.4 Métodos de Aturdimiento Recomendados
- 10.5 Desafíos y Riesgos Críticos en las Plantas de Procesamiento
- 10.6 Comparativa de Métodos de Aturdimiento Comercial
- 11 Tecnologías para Monitorear el Bienestar Animal en Sistemas Acuícolas
- 12 ¿Cómo Mejorar el Bienestar Animal Positivo en la Acuicultura?
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Limitaciones para Implementar el Bienestar Animal Positivo en la Acuicultura
- 13.1 Viabilidad operativa y altos costos de inversión
- 13.2 Riesgos sanitarios y compromisos de bioseguridad
- 13.3 Incremento de la agresividad y efectos etológicos contraproducentes
- 13.4 Ausencia de conocimiento biológico específico por especie
- 13.5 Dificultades en la observación y el monitoreo del stock
- 13.6 La Brecha entre el Laboratorio y la Industria Comercial
- 14 Conclusión: El Futuro del Bienestar Animal en la Acuicultura Comercial
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Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre Bienestar Animal en la Acuicultura
- 15.1 ¿Qué es el enfoque por niveles en la evaluación del bienestar acuícola?
- 15.2 ¿Cómo se mide el nivel de daño físico en los peces cultivados?
- 15.3 ¿Por qué se consideran inhumanos métodos tradicionales como la asfixia o el baño de hielo?
- 15.4 ¿Qué impacto tiene el estrés previo al sacrificio en la calidad de la carne?
- 15.5 ¿Cuáles son los métodos de aturdimiento recomendados por la acuicultura de precisión?
- 15.6 ¿Qué es la «electro-inmovilización» y por qué representa un riesgo crítico?
- 15.7 ¿Cómo se está aplicando la Inteligencia Artificial al monitoreo del bienestar de los peces?
- 15.8 ¿Qué es el Monitoreo Acústico Pasivo (PAM) y cuál es su ventaja?
- 15.9 ¿Qué limitaciones frenan la implementación comercial del enriquecimiento ambiental?
- 15.10 ¿Por qué es complejo estandarizar los manuales de bienestar para todas las granjas acuícolas?
- 16 Referencias
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Puntos Clave
- Enfoque Multidimensional del Bienestar: La auditoría integral del bienestar en la acuicultura moderna ya no se limita a variables aisladas; exige la evaluación sinérgica de cinco dimensiones críticas: ambiental, sanitaria, fisiológica, conductual y afectiva/cognitiva.
- Estrategia Operativa por Niveles: Ante la inviabilidad de medir todos los indicadores simultáneamente, la ciencia valida un enfoque escalonado de tres niveles (primario, secundario y avanzado) que optimiza el uso de recursos en las granjas y mitiga la inducción de estrés por manipulación (ante-mortem).
- Estandarización de Índices Clínicos (OWIs): El uso de matrices de puntuación numérica (de P0 a P3/P4) permite indexar con precisión matemática la severidad de daños físicos en órganos diana (ojos, hocico, opérculos y aletas), correlacionando estas lesiones directamente con fallas zootécnicas o deficiencias nutricionales.
- El Imperativo Ético y Comercial del Sacrificio: El estrés agudo en la fase de finalización acelera el catabolismo celular, agota el ATP y desploma el pH muscular, lo que destruye la calidad de la carne (flesh quality). El sacrificio humanitario mediante insensibilización inmediata e irreversible es tanto un deber ético como una necesidad de rentabilidad comercial.
- Obsolescencia de Métodos Tradicionales: Prácticas comerciales comunes como la asfixia, el choque térmico en hielo (live chilling) o la narcosis por dióxido de carbono () son catalogadas por la EFSA y la WOAH como severamente aversivas e inhumanas debido a la activación de nociceptores y la agonía prolongada, por lo que están siendo prohibidas en las normativas globales.
- La Revolución de la Acuicultura de Precisión: El monitoreo transiciona hacia sistemas no invasivos en tiempo real sustentados en Inteligencia Artificial, visión computarizada (como la tecnología iFarm), biosensores implantables (bio-loggers), telemetría acústica activa/pasiva y modelos predictivos (ANN, Random Forest), apuntando hacia la creación de «gemelos digitales» de las granjas acuícolas.
- Promoción del Bienestar Positivo: El bienestar no es solo la ausencia de sufrimiento; implica la aplicación proactiva de enriquecimiento ambiental (físico, sensorial, dietético, social y ocupacional) para fomentar la alostasis, la resiliencia y el éxito reproductivo natural, como ocurre con el uso validado de sustratos y cortinas de burbujas.
- Barreras de Escala e Industria: La masificación del bienestar positivo enfrenta limitaciones críticas: altos costos de inversión, riesgos de bioseguridad por retención de materia orgánica sólida (biofouling), incremento de agresividad por mala gestión de refugios, y una brecha evidente al trasladar el éxito de los laboratorios a la producción industrial.
- El Desafío de la Diversidad Filogenética: Con más de 300 especies cultivadas a nivel mundial, la industria carece de datos conductuales básicos para la gran mayoría. Comprender la biología específica de cada taxón es obligatorio, ya que un mismo indicador visual (como patrones de nado o ventilación) puede significar estrés en una especie y motivación natural en otra.
El Cambio de Paradigma: Del Bienestar Básico al «Bienestar Positivo» en Peces y Crustáceos
¿Qué es el bienestar animal?
La Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH, por sus siglas en inglés) adoptó originalmente las «Cinco Libertades» establecidas por el Farm Animal Welfare Council (FAWC) del Reino Unido en 1979. Este marco determina que los animales deben estar:
- Libres de hambre y sed.
- Libres de incomodidad física y térmica.
- Libres de dolor, lesiones o enfermedades.
- Libres para expresar su comportamiento natural.
- Libres de miedo y angustia.
Aun cuando estos principios se desarrollaron inicialmente para animales terrestres, la WOAH ha estructurado normas internacionales específicas para el bienestar de los peces de cultivo (excluyendo especies ornamentales) dentro de su Código Acuático. De este modo, la organización aboga por la implementación de «métodos de manejo apropiados a las características biológicas de los peces y un entorno adecuado para satisfacer sus necesidades» (WOAH). En términos generales, la institución define el bienestar animal como «el estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere».
La Evolución Hacia los 5 Dominios: En la última década, este enfoque ha migrado hacia el modelo de los «Cinco Dominios» (Noble et al., 2025). Esta evolución agrupa las necesidades del organismo en cuatro áreas físicas y ambientales: (1) nutrición, (2) entorno físico, (3) salud e (4) interacciones conductuales. La sinergia de estos factores converge y da forma al quinto dominio: (5) el estado mental del animal.
Por su parte, Fruscella et al. (2025) argumentan que el modelo tradicional de las «Cinco Libertades» —enfocado de forma reactiva en mitigar estados negativos como el estrés o el dolor para mantener la homeostasis— ha quedado obsoleto. En su lugar, proponen el modelo de alostasis, donde el bienestar se alcanza activamente a través de la adaptación al cambio. Bajo este nuevo paradigma, proporcionar desafíos ambientales controlados y manejables («eustrés») estimula la motivación de los peces, fomenta su agencia y les garantiza, en última instancia, una «vida que valga la pena vivir».
¿Qué es la sintiencia animal y por qué importa en la acuicultura?
A pesar de su historia evolutiva independiente y de estar adaptados a un entorno acuático muy distinto al nuestro, los peces poseen un grado comprobado de consciencia o sintiencia (Martins et al., 2011; Huntingford y Kadri, 2014; Maia et al., 2025).
De acuerdo con Browning (2023), existe suficiente evidencia sobre la percepción, la cognición y las respuestas conductuales complejas de los peces para concluir que son seres sintientes —capaces de experimentar placer o sufrimiento—, lo que hace éticamente indispensable proteger su bienestar.
Similitudes neurofisiológicas con los mamíferos
Investigaciones recientes lideradas por Ciliberti et al. (2023) manifiestan que los peces cuentan con un sistema nociceptivo periférico (el sistema que detecta el daño celular) sorprendentemente similar al de los mamíferos. Esto les permite:
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- Percibir estímulos dolorosos de manera consciente.
- Evitar activamente situaciones adversas.
- Experimentar estados emocionales similares al miedo.
Los eventos dolorosos provocan en ellos cambios fisiológicos y conductuales severos, como alteraciones en la ventilación o una drástica reducción de su actividad. Dado que estas respuestas pueden prevenirse mediante el uso de analgésicos, la gestión de su dolor se ha convertido en una preocupación ética y moral central para el sector. En consecuencia, el reconocimiento de esta sensibilidad en peces y crustáceos decápodos ha impulsado un riguroso control ético y legal hacia el bienestar en las granjas acuícolas y los mataderos (Dara et al., 2023; Toni et al., 2018; Wuertz et al., 2023; Brown y Dorey, 2019).
Mitos desmentidos por la ciencia: Una revisión científica realizada por Planellas et al. (2026) desmiente de forma categórica la creencia tradicional de que los peces poseen sistemas nerviosos simples. La evidencia comparativa demuestra que tienen estructuras cerebrales sofisticadas —homólogas a la corteza cerebral, el hipocampo y la amígdala de los mamíferos— que soportan funciones cognitivas avanzadas, memoria espacial y procesamiento emocional. Por lo tanto, el dolor y el miedo se procesan de manera consciente y no como un simple acto reflejo.
En consonancia con esto, Fruscella et al. (2025) reafirman que los peces teleósteos experimentan emociones, poseen memoria y tienen la capacidad neurofisiológica para procesar el dolor y el estrés de manera similar a otros vertebrados.
El caso de los crustáceos decápodos
El bienestar ya no se limita exclusivamente a los peces. Wuertz et al. (2023) señalan que el comportamiento de los crustáceos decápodos sugiere que experimentan nocicepción y existen sólidas indicaciones de que también perciben el dolor de forma consciente.
Asimismo, Campbell y Lee (2025) detallan que las pruebas de comportamiento en camarones y langostinos (decápodos de los subórdenes Caridea y Dendrobranchiata) demuestran capacidades y necesidades complejas. Comprender estos factores es fundamental para diseñar los nuevos protocolos de la acuicultura moderna.
Para los productores, ignorar la sintiencia animal ya no es una opción; implica enfrentar riesgos regulatorios y comerciales inminentes, debido a que los mercados premium globales penalizan activamente los métodos de cultivo que inducen estrés prolongado.
Bienestar Animal en la Industria Acuícola: El Camino Hacia el «Bienestar Positivo»
En la actualidad, la industria acuícola se enfrenta al desafío de abandonar los métodos de producción centrados puramente en el volumen para adoptar enfoques basados en «Una Sola Salud» (One Health) y «Un Solo Bienestar» (One Welfare). Estos marcos integrales reconocen que el bienestar animal, la sostenibilidad ambiental y la salud humana están intrínsecamente conectados (Planellas et al., 2026).
A nivel científico, se ha acumulado una sólida base de investigaciones que demuestran que los peces exhiben características de inteligencia comparables a las de los mamíferos, incluyendo la capacidad de experimentar estrés, miedo y dolor (Brown y Dorey, 2019). Históricamente, el bienestar animal se limitaba a un enfoque reactivo: evitar el sufrimiento mediante la ausencia de hambre, dolor o estrés.
Las tres perspectivas del bienestar
Según Huntingford y Kadri (2014), el bienestar animal en la acuicultura se puede definir desde tres perspectivas válidas e interconectadas:
- Basada en la función: Los sistemas biológicos operan de manera sana y óptima.
- Basada en la naturaleza: Los animales tienen la capacidad de expresar su comportamiento salvaje natural.
- Basada en los sentimientos: Existe una ausencia generalizada de miedo, angustia o dolor.
En sintonía con esto, Stien et al. (2020) establecen como principio básico que si los peces lucen bien, gozan de buena salud, muestran un comportamiento normal y prosperan, es razonable asumir que el sistema de cría satisface sus necesidades biológicas. Por el contrario, cualquier desviación es una señal de alerta que exige investigación.
Por su parte, Pietsch (2025) destacan que el bienestar en los peces ya no se define únicamente como la ausencia de estrés negativo, sino que incluye la búsqueda activa de un bienestar positivo mediante el concepto de satisficing; es decir, garantizar un nivel de vida «suficientemente bueno» y óptimo dadas las circunstancias de cultivo.
Desafíos en la medición y la realidad del sector
Limitaciones de los indicadores actuales: Alvarado et al. (2025) hallaron que los indicadores tradicionales presentan graves limitaciones operativas: a menudo son invasivos, difíciles de cuantificar y suelen manifestarse solo cuando el bienestar del pez ya lleva mucho tiempo comprometido, lo que impide una detección e intervención tempranas. Además, factores como estar sano o conservar la capacidad de reproducirse no garantizan, por sí solos, la ausencia de sufrimiento subjetivo.
Esta falta de herramientas preventivas se refleja en las estadísticas globales. De acuerdo con Maia et al. (2024b), tras un análisis exhaustivo de la base de datos Fair-fish, solo un pequeño porcentaje (aproximadamente el 5%) de las especies acuáticas de cultivo tiene al menos un 20% de probabilidades de experimentar un buen nivel de bienestar bajo las condiciones mínimas de la acuicultura actual. Para la mayoría de las especies, el estado de bienestar se considera deficiente.
Por ello, Planellas et al. (2026) destacan la urgencia de consolidar un cambio de paradigma hacia el «bienestar positivo». Este enfoque reconoce que los peces están biológicamente equipados para buscar y experimentar estados mentales placenteros, lo que incluye recibir recompensas, tomar decisiones dentro de su entorno y exhibir comportamientos gratificantes como el juego o el confort social.
¿Qué es el bienestar animal positivo?
Rault et al. (2025) informan que un grupo interdisciplinario de expertos llegó al consenso de que el Bienestar Animal Positivo (PAW, por sus siglas en inglés) «puede definirse como el florecimiento del animal a través de la experiencia de estados mentales predominantemente positivos y el desarrollo de competencia y resiliencia. El PAW va más allá de garantizar una buena salud física y la prevención y el alivio del sufrimiento. Abarca a los animales que experimentan estados mentales positivos como resultado de experiencias gratificantes, incluyendo la posibilidad de elegir y tener oportunidades para perseguir activamente objetivos y alcanzar los resultados deseados».
En consonancia con este enfoque, la teoría del bienestar positivo subraya que un nivel óptimo de vida no se alcanza únicamente evitando el sufrimiento, sino proporcionando a los animales oportunidades para experimentar estados afectivos placenteros a lo largo de su ciclo vital (Spiliopoulos et al., 2026).
Componentes fundamentales del bienestar animal positivo
De acuerdo con las investigaciones actuales, el bienestar positivo en la acuicultura se sostiene sobre tres pilares críticos:
- Agencia y capacidad de elección: Los animales ya no se consideran receptores pasivos, sino agentes activos capaces de interactuar con su entorno, modificarlo y obtener aprendizajes significativos (Fruscella et al., 2026). Esto implica que los individuos dispongan de opciones y oportunidades para perseguir activamente metas y lograr los resultados que desean (Planellas et al., 2026).
- Estados afectivos positivos (emociones): Involucra la capacidad y motivación del animal para buscar experiencias que le generen placer, alegría o interés (Spiliopoulos et al., 2025).
- Desarrollo de resiliencia: Consiste en ayudar a los animales a desarrollar las habilidades necesarias para adaptarse, recuperarse y prosperar ante los desafíos del entorno, en lugar de simplemente sobrevivir a ellos (Spiliopoulos et al., 2025). Otorgarles un grado de control sobre su medio (por ejemplo, poder elegir entre nadar contra una corriente de agua o descansar) fortalece su flexibilidad cognitiva y mejora su respuesta ante el estrés (Fruscella et al., 2026).
Indicadores de bienestar positivo en peces: Según Planellas et al. (2026), este concepto se evalúa mediante la identificación de comportamientos que demuestran que los peces «se sienten bien». Estas acciones incluyen la conducta de juego, el apego preferencial hacia otros individuos (homólogo a la «amistad»), la amortiguación social del miedo (buscar el consuelo del grupo) y las muestras espontáneas de exploración por libre elección.
Por su parte, Cavallino et al. (2023) introducen el concepto de «integridad conductual», sugiriendo que un pez goza de bienestar cuando puede expresar plenamente su repertorio natural de comportamientos. De este modo, si los peces logran reproducirse con éxito y ejecutan sus rutinas biológicas de cortejo y agresión territorial natural, se confirma que el entorno artificial y las condiciones de alojamiento son técnicamente adecuadas.
Las ventajas de implementar el bienestar animal en la acuicultura
La transición hacia el bienestar positivo en la acuicultura no responde únicamente a un imperativo ético; constituye una decisión estratégica y financiera ligada de forma directa a la calidad organoléptica y al rendimiento comercial del producto final. De acuerdo con Mercogliano et al. (2024), las prácticas deficientes de aturdimiento y sacrificio actúan como estresores agudos que alteran negativamente los procesos metabólicos post mortem. Este estrés provoca un rápido agotamiento del trifosfato de adenosina (ATP) y fluctuaciones críticas en el pH, lo que se traduce en una menor capacidad de retención de agua, pérdida de firmeza en la textura, variaciones indeseadas en el color y una degradación acelerada de la carne.
Por consiguiente, el bienestar animal ha dejado de ser un aspecto meramente altruista para consolidarse como un factor esencial para la sostenibilidad sectorial, la excelencia del producto y la propia licencia social para operar (Ashley, 2007; Browning, 2023; Dara et al., 2023; Ciliberti et al., 2023; Toni et al., 2018; Wuertz et al., 2023; Bjelland et al., 2024; Oh y Lee, 2024).
Salud inmunológica y homeostasis: Asimismo, Segner et al. (2012) señalan que un nivel óptimo de bienestar se refleja en la capacidad inmunológica y adaptativa del pez para hacer frente a factores estresantes, tanto infecciosos como ambientales. Esto le permite mantener su homeostasis (equilibrio interno) y preservar una salud robusta. Por el contrario, las condiciones de cría deficientes y el sufrimiento prolongado agotan esta capacidad adaptativa, desencadenando brotes patológicos y deteriorando la biomasa.
En consonancia con esto, Gonzalez (2025) sostiene que el bienestar de enfoque «positivo» está estrechamente vinculado a beneficios tangibles en los ratios de producción y en la mitigación del impacto ambiental de las operaciones.
A continuación, se detallan las ventajas competitivas de integrar el bienestar animal avanzado en los sistemas acuícolas modernos:
Biológicas y Productivas del Bienestar Animal
Mayor crecimiento y eficiencia alimentaria
Los ejemplares que se mantienen libres de estrés crónico y en entornos adecuados —optimizados con enriquecimiento ambiental o estímulos para el ejercicio físico— exhiben un crecimiento más acelerado y homogéneo (Spiliopoulos et al., 2025). Asimismo, un estado óptimo de bienestar mejora significativamente la Tasa de Conversión Alimenticia (FCR, por sus siglas en inglés). Esto significa que el pez asimila los nutrientes de manera eficiente para transformarlos en biomasa, lo que reduce los costes operativos y el desperdicio de alimento (Planellas et al., 2026).
Fortalecimiento inmunológico y resistencia a enfermedades
El estrés crónico deprime el sistema inmunitario de los peces debido a la secreción prolongada de altos niveles de cortisol, volviéndolos vulnerables ante patógenos y parásitos (Spiliopoulos et al., 2025). Al fomentar la resiliencia y el bienestar positivo, los organismos consolidan una respuesta inmunocompetente más robusta. Como consecuencia directa, se reducen de forma drástica las tasas de morbilidad y mortalidad en las instalaciones (Spiliopoulos et al., 2025).
Mitigación de conductas agresivas y lesiones
La gestión estratégica de las densidades de siembra, el respeto a la estructura social y la introducción de complejidad en el entorno (mediante enriquecimiento físico o visual) mitigan los enfrentamientos por jerarquía o territorio. Este control disminuye considerablemente los daños físicos macroscópicos, tales como la erosión de las aletas, las ulceraciones cutáneas y el canibalismo (Spiliopoulos et al., 2026).
Excelencia y Calidad del Producto Final
Optimización de la textura y propiedades de la carne
El nivel de estrés que experimenta un ejemplar a lo largo de su ciclo de vida —y de manera crítica, inmediatamente antes y durante el sacrificio— impacta directamente en las propiedades físico-químicas de su carne (Mercogliano et al., 2024; Planellas et al., 2026). El estrés agudo desencadena un agotamiento prematuro de las reservas energéticas e induce la acumulación de ácido láctico en el tejido muscular. Este fenómeno altera el descenso del pH post mortem, comprometiendo la estructura proteica del filete (Mercogliano et al., 2024).
Retención de agua y extensión de la vida útil
Por el contrario, la implementación de protocolos humanitarios de aturdimiento y sacrificio previene el deterioro acelerado del producto. Estas prácticas garantizan una óptima capacidad de retención de agua, una textura firme, una coloración homogénea y una vida útil significativamente más prolongada en el punto de venta (Mercogliano et al., 2024). En consecuencia, los productos acuícolas procesados bajo estándares de bajo estrés consolidan una reputación de alta calidad en la cadena de suministro, lo que les permite capturar precios premium en el mercado internacional (Planellas et al., 2026).
Económicas y Operativas del Bienestar
Reducción de costes operativos a largo plazo
Aunque la adopción de tecnologías orientadas al bienestar (tales como el monitoreo automatizado de la calidad del agua, sistemas avanzados de aturdimiento o la optimización de densidades de siembra) requiere una inversión inicial, el capital se amortiza con celeridad (Spiliopoulos et al., 2025; Gonzalez, 2025). A mediano y largo plazo, las empresas acuícolas registran ahorros significativos al mitigar las pérdidas por mortalidad, maximizar la eficiencia del alimento y disminuir drásticamente la dependencia de tratamientos veterinarios, quimioterápicos y antibióticos (Dara et al., 2023; Spiliopoulos et al., 2026).
Innovación y eficiencia tecnológica aplicada
Las herramientas modernas enfocadas en el bienestar animal —como los sistemas automatizados de alimentación basados en análisis visual, la Inteligencia Artificial (IA) para el reconocimiento individual y la oxigenación mediante nanoburbujas— cumplen una doble función. No solo aseguran un entorno libre de estrés para la biomasa, sino que optimizan radicalmente los costes energéticos, el consumo hídrico y los tiempos de gestión del personal operativo (Gonzalez, 2025).
Comerciales, Reputacionales y Ambientales
Incremento en el valor de mercado y primas de precio
Los consumidores contemporáneos, particularmente en mercados de alta exigencia como el europeo, muestran una creciente concienciación y demandan productos de origen ético. Diversas investigaciones demuestran que una parte considerable de los compradores está dispuesta a asumir una prima de precio por productos acuícolas que cuenten con certificaciones auditadas de bienestar animal o de producción orgánica (Planellas et al., 2026).
La adopción de estándares avanzados de bienestar animal optimiza el cumplimiento de normativas gubernamentales progresivamente más estrictas y facilita a las empresas la obtención de certificaciones internacionales de prestigio, tales como ASC o RSPCA (Browning, 2023; Spiliopoulos et al., 2026).
Sinergias con el ecosistema circundante: Además, este enfoque se alinea firmemente con el marco de «Un Solo Bienestar» (One Welfare). Al maximizar la eficiencia de la conversión alimenticia y mitigar el uso de agentes químicos, se reduce de manera automática la huella de carbono y el impacto ambiental hídrico (minimizando la acumulación de desechos orgánicos y compuestos nitrogenados), protegiendo activamente el ecosistema circundante (Planellas et al., 2026).
Transformaciones en los Patrones de Consumo Global
Educación al consumidor y demanda responsable
Según Ciliberti et al. (2023), educar a los consumidores sobre cómo sus decisiones de compra impactan de forma directa en el medio ambiente y en el bienestar animal constituye una estrategia fundamental para impulsar la demanda de productos éticos y responsables.
Por su parte, Wuertz et al. (2023) destacan que el bienestar animal se considera un componente integral de la sostenibilidad sectorial, ya que previene las pérdidas financieras asociadas a estándares deficientes de manejo, consolidándose como un tema de alta relevancia para los mercados internacionales. Sin embargo, los esquemas actuales de biocertificación —como el Aquaculture Stewardship Council (ASC)— aún enfrentan el desafío de comunicar la dimensión del bienestar animal al consumidor final de una manera científicamente sólida y accesible.
Percepción ciudadana y brechas regulatorias
Finalmente, Planellas et al. (2026) destacan que existe una creciente preocupación ciudadana, especialmente en el contexto europeo, junto a una clara disposición del consumidor a asumir una prima de precio por pescados que cuenten con certificaciones de bienestar auditadas. No obstante, como advierten los mismos investigadores, la legislación a nivel global permanece fragmentada, es poco específica y presenta tasas críticamente bajas de fiscalización y cumplimiento.
Cumplimiento de Normativas y Certificaciones Globales (ASC, BAP, Minoristas)
El mercado internacional de productos del mar se encuentra fuertemente regulado por estándares independientes de certificación, los cuales dictan las pautas operativas obligatorias para comercializar biomasa en los canales minoristas (retailers) más lucrativos del mundo. No obstante, tal como reportó Browning (2023), en la gran mayoría de estos programas de ecoetiquetado el bienestar animal constituye apenas una fracción secundaria, coexistiendo de forma marginal junto a factores tradicionalmente prioritarios como el impacto ambiental y la seguridad alimentaria.
Requisitos del ASC Farm Standard para un Sacrificio Humanitario
El Consejo de Administración de la Acuicultura (Aquaculture Stewardship Council – ASC) ha alineado estrictamente sus normativas de bienestar animal con las visiones de organizaciones no gubernamentales (ONG) de protección animal, tales como CARE Salmon. En este sentido, el estándar de certificación ASC para plantas de beneficio prohíbe de manera tajante los métodos tradicionales e inhumanos de sacrificio, entre los que destacan:
- Asfixia en hielo o exposición directa al aire.
- Inmersión en baños de sal o amoníaco.
- Desangrado directo sin pérdida previa de la consciencia.
De acuerdo con el protocolo oficial de la ASC, se exige que el 100% de los animales de cultivo sean aturdidos de forma irreversible antes de iniciar el proceso de desangrado o evisceración. Para ello, el estándar valida dos metodologías tecnológicas específicas:
- Aturdimiento percusivo mecánico: Consiste en la aplicación de un impacto físico directo en la región craneal del pez mediante un pistón neumático automatizado. Este sistema está diseñado para líneas de procesamiento de alta velocidad donde los ejemplares transitan de forma individualizada.
- Aturdimiento eléctrico: Se basa en el paso de una corriente eléctrica controlada a través del agua o directamente sobre el cuerpo del animal. Constituye el método preferido para procesamientos masivos o especies de menor tamaño.
Actualmente, la organización está implementando un período de transición de dos años para el ASC Farm Standard, el cual será de cumplimiento obligatorio a partir del 1 de mayo de 2027 (ASC News).
La Prohibición de la Ablación del Pedúnculo Ocular para 2030 (Estándar BAP)
En la industria camaronera, el hito regulatorio más disruptivo es la erradicación definitiva de la ablación del pedúnculo ocular en la producción de reproductores (Penaeus vannamei y Penaeus monodon). Tradicionalmente, los laboratorios de maduración de larvas extirpaban o cauterizaban uno de los pedúnculos oculares de las hembras para destruir el complejo neurosecretor órgano X-organo sinusal. Al suprimir este sistema, se interrumpe la síntesis de la hormona inhibidora de las gónadas (GIH), forzando una maduración ovárica y un desove artificialmente acelerados.
La postura de la GSA / BAP
La Alianza Global de Alimentos del Mar (Global Seafood Alliance – GSA) ha estipulado que, para el 31 de diciembre de 2030, el 100% de los camarones que aspiren a la certificación de Mejores Prácticas Acuícolas (BAP) deberán provenir exclusivamente de instalaciones con reproductores libres de ablación (GSA Blog).
Presión de los canales minoristas
Grandes cadenas internacionales de supermercados están prohibiendo de forma inmediata la adquisición de langostinos y camarones provenientes de cadenas de suministro que empleen esta técnica. Este movimiento comercial está liderado por normativas estrictas en el Reino Unido, como la política de bienestar de Lidl GB, a la que ya se han sumado otros nueve minoristas británicos de primer orden.
Alternativas operativas y viables
La transición exitosa hacia una producción libre de ablación se fundamenta en tres pilares científico-técnicos: la mejora genética para seleccionar líneas con alta propensión al desove natural; el control estricto de los fotoperíodos y termoperíodos en los tanques de maduración; y el suministro de dietas premium enriquecidas con ácidos grasos altamente insaturados (HUFA), calamares y poliquetos frescos.
Marcos de Trabajo y Cajas de Herramientas
Con el propósito de evaluar, documentar y optimizar el bienestar de peces y crustáceos en la acuicultura, la comunidad científica y el sector industrial han desarrollado marcos de trabajo (frameworks) y cajas de herramientas (toolboxes) especializados. Estas estructuras metodológicas organizan los múltiples indicadores biológicos y ambientales en sistemas estandarizados, prácticos y rigurosamente adaptados a las necesidades específicas de cada especie cultivada.
A continuación, se analizan los principales marcos de trabajo y herramientas de diagnóstico utilizados en la gestión acuícola moderna:
Marcos de Trabajo y Evaluación (Frameworks)
Mientras que los marcos conceptuales como las «Cinco Libertades» y el «Modelo de los Cinco Dominios» proporcionan la base filosófica y teórica del sector (Pedrazzani et al., 2023), los marcos de evaluación traducen estos principios en modelos matemáticos y semánticos diseñados para auditar el bienestar en las unidades de producción de manera cuantitativa:
Modelos SWIM (Salmon Welfare Index Model) 1.0 y 2.0
Los modelos SWIM 1.0 y 2.0 fueron de los primeros sistemas desarrollados para evaluar el bienestar general del salmón del Atlántico en jaulas marinas. Integran indicadores ambientales (temperatura, salinidad y densidad de siembra) y parámetros basados en el animal (mortalidad, apetito, prevalencia de piojos de mar y daño en aletas) para calcular un índice de bienestar global (Browning, 2023). Este modelo metodológico ha sido adaptado con éxito para otras especies comerciales, como la lubina y el pez lumpo.
Modelos FISHWELL
Los modelos FISHWELL fueron desarrollados específicamente para salmónidos (salmón y trucha); estos marcos se enfocan rigurosamente en indicadores basados en el animal, tales como la emaciación (adelgazamiento patológico), daños cutáneos, pérdida de escamas, afecciones oculares y branquiales, o deformidades óseas. Asimismo, proporcionan matrices ambientales específicas para diferentes sistemas de manejo e instalaciones (Browning, 2023).
MyFishCheck
MyFishCheck consiste en un modelo generalizado, disponible como una aplicación interactiva para uso directo en granjas. Divide la evaluación operativa en módulos críticos que cubren la gestión del centro (capacitación del personal y protocolos de higiene), la calidad físico-química del agua, el comportamiento del cardumen y la condición morfofisiológica externa e interna de los ejemplares (Tschirren et al., 2021).
Protocolo LAKSVEL
De acuerdo con Planellas et al. (2026), el protocolo LAKSVEL representa una evolución avanzada en las cajas de herramientas para el salmón del Atlántico. Su ventaja competitiva radica en que fue diseñado de forma específica para un sistema de cría determinado (corrales de red) y una etapa ontogénica concreta (fase de engorde marina).
Índice de Bienestar General (GWI) y Parciales (PWIx)
Pedrazzani et al. (2022) y Pedrazzani et al. (2023) desarrollaron modelos matemáticos algorítmicos aplicados a especies de alto volumen como la carpa herbívora y la tilapia del Nilo. Estos sistemas calculan el bienestar asignando ponderaciones específicas a indicadores ambientales, sanitarios, nutricionales y conductuales. Bajo este modelo, una tasa de mortalidad acumulada superior al 30% actúa como un factor de eliminación directa (kill switch), clasificando el bienestar automáticamente en la categoría de «crítico».
FishEthoBase (WelfareCheck)
FishEthoBase es una plataforma internacional de acceso abierto que categoriza el conocimiento etológico en perfiles detallados por especie. Evalúa la probabilidad de que un organismo experimente un bienestar óptimo en cautiverio basándose en 10 criterios fundamentales: área de distribución natural, estratificación de la profundidad, patrones de migración, biología reproductiva, dinámicas de agregación, índices de agresividad, requerimientos de sustrato, respuestas fisiológicas al estrés, prevalencia de malformaciones y protocolos de sacrificio humanitario (Maia et al., 2024a).
Cajas de Herramientas
Las cajas de herramientas constituyen colecciones específicas de Indicadores Operativos de Bienestar (OWIs, por sus siglas en inglés) seleccionados rigurosamente por su viabilidad y relevancia práctica para una especie, etapa ontogénica y sistema de producción en particular (Noble et al., 2025; Planellas et al., 2026).
Su arquitectura operativa se define bajo los siguientes criterios estratégicos:
Especies abarcadas en la gestión actual
Actualmente, el sector dispone de cajas de herramientas exhaustivas para las cinco principales especies comerciales cultivadas en Europa: el salmón del Atlántico, la trucha arcoíris, la lubina europea, la dorada y la carpa común. Asimismo, se han desarrollado protocolos específicos para el pez lumpo, el lábrido y la tilapia del Nilo, este último instrumentado a través del especializado «Tilapia Toolkit» (Emam et al., 2025).
Sistemas de puntuación estandarizados (Scoring)
Dentro de estas herramientas de diagnóstico, Noble et al., (2025) destacan que los indicadores individuales emplean sistemas de puntuación estandarizados (por ejemplo, en escalas de 0 a 3) para evaluar con celeridad la severidad de un daño morfológico, tales como la erosión de aletas o la prevalencia de cataratas. Este enfoque indexado acelera la evaluación manual en campo y mitiga significativamente la subjetividad del evaluador.
Enfoque por niveles
Las cajas de herramientas están diseñadas para ejecutarse de forma escalonada a través de tres fases críticas:
- Nivel 1 (Evaluación primaria): Se implementan OWIs pasivos y de rápida lectura a nivel de población o cardumen, monitorizando variables como el comportamiento, la calidad físico-química del agua y la tasa de mortalidad.
- Nivel 2 (Evaluación secundaria): Si se detectan anomalías en la primera fase, se procede a un examen físico directo e individualizado de los ejemplares.
- Nivel 3 (Evaluación avanzada): Si el problema persiste o requiere mayor profundidad diagnóstica, se recurre a Indicadores de Bienestar Basados en Laboratorio (LABWIs), los cuales exigen análisis complejos y especializados (Mercogliano et al., 2024; Noble et al., 2025).
Requisitos técnicos de los indicadores
De acuerdo con Browning (2023), para que los indicadores integrados en una caja de herramientas sean efectivos y adoptados de forma masiva por la industria acuícola, deben cumplir con requisitos rigurosos: ser científicamente válidos, confiables, precisos, económicamente rentables, fáciles de ejecutar en la rutina diaria y, preferiblemente, no invasivos, evitando así la inducción de estrés adicional en la biomasa.
El despliegue sistemático de estos marcos metodológicos y cajas de herramientas es fundamental para estandarizar los procesos de auditoría, contrastar resultados entre diferentes unidades de producción o líneas de investigación, y garantizar que las decisiones de manejo protejan activamente la calidad de vida de los organismos cultivados.
Indicadores Operativos (OWIs) y de Laboratorio para Evaluar el Bienestar
Huntingford y Kadri (2014) determinaron que no existe una metodología única para medir el estrés o el sufrimiento en los peces, sino que se requiere la convergencia de distintos enfoques: salud y condición física, fisiología del estrés, cambios de comportamiento, herramientas genómicas e indicadores operativos aplicables en campo.
En sintonía con esto, Stien et al. (2020) destacan que un marco efectivo de evaluación debe combinar tanto indicadores basados en el entorno o insumos (input-based), como indicadores basados en los resultados obtenidos del propio animal (outcome-based).
Por su parte, Pietsch (2025) señala que en la práctica acuícola actual se debe distinguir claramente entre dos grandes familias de herramientas diagnósticas (WIs): los Indicadores Operativos de Bienestar (OWIs) y los Indicadores Basados en Laboratorio (LABWIs) (Planellas et al., 2026).
A continuación, se detalla el funcionamiento técnico de cada categoría y los parámetros biológicos específicos que evalúan:
El alcance de los Indicadores Operativos (OWIs)
Los Indicadores Operativos de Bienestar (OWIs, por sus siglas en inglés) constituyen parámetros prácticos evaluados de forma directa, rápida y no invasiva durante las rutinas de manejo técnico en las instalaciones acuícolas. Estos comprenden la observación directa del comportamiento del cardumen, los índices de apetito y la condición morfofisiológica externa del stock, evaluando el estado crítico de la piel, las branquias y las aletas (Pietsch, 2025; Mercogliano et al., 2024).
De acuerdo con Browning (2023), los esquemas modernos de auditoría combinan estas variables del entorno hídrico con evaluaciones morfológicas e histológicas precisas. No obstante, el mismo investigador advierte que incluso los marcos avanzados enfocados en el bienestar —como los modelos SWIM o FISHWELL— logran medir con éxito la salud física, pero muestran limitaciones severas al obviar la salud mental o los estados afectivos de los ejemplares. Históricamente, la industria ha asumido de forma abstracta que satisfacer los requerimientos ambientales es suficiente, omitiendo la validación cuantitativa de los estados perceptivos internos de los animales.
Por ello, los OWIs están diseñados para ser herramientas sumamente prácticas, rentables y de fácil implementación en las unidades de producción o instalaciones experimentales (Planellas et al., 2026). Al requerir una manipulación mínima o nula de la biomasa, operan como un sistema eficiente de alerta temprana para los operarios técnicos (Huntingford y Kadri, 2014). Actualmente, estos indicadores se estructuran bajo dos enfoques metodológicos principales:
OWIs basados en recursos o insumos (Input-based)
Evalúan las condiciones del entorno y los recursos suministrados a los organismos. Comprenden el monitoreo continuo de los parámetros físico-químicos del agua —tales como el oxígeno disuelto, la temperatura, el pH, la salinidad y las concentraciones de amoníaco—, además de la calidad nutricional de las dietas y la densidad de siembra (Tschirren et al., 2021; Maia et al., 2024; Huntingford y Kadri, 2014; Mercogliano et al., 2024).
OWIs basados en resultados (Outcome-based)
Evalúan el efecto directo e inmediato que ejerce el entorno sobre el animal (Stien et al., 2020; Segner et al., 2012; Ashley, 2007; Toni et al., 2018). De acuerdo con Noble et al. (2025), estos parámetros se cuantifican en dos niveles operativos:
- A nivel poblacional (grupo): Incluye la tasa de mortalidad acumulada (considerada el indicador biológico más crítico), el índice de apetito general, el comportamiento de nado (por ejemplo, cardúmenes sincronizados frente a patrones erráticos) y la distribución espacial dentro del estanque o jaula.
- A nivel individual: Consiste en la evaluación física y conductual de ejemplares específicos. Abarca el registro de la tasa de ventilación (frecuencia de movimiento opercular), el factor de condición corporal y la auditoría visual de patologías externas, tales como erosión de aletas, pérdida de escamas, cataratas oculares, ulceraciones cutáneas o deformidades esqueléticas en la mandíbula y la columna.
Estandarización y modelos de indexación matemáticos: Sistemas de puntuación
Para garantizar la viabilidad de los OWIs individuales, la industria aplica sistemas de puntuación estandarizados. Noble et al. (2025) destacan que la severidad de una lesión se evalúa en una escala numérica de 0 (ausencia de daño, apariencia saludable) a 3 (compromiso severo, necrosis o hemorragia), un método indexado que reduce drásticamente la subjetividad del evaluador en campo.
Por su parte, Pedrazzani et al. (2022) y Pedrazzani et al. (2023) desarrollaron modelos matemáticos aplicados al bienestar de la carpa herbívora (Ctenopharyngodon idella) criada en estanques de tierra y de la tilapia del Nilo (Oreochromis niloticus), respectivamente. Estos autores proponen los Índices de Bienestar Parcial (PWIx), que auditan de forma específica cuatro libertades fundamentales (ambiental, conductual, nutricional y sanitaria), junto a un Índice de Bienestar General (GWI) que sintetiza dichas variables. Ambos índices se computan en una escala matemática que va desde 0 (riesgo crítico de deterioro del bienestar) hasta 1.0 (riesgo mínimo o estado óptimo).
Definición de los Indicadores de Laboratorio (LABWIs)
A diferencia de los parámetros operativos (OWIs), los Indicadores Basados en Laboratorio (LABWIs) constituyen métricas avanzadas y de alta complejidad que exigen el uso de equipos especializados, mayores tiempos de análisis y un riguroso procesamiento posterior a la toma de muestras (Planellas et al., 2026). Estos instrumentos de precisión se emplean para obtener un diagnóstico profundo del estado fisiológico, metabólico y homeostático de los ejemplares.
Los principales ejemplos de LABWIs aplicados a la acuicultura moderna incluyen:
Monitoreo de actividad cerebral y cardíaca en el sacrificio
Con el objetivo de validar la eficiencia de los métodos de aturdimiento y garantizar que el organismo se encuentre en un estado de inconsciencia irreversible libre de dolor, se emplean herramientas neurofisiológicas de alta especificidad. Destacan el electroencefalograma (EEG) para medir la actividad eléctrica del sistema nervioso central y el electrocardiograma (ECG) para registrar la dinámica cardíaca (Mercogliano et al., 2014).
Metabolitos y hormonas en sangre o plasma
Comprenden la medición de indicadores de estrés fisiológico agudo y crónico, tales como las concentraciones de glucosa, lactato, la osmolalidad (equilibrio iónico) y los niveles de cortisol —la principal hormona del estrés— (Noble et al., 2025). No obstante, Pietsch (2025) destaca que el parámetro de cortisol sérico puede resultar poco confiable como biomarcador aislado, especialmente en escenarios de estrés crónico prolongado.
Análisis inmunológicos y genómicos avanzados
Abarcan la evaluación cuantitativa de la función del sistema inmunitario (como los niveles de lisozima) y el despliegue de ciencias ómicas (proteómica y transcriptómica) para detectar biomarcadores tempranos de estrés crónico o inflamación celular a nivel genético (Noble et al., 2025).
Histopatología diagnóstica
Consiste en el análisis microscópico ultraestructural de los tejidos y órganos internos críticos (tales como branquias, hígado, riñón o intestino) para detectar alteraciones morfológicas, necrosis celular o procesos inflamatorios subyacentes que no son visibles mediante la inspección ocular en campo (Dara et al., 2023; Maia et al., 2025).
Clasificación de las Principales Categorías de Indicadores de Bienestar
Para auditar el bienestar animal de manera integral en los sistemas de cultivo, la ciencia acuícola clasifica los indicadores en cinco dimensiones críticas. Esta categorización permite a los productores y científicos evaluar desde las condiciones del entorno hídrico hasta los estados perceptivos internos de la biomasa:
Tabla de las principales categorías de Indicadores de Bienestar Animal en la industria acuícola.
| Categoría | Ejemplares de Indicadores Clave | Referencias Científicas |
| Ambiental | Temperatura, oxígeno disuelto, concentraciones de amoníaco, densidad de siembra, estratificación de la profundidad y requerimientos de sustrato. | (Tschirren et al., 2021; Pedrazzani et al., 2022; Pedrazzani et al., 2023; Maia et al., 2024) |
| Sanitaria (Salud y Lesiones) | Prevalencia de enfermedades, malformaciones esqueléticas, daño morfológico en aletas/piel, integridad de barreras mucosas y carga parasitaria. | (Tschirren et al., 2021; Pedrazzani et al., 2022; Lertwanakarn et al., 2023; Segner et al., 2012; Ashley, 2007) |
| Fisiológica | Niveles de cortisol sérico, biomarcadores inmunológicos, capacidad de osmorregulación y tasa de crecimiento exponencial. | (Dara et al., 2023; Barreto et al., 2021; Segner et al., 2012; Cavallino et al., 2023; Alvarado et al., 2025) |
| Conductual (Comportamiento) | Dinámicas de alimentación (apetito), índices de agresión territorial, patrones de nado (sincronizado o errático), frecuencia de ventilación opercular y estereotipias. | (Martins et al., 2011; Maia et al., 2024; Huntingford y Kadri, 2014) |
| Afectiva / Cognitiva | Comportamiento exploratorio voluntario, actividad de anticipación a estímulos y pruebas de sesgo de juicio optimista/pesimista. | (Martins et al., 2011; Huntingford y Kadri, 2014; Alvarado et al., 2025; Browning, 2023) |
Integración de la Evaluación: El Sistema por Niveles
La auditoría del bienestar animal en las especies acuícolas depende de una combinación estratégica de indicadores ambientales, sanitarios, fisiológicos, conductuales y afectivos. Estos parámetros suelen integrarse en cajas de herramientas (toolboxes) o índices compuestos para ofrecer un diagnóstico integral (Martins et al., 2011; Tschirren et al., 2021; Browning, 2023; Maia et al., 2024; Noble et al., 2025).
Dado que evaluar la totalidad de los indicadores de forma simultánea resulta operativamente inviable, Noble et al. (2025) sugieren implementar un enfoque escalonado por niveles. Este método optimiza el uso de recursos y previene la inducción de estrés innecesario en la biomasa. En sintonía con esto, Mercogliano et al. (2024) proponen un sistema progresivo de tres fases para la aplicación de Indicadores Operativos (OWIs) en la rutina diaria:
Nivel 1: Evaluación primaria
Consiste en el uso exclusivo de OWIs rápidos y pasivos durante las rutinas de manejo diario. En esta etapa basal, el personal monitoriza de forma externa la calidad físico-química del agua, la apariencia general del stock, el comportamiento del cardumen y las tasas de mortalidad acumulada (Mercogliano et al., 2014).
Nivel 2: Evaluación secundaria
Si los indicadores del Nivel 1 revelan que el bienestar está comprometido —evidenciado por un incremento en la mortalidad o un descenso drástico en el apetito—, se procede a ejecutar evaluaciones operativas individuales más detalladas. Esta fase exige un examen físico directo de los ejemplares para auditar lesiones morfológicas y un análisis más específico de las variables hídricas (Mercogliano et al., 2014; Noble et al., 2025).
Nivel 3: Evaluación terciaria o avanzada
Si la etiología del problema permanece indeterminada o el daño sistémico es severo, se requiere la intervención de personal experto. En este punto se despliegan los complejos Indicadores Basados en Laboratorio (LABWIs), tales como análisis hematológicos, histopatología diagnóstica y marcadores de estrés celular, con el fin de identificar la causa fisiológica subyacente (Noble et al., 2025; Mercogliano et al., 2024).
Conclusión del marco de diagnóstico En conjunto, una evaluación robusta del bienestar acuícola nunca debe depender de un solo parámetro aislado. El éxito operativo requiere la combinación sinérgica de OWIs de entrada (input-based) y de salida (outcome-based), respaldados con precisión por el diagnóstico avanzado de los LABWIs cuando la situación productiva lo amerite.
Evaluación del Bienestar Animal en la Acuicultura
Durante los muestreos clínicos de control, Noble et al. (2025) sugieren emplear escalas numéricas estandarizadas para clasificar la severidad de los daños físicos en órganos diana. A continuación, se presenta la matriz analítica e indexada utilizada para evaluar los Indicadores Operacionales de Bienestar (OWIs):
Matriz de Puntuación Clínica para Indicadores Operativos (OWIs)
| Nivel de Daño | Daño Ocular(Cataratas) | Daño Craneal(Hocico) | Integridad Respiratoria(Deformidad Opercular) | Integridad Estructural(Erosión de Aletas) |
| P0 | Cristalino claro | Sin daño visible | Opérculo completo | Aletas perfectas |
| P1 | Opacidad menor al 10% | Lesión superficial | Acortamiento leve | Fisuras menores |
| P2 | Opacidad del 10% al 50% | Ruptura de epidermis | Ausencia unilateral | Erosión moderada |
| P3 | Opacidad del 50% al 75% | Ulceración profunda | Ausencia bilateral | Erosión severa |
| P4 | Opacidad mayor al 75% | — | — | — |
Diagnóstico Fisiológico de los Órganos Diana
- Daño Ocular (Cataratas): Registra una gradación de P0 (cristalino totalmente traslúcido) a P4 (opacidad severa superior al 75% del área ocular). Su prevalencia se asocia habitualmente a desequilibrios osmóticos en la columna de agua o a deficiencias nutricionales específicas en las dietas.
- Daño Craneal (Lesión de Hocico): Clasificado de P0 (tejido intacto) a P3 (erosión profunda y ulcerada del tejido dérmico frontal). Este parámetro es un indicador crítico de estereotipias conductuales o colisiones mecánicas recurrentes contra las estructuras de contención.
- Integridad Respiratoria (Deformidad Opercular): Evaluado de P0 (estructura anatómica normal que cubre las agallas) a P3 (deformidad o ausencia bilateral completa del opérculo). Esta condición expone el tejido branquial a daños mecánicos externos e incrementa drásticamente la carga metabólica respiratoria del ejemplar.
- Integridad Estructural (Erosión de Aletas): Puntuado de P0 (apéndices íntegros) a P3 (degradación total del radio de la aleta con presencia de necrosis o hemorragias basales). Constituye un indicador directo de densidades de siembra excesivas, deficiencias en el flujo hídrico o interacciones agresivas por jerarquía territorial.
Métodos de Aturdimiento y Sacrificio Humanitario
La fase de finalización de la campaña productiva representa una de las etapas con mayor potencial de comprometer el bienestar animal en la industria acuícola. Esto se debe a manejos estresantes previos y críticos, tales como el ayuno prolongado, el hacinamiento severo en redes de captura y el bombeo mecánico hacia las instalaciones de procesamiento.
Por consiguiente, el sacrificio humanitario exige que el animal sea insensibilizado de manera eficaz, garantizando una pérdida de consciencia y sensibilidad inmediata que se mantenga de forma irreversible hasta que se produzca la muerte clínica (Mercogliano et al., 2024; Lambert et al., 2026).
El impacto ético y comercial de la insensibilización
La implementación de estos protocolos de bajo estrés no solo responde a una obligación ética indispensable para evitar el dolor, el miedo y el sufrimiento subjetivo del stock (Mercogliano et al., 2024), sino que ejerce un impacto directo y profundo en la rentabilidad y calidad del producto final. El estrés agudo inmediatamente anterior o durante la matanza acelera el catabolismo celular, agota prematuramente las reservas de trifosfato de adenosina (ATP) y reduce drásticamente el pH muscular. Este fenómeno bioquímico se traduce en filetes con menor capacidad de retención de agua, una textura flácida o alterada y una degradación acelerada en el mostrador (Mercogliano et al., 2024).
La problemática en especies de alto volumen de producción
A pesar de estos beneficios comprobados, persisten graves brechas operativas en el sector acuícola. Al respecto, Emam et al. (2025) destacan que la gran mayoría de las tilapias de cultivo a nivel global se procesan sin métodos compasivos ni protocolos de aturdimiento efectivos. El método comercial más utilizado, el enfriamiento por choque térmico en hielo vivo, no califica bajo ningún estándar como aturdimiento humanitario, ya que no provoca la pérdida inmediata de la consciencia, prolongando el sufrimiento del animal.
A continuación, se detallan la situación tecnológica actual, las metodologías validadas por la ciencia y los principales desafíos operativos de esta práctica:
Métodos Inhumanos o Desaconsejados de Sacrificio
A pesar de los contundentes avances científicos en la materia, la gran mayoría de los peces cultivados a nivel mundial todavía son sacrificados sin un protocolo de aturdimiento previo que garantice la insensibilización (Lambert et al., 2026). Diversas instituciones internacionales, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH), catalogan estas prácticas tradicionales como severamente aversivas e inhumanas, impulsando su eliminación progresiva en los marcos regulatorios globales (Mercogliano et al., 2024; Lambert et al., 2026).
Entre los métodos comerciales que mayor estrés agudo inducen y que peor impacto tienen en la calidad final de la carne, destacan:
Asfixia e inmersión en baño de hielo (Live chilling)
Consiste en extraer a los ejemplares de los estanques o jaulas para provocar su muerte por anoxia en el aire o mediante su confinamiento en una mezcla saturada de agua y hielo. Sin la aplicación de un aturdimiento previo, el choque térmico y la privación de oxígeno desencadenan un proceso de agonía prolongado y angustioso para el animal (Lambert et al., 2026; Mercogliano et al., 2024).
Narcosis por Dióxido de Carbono () y baños químicos
Aunque su uso estuvo ampliamente extendido en la industria, sumergir la biomasa en agua saturada de genera un entorno de hipercapnia severa que activa de forma inmediata los nociceptores (receptores biológicos del dolor). Esta técnica provoca reacciones extremadamente aversivas, caracterizadas por movimientos violentos e intentos desesperados de escape, tardando varios minutos en inducir una inconsciencia parcial. En el mismo sentido, la exposición directa a gases o la inmersión en baños de amoníaco comprometen de forma crítica los estándares éticos mínimos del sector (Lambert et al., 2026; Mercogliano et al., 2024).
Métodos de Aturdimiento Recomendados
Para que un protocolo de insensibilización sea clasificado como humanitario, su ejecución técnica debe ser rigurosa; de lo contrario, puede infligir daños físicos severos sin lograr la pérdida de la consciencia.
Actualmente, las metodologías validadas por la industria y la ciencia acuícola comprenden:
Aturdimiento percusivo
Consiste en la aplicación de un impacto mecánico contundente en la región craneal, ya sea de forma manual o mediante sistemas automatizados de perno cautivo, diseñado para inducir la pérdida inmediata de las funciones cerebrales (Mercogliano et al., 2024; Lambert et al., 2026).
- Ventaja: Si se ejecuta con la fuerza y precisión adecuadas, garantiza un estado de inconsciencia inmediato e irreversible.
- Desventaja: Exige la manipulación directa de la biomasa —lo que detona un estrés agudo previo— y su eficacia está sujeta a la morfología y tamaño de la especie. Las variaciones biométricas o los errores del operario pueden derivar en impactos erráticos (mishits), infligiendo un dolor físico severo sin anular la sensibilidad del animal.
Aturdimiento eléctrico
Implica la inducción de una corriente eléctrica controlada a través del sistema nervioso central del ejemplar (Mercogliano et al., 2024). De acuerdo con Lambert et al. (2026), este procedimiento puede desarrollarse en seco (recolectando al animal en canales de descarga) o sumergido en el agua. Esta última modalidad es técnicamente preferible, ya que mitiga la manipulación física y evita la exposición directa al aire.
- Desventaja: El éxito operativo es altamente sensible a variables críticas como el voltaje, la frecuencia, la salinidad del efluente y el tamaño del organismo. Una calibración deficiente puede provocar «electro-inmovilización», un estado crítico donde el espécimen queda completamente paralizado, pero permanece consciente y perceptivo al dolor.
Ike Jime
Método tradicional de origen japonés basado en la destrucción física e instantánea del cerebro mediante una punción anatómica precisa. Aunque ofrece resultados sobresalientes en cuanto a calidad organoléptica de la carne y bienestar animal, exige una pericia técnica elevada. Esta restricción dificulta su escalabilidad a nivel comercial masivo sin la asistencia de tecnologías de automatización (Planellas et al., 2026).
El diagnóstico del sector según la ciencia
Una revisión exhaustiva de Lambert et al. (2026) concluye que ninguna de las metodologías actuales de aturdimiento en la acuicultura industrial se encuentra completamente libre de riesgos críticos para el bienestar animal. El estudio revela que los sistemas comerciales contemporáneos implican compromisos operativos complejos: aquellos que logran mitigar los estresores previos al sacrificio suelen registrar tasas de falla en la inducción o mantenimiento de la inconsciencia, y viceversa.
Desafíos y Riesgos Críticos en las Plantas de Procesamiento
La implementación efectiva de un protocolo de sacrificio humanitario se enfrenta actualmente a complejos desafíos operativos y tecnológicos en las plantas de beneficio:
Aturdimientos fallidos (Mis-stuns)
Ya sea debido a un impacto mecánico mal ejecutado o a una descarga eléctrica con amperaje insuficiente, la falla en el vector de insensibilización expone de inmediato al ejemplar a un estado de estrés agudo y dolor severo justo antes del deceso (Lambert et al., 2026).
Recuperación de la consciencia (Reversibilidad)
La mayoría de las metodologías de aturdimiento contemporáneas —especialmente las de inducción eléctrica— son de carácter reversible. Si se registra un desfase temporal crónico entre la insensibilización y la aplicación del método de matanza definitivo (como el desangrado o la sección branquial), el organismo puede recuperar la consciencia plenamente durante el proceso de evisceración (Mercogliano et al., 2024; Lambert et al., 2026).
El desafío en la medición de la inconsciencia
En entornos comerciales a gran escala, la pérdida de sensibilidad se evalúa mediante Indicadores Basados en el Animal (ABMs), tales como el cese del reflejo vestíbulo-ocular (movimiento de rotación del ojo) o la detención de la ventilación opercular (Mercogliano et al., 2024; Lambert et al., 2026).
No obstante, la evidencia científica demuestra que estos parámetros visuales macroscópicos a menudo entran en conflicto con el registro directo de la actividad bioeléctrica cerebral mediante electroencefalogramas (EEG). Un ejemplar puede simular un estado de aturdimiento físico debido a la parálisis de los reflejos motores, mientras su sistema nervioso central continúa procesando estímulos dolorosos de manera consciente (Lambert et al., 2026).
Comparativa de Métodos de Aturdimiento Comercial
La selección del método de insensibilización en las plantas de procesamiento determina tanto el cumplimiento ético de las normativas internacionales como la viabilidad económica del producto final. A continuación, se presenta un análisis comparativo de las metodologías comerciales y su impacto biológico:
| Método de Aturdimiento | Tiempo de Pérdida de Consciencia | Impacto en la Calidad de la Carne |
| Narcosis por (Prohibido por ASC) | Extremadamente lento (requiere varios minutos). Provoca una alta aversión biológica y estrés agudo. | Deterioro severo: Induce un rápido descenso del pH muscular, aceleración del rigor mortis y menor capacidad de retención de agua. |
| Aturdimiento Eléctrico (Permitido bajo norma) | Inmediato (menos de 1 segundo). Anula la sensibilidad de forma instantánea. | Excelente: Conserva las propiedades físico-químicas óptimas, siempre que se calibren los amperajes y frecuencias adecuadamente. |
| Aturdimiento Percusivo (Permitido bajo norma) | Inmediato (menos de 1 segundo). Provoca la pérdida de consciencia instantánea. | Óptimo: Minimiza la degradación tisular post-mortem y previene la aparición de hematomas o coágulos musculares en el filete. |
Tecnologías para Monitorear el Bienestar Animal en Sistemas Acuícolas
La creciente integración de los criterios de bienestar en la industria acuícola ha impulsado el desarrollo e interés en metodologías de monitoreo no invasivas, diseñadas específicamente para suprimir el estrés agudo y la manipulación innecesaria de la biomasa (Fitzgerald et al., 2025).
Frente a este escenario, el sector experimenta una auténtica revolución impulsada por la automatización y la digitalización. Este cambio de paradigma está transformando las evaluaciones manuales y reactivas en un enfoque avanzado de Acuicultura de Precisión (Pietsch, 2025; Planellas et al., 2026).
De acuerdo con Pietsch (2025) y Planellas et al. (2026), existe un fuerte impulso institucional y comercial hacia la adopción de tecnologías emergentes —tales como la Inteligencia Artificial (IA), los sistemas de visión por computadora, biosensores implantables, telemetría acústica y «gemelos digitales»— que permiten monitorizar los indicadores biológicos en tiempo real dentro de las unidades de producción.
Innovación en el diagnóstico preventivo
Estas metodologías de vanguardia superan las limitaciones de las cámaras de comportamiento 2D tradicionales y los análisis aislados de cortisol sérico. Al respecto, Barreto et al. (2021) señalan que los sistemas contemporáneos incorporan métricas refinadas y automatizadas que actúan como herramientas de diagnóstico preventivo, facilitando la detección temprana de cualquier deterioro en el bienestar del stock mucho antes de que se manifiesten pérdidas productivas.
A continuación, se analizan las principales tecnologías utilizadas para monitorizar el bienestar de los peces, clasificadas en sus respectivas categorías operativas:
Tecnologías Ópticas, Visión por Computadora e Inteligencia Artificial (IA)
Las herramientas ópticas se emplean actualmente para evaluar Indicadores Operativos de Bienestar basados en resultados (outcome-based), monitorizando la conducta y la salud física del stock de forma completamente no invasiva.
Las principales innovaciones en este campo analítico comprenden:
Sistemas de cámaras avanzadas
El despliegue de tecnología de cámaras estéreo 3D, lentes omnidireccionales y vehículos autónomos (drones aéreos y submarinos) permite monitorizar en tiempo real la distribución espacial, los vectores de velocidad de nado y el comportamiento colectivo del cardumen tanto en tanques en tierra como en jaulas marinas (Planellas et al., 2026).
No obstante, Fitzgerald et al. (2025) reportan que, aunque la videovigilancia posee un potencial disruptivo para transformar el monitoreo acuícola, aún subsisten desafíos críticos antes de su masificación; específicamente, la capacidad algorítmica para detectar ectoparásitos y patologías incipientes, identificar anomalías conductuales sutiles y operar eficazmente a través de diferentes taxones, particularmente en crustáceos.
Inteligencia Artificial y Aprendizaje Automático (Machine Learning)
De acuerdo con Folkman et al. (2026), la aplicación de algoritmos de aprendizaje profundo a los flujos de video automatiza tareas críticas como el conteo de piojos de mar, la detección de laceraciones externas, la medición de la tasa de ventilación (frecuencia respiratoria mediante la cinemática buco-opercular) y la evaluación cuantitativa de la intensidad de alimentación.
Al respecto, Fitzgerald et al. (2025) examinaron las aplicaciones prácticas de la visión computarizada o Visión Artificial (VA), señalando que su uso comercial más extendido se enfoca en la estimación de métricas de crecimiento y biomasa. Sin embargo, advierten que el desarrollo de módulos dedicados a aspectos predictivos del bienestar —como el mapeo de parásitos o la detección temprana de respuestas al estrés— aún se encuentra rezagado.
Reconocimiento biométrico individual (Tecnología iFarm)
Gonzalez (2025) reportó el uso de visión por computadora para identificar los patrones de pigmentación y la geometría cefálica individual de cada ejemplar. Esta innovación permite estructurar un historial clínico personalizado y clasificar automáticamente a los individuos que requieran tratamientos terapéuticos, mitigando el estrés por manipulación física y reduciendo la tasa de mortalidad acumulada.
Imagen hiperespectral
Esta tecnología converge la fotografía digital avanzada con la espectroscopía de luz visible e infrarrojo cercano (NIR) para cuantificar composiciones químicas tisulares. Noble et al. (2025) destacan que permite diagnosticar con alta precisión los niveles de deposición lipídica en el hígado (esteatosis hepática), identificar estadios tempranos de piojos de mar, determinar con exactitud el estado de esmoltificación en salmónidos e indexar micro-lesiones cutáneas como hemorragias o erosiones iniciales de aletas.
Telemetría y Bio-loggers (Sensores Fisiológicos)
Con el propósito de obtener datos continuos y de alta resolución sobre el estado fisiológico de los peces en condiciones de nado libre, la industria emplea microdispositivos electrónicos (tags o etiquetas). Estos sistemas avanzados son implantados quirúrgicamente o adheridos de forma externa en la biomasa.
Su arquitectura de monitoreo se fundamenta en las siguientes aplicaciones científicas:
- Biosensores implantables: De acuerdo con Planellas et al. (2026), estas etiquetas electrónicas operan como biosensores en tiempo real, registrando de forma automatizada parámetros metabólicos individuales críticos tales como la frecuencia cardíaca mediante electrocardiogramas (ECG), las fluctuaciones en los niveles de glucosa en sangre, los vectores de aceleración de nado y la actividad micro-muscular a través de electromiogramas (EMG).
- Acelerometría opercular y «peces centinela»: Noble et al. (2025) destacan el uso de tecnologías específicas de alta fidelidad, como el dispositivo AEFishBIT (un acelerómetro miniaturizado adherido directamente al opérculo). Este sistema mide la actividad física y la frecuencia respiratoria —utilizada como un proxy o indicador indirecto del metabolismo basal— para evaluar cuantitativamente cómo los ejemplares se habitúan al estrés y responden a las variaciones del entorno hídrico.
Estrategia poblacional
Al monitorizar de forma continua a un grupo selecto de «peces centinela» instrumentados con estos sensores fisiológicos, los productores y científicos pueden inferir, con un alto grado de certeza estadística, el estado de bienestar general del resto de la población cultivada dentro del mismo estanque o jaula marina (Noble et al., 2025).
Tecnologías Acústicas (Activas y Pasivas)
El uso de la acústica resulta tecnológicamente vital en entornos marinos abiertos y sistemas de flujo continuo, donde factores críticos como la turbidez del agua, la sedimentación o la escasez de luz limitan severamente la eficacia de las cámaras ópticas convencionales.
Las herramientas hidroacústicas aplicadas a la evaluación del bienestar se dividen en dos vertientes principales:
Sonar y ecosondas (Acústica activa)
Estas tecnologías emiten pulsos de sonido controlados a través de la columna de agua para medir con precisión la distribución espacial, la densidad y la biomasa total del cardumen (Bjelland et al., 2024; Noble et al., 2025).
De acuerdo con Gonzalez (2025), sistemas comerciales avanzados como CageEye utilizan ecosondas integradas con algoritmos de aprendizaje automático —empleando modelos de arquitectura avanzada como EchoBERT— para clasificar los patrones de comportamiento colectivo. Esta automatización permite generar alertas tempranas ante anomalías conductuales que sugieran la incursión de depredadores o el inicio de brotes epidemiológicos en el stock.
Monitoreo Acústico Pasivo (PAM)
A diferencia de los sistemas activos, el Monitoreo Acústico Pasivo (PAM, por sus siglas en inglés) emplea hidrófonos de alta sensibilidad para «escuchar» el entorno hidrodinámico sin emitir señales que puedan alterar la conducta de los organismos.
- Detección biológica: Permite captar y registrar las frecuencias sonoras asociadas a las dinámicas de alimentación de los peces, así como identificar «firmas acústicas de estrés» específicas (sonidos involuntarios de baja frecuencia que producen especies como el salmón del Atlántico ante eventos de hacinamiento crítico o hipoxia severa).
- Auditoría ambiental: Funciona como una herramienta de control para verificar que el ruido antropogénico y ambiental (causado por embarcaciones, sistemas de bombeo o sopladores de alimento) no alcance umbrales de decibelios perjudiciales para la homeostasis de los animales (Planellas et al., 2026).
Sensores Ambientales (IoT) e Inteligencia Predictiva
Garantizar de forma continua la calidad físico-química del efluente hídrico constituye el pilar fundamental para asegurar el bienestar animal, requiriendo el monitoreo automatizado de indicadores basados en los recursos (input-based).
Las principales herramientas tecnológicas que sustentan esta infraestructura predictiva incluyen:
Redes de sensores y vehículos autónomos
El despliegue de sondas digitales estáticas acopladas a la tecnología del Internet de las Cosas (IoT), complementado con sistemas robóticos móviles —como Vehículos Operados Remotamente (ROV) y Vehículos Submarinos Autónomos (AUV)—, permite vigilar constantemente variables críticas como el oxígeno disuelto, el pH, la temperatura, el dióxido de carbono y las concentraciones de amoníaco en diferentes estratos y profundidades de la instalación (Noble et al., 2025). Asimismo, en operaciones de mar abierto, se emplean datos satelitales avanzados (Observación de la Tierra) para prever y mitigar los impactos de floraciones de algas nocivas (FAN) o anomalías térmicas repentinas.
Modelos predictivos y automatización
Mediante algoritmos de aprendizaje automático —como Random Forest o Redes Neuronales Artificiales (ANN)—, los macrodatos capturados por los sensores de agua se procesan en tiempo real para predecir, clasificar e indexar el estado de salud de la biomasa (saludable, estresado o en riesgo inminente de mortalidad) de manera anticipada. Este enfoque preventivo faculta la activación remota y automatizada de sistemas de control ambiental, tales como el encendido de aireadores de emergencia u oxigenación masiva por nanoburbujas, interviniendo de forma oportuna antes de que se suscite un daño biológico irreversible (Fandiño et al., 2025).
El futuro del sector: Los «Gemelos Digitales»
La convergencia sinérgica de todas estas tecnologías, al enlazar de forma estrecha la respuesta fisiológica del ejemplar con las fluctuaciones macroambientales de su entorno, apunta hacia el desarrollo e implementación de «gemelos digitales» (digital twins). Estas réplicas virtuales interconectadas de las unidades de producción optimizarán la toma de decisiones gerenciales en tiempo real, prevendrán el sufrimiento animal crónico y elevarán significativamente los índices de sostenibilidad de la industria acuícola global.

¿Cómo Mejorar el Bienestar Animal Positivo en la Acuicultura?
Maia et al. (2024a) concluyen que, para optimizar de manera confiable el bienestar animal en la acuicultura, la industria debe priorizar estrictamente el respeto a las necesidades reproductivas de las especies, la implementación de prácticas de sacrificio humanitario y el uso estratégico de sustratos adecuados.
Por su parte, Gonzalez (2025) agrupa estas acciones en cinco pilares metodológicos de bienestar en los cuales el sector tecnológico y comercial está innovando exitosamente:
- Optimización avanzada de la calidad del agua: Automatización del monitoreo continuo mediante Inteligencia Artificial (IA), adopción de sistemas de Acuicultura Multitrófica Integrada (IMTA) y aplicación de tecnología de oxigenación por nanoburbujas.
- Gestión de requisitos de espacio y densidad de siembra: Calibración precisa de las estructuras de contención para respetar los patrones de distribución natural y evitar el hacinamiento crítico.
- Enriquecimiento ambiental adaptativo: Modelos de cultivo basados en el comportamiento del individuo y el diseño de hábitats que repliquen las condiciones naturales de la especie.
- Alimentación de precisión y composición de dietas sostenibles: Formulación de dietas libres de harina y aceite de pescado, combinada con el despliegue de sistemas automatizados de alimentación submarina.
- Aturdimiento y sacrificio humanitario: Transición obligatoria hacia métodos de insensibilización rápidos, indoloros e irreversibles antes del procesamiento.
Enriquecimiento Ambiental: Estrategias para Promover el Bienestar Positivo
Emam et al. (2025) destacan que confinar a las tilapias en sistemas de cultivo estériles —caracterizados por la ausencia de complejidad estructural o sustratos— impacta negativamente en su bienestar psicológico. Esta carencia estructural induce estados de hipersensibilidad y respuestas de temor exacerbadas ante estímulos novedosos, tales como el transporte o los manejos rutinarios. Por el contrario, la provisión de sustratos en el fondo de las estructuras de contención estimula comportamientos naturales positivos, facilitando que los machos construyan y defiendan sus nidos reproductivos.
De acuerdo con Planellas et al. (2025), para promover activamente el bienestar positivo, la principal estrategia radica en el despliegue de programas de enriquecimiento ambiental. Diseñar e implementar entornos biológicamente más complejos otorga a los ejemplares la oportunidad de experimentar situaciones gratificantes, disponer de opciones conductuales y perseguir metas de forma activa para alcanzar los resultados homeostáticos que requieren.
En consonancia con esto, Spiliopoulos et al. (2025) manifiestan que tanto el bienestar como la resiliencia fisiológica de los peces de cultivo pueden optimizarse significativamente a través de dos estrategias específicas: la inducción de ejercicio físico y el entrenamiento basado en la previsibilidad de los factores estresantes.
Optimización en Sistemas RAS mediante Estructuración Hábitat
Según reportan Fruscella et al. (2025), para contrarrestar la esterilidad intrínseca de los Sistemas de Recirculación en Acuicultura (RAS) y alcanzar un modelo alostático óptimo, resulta fundamental instrumentar un enfoque integral de enriquecimiento ambiental. El éxito de este modelo radica en elevar la complejidad del hábitat mediante cinco dimensiones de intervención técnica:
- Físicas: Incorporación estratégica de sustratos bentónicos y refugios artificiales.
- Sensoriales: Manipulación cromática e introducción de estímulos visuales o táctiles controlados.
- Dietéticas: Variación programada en la tipología del pellet y diversificación en los mecanismos de entrega del alimento.
- Sociales: Gestión precisa de la densidad de siembra para estabilizar las jerarquías territoriales dominantes.
- Ocupacionales: Regulación de corrientes de agua inducidas y flujos hídricos direccionales para fomentar el ejercicio físico natatorio.
Diversas investigaciones confirman que la convergencia de estas prácticas mitiga el estrés crónico y potencia la resistencia del stock frente a desafíos patológicos (Fruscella et al., 2025). Al respecto, Kumar y Neppolian (2025) demuestran que el enriquecimiento ambiental reduce significativamente los biomarcadores de estrés, disminuye las interacciones agresivas nocivas y mejora tanto la competencia inmunológica como las tasas de crecimiento exponencial. Además, los organismos criados bajo estos entornos enriquecidos exhiben una cinética de recuperación más rápida tras verse expuestos a actividades estresantes rutinarias como la alimentación o los procesos de limpieza de tanques.
Finalmente, Spiliopoulos et al. (2026) concluyen que el enriquecimiento ambiental debe dejar de concebirse como un simple accesorio periférico o suntuario dentro de las instalaciones. Este enfoque debe integrarse formalmente como una herramienta de manejo proactiva y estandarizada, capaz de correlacionar de forma directa la mejora del bienestar animal con la sostenibilidad productiva y económica de la industria acuícola global.
El uso de cortinas de burbujas
Al respecto, Alvarado et al. (2025) destacan principalmente la implementación de cortinas de burbujas como un ejemplo concreto de enriquecimiento ambiental dinámico, diseñado para optimizar el bienestar en determinadas especies acuícolas.
No obstante, los mismos investigadores advierten que ninguna modificación del hábitat debe asumirse automáticamente como beneficiosa o inocua. Para que una estrategia de enriquecimiento de esta naturaleza cumpla eficazmente su propósito zootécnico, las unidades de producción deben aplicar rigurosas pruebas de validación etológica que demuestren fehacientemente los siguientes tres criterios en los ejemplares:
- Preferencia ambiental: Evidencia cuantitativa de que el organismo elige voluntariamente interactuar con ese entorno modificado.
- Motivación conductual: Demostración de que el espécimen posee la motivación necesaria —entendida como la «disposición a trabajar» u superar barreras— para alcanzar dicho estímulo.
- Estado afectivo positivo: Confirmación de que el uso continuo de esta tecnología se traduce de forma efectiva en un estado emocional más positivo u optimista (sesgo de juicio adaptativo).
Alimentación y Nutrición de Especies Acuícolas: El Rol de los Aminoácidos
Salamanca y Herrera (2025) reportan que la suplementación con aminoácidos específicos influye significativamente en la respuesta neuroendocrina al estrés en los peces. Estos aditivos nutricionales resultan altamente beneficiosos para optimizar los índices de bienestar general, demostrando una máxima eficacia profiláctica cuando se administran de manera preventiva, inmediatamente antes de que los ejemplares sean expuestos a condiciones estresantes crónicas o agudas.
Por su parte, las investigaciones recopiladas por Aragão et al. (2025) demuestran que la suplementación estratégica de aminoácidos funcionales impacta positivamente en la mitigación del estrés hídrico, robustece la función inmunológica celular, potencia la capacidad antioxidante endógena y consolida el estado de salud homeostático global de la biomasa cultivada.
Limitaciones para Implementar el Bienestar Animal Positivo en la Acuicultura
La implementación de estrategias de bienestar animal positivo en la acuicultura —tales como el enriquecimiento ambiental y el entrenamiento de resiliencia alostática— se enfrenta actualmente a importantes barreras de carácter práctico, económico y biológico.
Las principales limitaciones identificadas por la ciencia y la industria comercial comprenden:
Viabilidad operativa y altos costos de inversión
De acuerdo con Kumar y Neppolian (2025), la adopción de estas medidas preventivas suele verse frenada por los elevados costos de inversión inicial, las limitaciones de espacio en las infraestructuras preexistentes y una potencial reducción en la eficiencia productiva de las granjas. Los elementos de enriquecimiento físico, como los sustratos bentónicos o las estructuras tridimensionales, pueden interrumpir y complicar los procesos rutinarios de mantenimiento. Labores críticas como la limpieza de los tanques, la clasificación biométrica de los peces o la cosecha final se vuelven más complejas, exigiendo un incremento significativo en los recursos económicos y en la mano de obra calificada.
Riesgos sanitarios y compromisos de bioseguridad
Spiliopoulos et al. (2025, 2026) sostienen que el uso de sustratos u otras estructuras físicas dificulta la higiene rigurosa de los sistemas de cultivo. Si estos componentes no se diseñan y manejan correctamente, pueden retener materia orgánica sólida, favorecer el desarrollo de organismos incrustantes (biofouling) y albergar agentes patógenos. Este escenario eleva considerablemente el riesgo de que se desencadenen brotes epidemiológicos dentro de la población cultivada.
Incremento de la agresividad y efectos etológicos contraproducentes
Aunque el enriquecimiento busca mejorar la calidad de vida, Spiliopoulos et al. (2025, 2026) advierten que una aplicación deficiente puede incrementar las interacciones agonísticas. La competencia por la monopolización de los nuevos recursos introducidos (como los refugios) suele traducirse en severas lesiones físicas para los ejemplares subordinados.
Por otro lado, en estrategias de enriquecimiento ocupacional —como la inducción de corrientes de agua—, un flujo hídrico insuficiente puede exacerbar el comportamiento agresivo en especies gregarias que forman cardúmenes, mientras que un ejercicio físico excesivo o prolongado puede provocar deformidades esqueléticas, agotamiento metabólico y estrés crónico.
Ausencia de conocimiento biológico específico por especie
Para que el enriquecimiento sea efectivo, se requiere un conocimiento detallado del comportamiento, la historia de vida y las preferencias ecológicas de cada taxón. El problema radica en que la industria acuícola cría más de 300 especies diferentes, y para la gran mayoría de ellas se carece de datos conductuales básicos. La eficacia del bienestar positivo es altamente dependiente de la especie, la etapa de desarrollo ontogénico y el sistema de cría utilizado, lo que dificulta la estandarización de manuales operativos (Spiliopoulos et al., 2025, 2026).
Al respecto, Martins et al. (2011) demuestran que un mismo cambio conductual puede significar un bienestar óptimo o deficiente dependiendo de la especie evaluada:
Variación etológica interespecífica: Un aumento en la velocidad de natación durante la alimentación puede indicar estrés por subalimentación en el bacalao (Gadus morhua) o en la dorada (Sparus aurata); sin embargo, en el fletán atlántico (Hippoglossus hippoglossus), este patrón refleja simplemente una motivación natural para la búsqueda de alimento.
En el caso particular de los peces ornamentales, Maia et al. (2025) reportan que evaluar el estrés es una tarea compleja. Su reducido tamaño impide el uso de técnicas tradicionales de la acuicultura industrial (como la extracción de sangre periférica para la medición de cortisol sérico), y la inmensa diversidad de especies dificulta estandarizar los indicadores. El estudio sugiere que la observación sistemática del comportamiento y los indicadores visuales —tales como cambios en la coloración de la piel, heridas, frecuencia de ventilación opercular y patrones de nado— constituyen las herramientas más viables para monitorizar su salud.
Dificultades en la observación y el monitoreo del stock
La introducción de materiales para complejizar el hábitat (como plantas artificiales o refugios) puede limitar drásticamente las oportunidades de monitoreo visual continuo. Debido a que los peces tienden a esconderse, se interfiere con la capacidad de inspección de los operarios o con el rango de cobertura de los sistemas de visión por computadora para evaluar de forma oportuna el estado sanitario de la biomasa (Planellas et al., 2026).
La Brecha entre el Laboratorio y la Industria Comercial
Kumar y Neppolian (2025) y Planellas et al. (2026) coinciden en que la mayoría de los resultados exitosos sobre bienestar positivo provienen de estudios a pequeña escala o entornos controlados de laboratorio. Existe una brecha significativa para trasladar estos hallazgos a las condiciones reales de producción masiva. Debido a que la adaptación de nuevas metodologías puede contraer inicialmente la rentabilidad, la industria suele mostrar resistencia a adoptar cambios estructurales a gran escala.
Por su parte, Fruscella et al. (2025) reafirman que los principales obstáculos para la aplicación comercial del enriquecimiento ambiental radican en la enorme diversidad filogenética de los peces —que exige que las estrategias sean específicas para cada etapa de vida— y en los desafíos operativos, destacando el aumento de costos, las dificultades de mantenimiento y los riesgos de bioseguridad por la acumulación de residuos orgánicos en las estructuras implantadas.
Conclusión: El Futuro del Bienestar Animal en la Acuicultura Comercial
La investigación científica ha transformado radicalmente el paradigma del bienestar animal en la acuicultura, elevándolo de ser un tema secundario a consolidarse como un campo de estudio altamente estructurado. Actualmente, el sector dispone de modelos de evaluación validados, matrices de indicadores compuestos, diseños de entornos enriquecidos y protocolos emergentes de sacrificio humanitario.
No obstante, la mayoría de las especies acuáticas de cultivo comercial aún presentan un estado de bienestar deficiente documentado por la literatura, sumado a persistentes lagunas de conocimiento básico. Por ello, resulta crucial sostener una investigación continua de carácter interespecífico y acelerar la implementación de estas herramientas de diagnóstico en las unidades de producción de todo el mundo.
El Reto del Monitoreo Integral y la Automatización
Hoy en día, el bienestar de los ejemplares se audita mediante sistemas integrados de indicadores que abarcan de forma sinérgica las dimensiones ambientales, sanitarias, fisiológicas, conductuales y, de manera creciente, los estados afectivos o emocionales. En este ecosistema de evaluación, las métricas vinculadas al comportamiento y la salud morfológica resultan fundamentales debido a su alta sensibilidad biológica y a su viabilidad de aplicación directa en el campo.
Por su parte, herramientas estructuradas de vanguardia —tales como la plataforma MyFishCheck, los conjuntos de herramientas (toolboxes) específicos para cada taxón y los índices compuestos de bienestar— desempeñan un rol clave al centralizar múltiples mediciones individuales y transmutarlas en una puntuación global y estandarizada. La especificidad por especie, la adaptación al contexto productivo, la factibilidad operativa en las granjas y el desarrollo acelerado de métodos de monitoreo automatizados y no invasivos se perfilan como los ejes temáticos determinantes en la hoja de ruta de la investigación acuícola contemporánea.
Preguntas Frecuentes (FAQs) sobre Bienestar Animal en la Acuicultura
¿Qué es el enfoque por niveles en la evaluación del bienestar acuícola?
Es un método escalonado de diagnóstico diseñado para optimizar los recursos operativos de las granjas y mitigar el estrés por manipulación en la biomasa. Consiste en tres etapas: el Nivel 1 aplica Indicadores Operativos (OWIs) rápidos y pasivos en la rutina diaria (calidad del agua, comportamiento del cardumen); el Nivel 2 se activa ante alertas basales y exige exámenes físicos individuales (detección de lesiones); y el Nivel 3 recurre a personal experto para realizar análisis avanzados basados en laboratorio (LABWIs), como histopatología o estrés celular.
¿Cómo se mide el nivel de daño físico en los peces cultivados?
Se evalúa mediante matrices de puntuación clínica estandarizadas que clasifican la severidad de las lesiones en órganos diana utilizando escalas numéricas (generalmente de P0 a P3 o P4). Los indicadores operativos clave (OWIs) evaluados de forma macroscópica incluyen el daño ocular (cataratas), las lesiones craneales en el hocico, la deformidad opercular (integridad respiratoria) y la erosión de las aletas (integridad estructural).
¿Por qué se consideran inhumanos métodos tradicionales como la asfixia o el baño de hielo?
Porque la ciencia ha demostrado que exponer a los peces a la anoxia en el aire o al choque térmico severo en una mezcla de agua y hielo provoca una agonía angustiosa y prolongada antes de que ocurra la muerte clínica. Instituciones como la EFSA y la WOAH los desaconsejan o prohíben debido a que activan los nociceptores (receptores del dolor) del animal y deterioran drásticamente las propiedades físico-químicas de la carne.
¿Qué impacto tiene el estrés previo al sacrificio en la calidad de la carne?
El estrés agudo inmediatamente anterior o durante la matanza (causado por hacinamiento, bombeo mecánico o falta de aturdimiento) acelera el catabolismo celular, agota prematuramente las reservas de trifosfato de adenosina (ATP) y desploma el pH muscular. Esto altera la textura de los filetes, reduce su capacidad de retención de agua y acelera la tasa de descomposición post-mortem en el mostrador.
¿Cuáles son los métodos de aturdimiento recomendados por la acuicultura de precisión?
Los métodos validados incluyen el aturdimiento percusivo (impacto mecánico contundente en la región craneal) y el aturdimiento eléctrico (inducción de una corriente controlada a través del sistema nervioso central, preferiblemente sumergido). Ambos buscan anular la sensibilidad y la consciencia de forma inmediata (< 1 segundo). También destaca el Ike Jime (punción anatómica instantánea del cerebro), aunque su escalabilidad comercial masiva requiere automatización.
¿Qué es la «electro-inmovilización» y por qué representa un riesgo crítico?
Es un estado anómalo provocado por una calibración deficiente en los sistemas de aturdimiento eléctrico (voltaje o frecuencia inadecuados). En este escenario, el espécimen queda completamente paralizado físicamente debido a la sobreestimulación muscular, pero permanece perfectamente consciente y perceptivo al dolor, lo que viola las directrices mínimas de sacrificio humanitario.
¿Cómo se está aplicando la Inteligencia Artificial al monitoreo del bienestar de los peces?
La IA opera a través de sistemas de visión por computadora y algoritmos de aprendizaje profundo (Machine Learning). Estos procesan flujos de video en tiempo real de cámaras 3D o drones para automatizar tareas críticas: el conteo de piojos de mar, la medición de la cinemática buco-opercular (frecuencia respiratoria), la intensidad de la alimentación, la identificación de laceraciones cutáneas e incluso el reconocimiento biométrico individual (tecnología iFarm) basado en la geometría cefálica.
¿Qué es el Monitoreo Acústico Pasivo (PAM) y cuál es su ventaja?
Es una tecnología que emplea hidrófonos de alta sensibilidad instalados en las unidades de cultivo para «escuchar» el entorno subacuático sin emitir señales que alteren la conducta de los animales. Permite captar las frecuencias sonoras de las dinámicas de alimentación, detectar firmas acústicas de estrés involuntarias (producidas por el hacinamiento o la hipoxia) y auditar que el ruido antropogénico de sopladores o embarcaciones no comprometa la homeostasis del stock.
¿Qué limitaciones frenan la implementación comercial del enriquecimiento ambiental?
Los principales obstáculos son de índole económica, sanitaria y biológica. Incluyen los altos costos de inversión inicial, el aumento de mano de obra y la interrupción de labores de mantenimiento rutinarias (limpieza, cosechas). Además, la introducción de estructuras físicas o sustratos dificulta la higiene, acumulando materia orgánica sólida y organismos incrustantes (biofouling) que elevan el riesgo de brotes epidemiológicos.
¿Por qué es complejo estandarizar los manuales de bienestar para todas las granjas acuícolas?
Debido a la enorme diversidad filogenética del sector, que cultiva más de 300 especies con historias de vida y preferencias ecológicas radicalmente distintas. La eficacia de las estrategias es altamente dependiente de la especie, el sistema de cría (como sistemas RAS o jaulas) y la etapa ontogénica. Además, un mismo indicador conductual puede significar cosas opuestas: una aceleración en el nado denota estrés por subalimentación en la dorada, pero refleja una motivación natural de forrajeo en el fletán.
Referencias
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Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.






