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IHNV: la amenaza viral que más pérdidas causa en la salmonicultura

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By Milthon Lujan

Transmisión horizontal del IHNV. Imagen elaborada por Gemini.
Transmisión horizontal del IHNV. Imagen elaborada por Gemini.

Las enfermedades virales constituyen uno de los mayores desafíos para la acuicultura global, al desencadenar severas crisis sanitarias y millonarias pérdidas económicas. Dentro de estas amenazas, la necrosis hematopoyética infecciosa (IHN) destaca como una patología sistémica y altamente contagiosa que golpea con fuerza a los salmónidos. Por ello, el virus causante (IHNV, por sus siglas en inglés) representa una de las principales preocupaciones para los salmonicultores en todo el mundo.

Recientemente, una revisión científica publicada en el Journal of the World Aquaculture Society —desarrollada por investigadores de la University of Tehran y la Shahid Chamran University of Ahvaz, entre otras instituciones académicas— ha recopilado de forma exhaustiva el conocimiento actual sobre este patógeno. El estudio abarca desde su estructura molecular y distribución geográfica, hasta los mecanismos de transmisión, la respuesta inmune del hospedador y las estrategias de vacunación disponibles en la actualidad.

Puntos clave del estudio

  • El virus IHNV es un rhabdovirus que posee un genoma de ARN de cadena sencilla que codifica seis proteínas, incluyendo la glicoproteína G, blanco principal para el desarrollo de vacunas.
  • La transmisión horizontal a través del agua es la principal vía de contagio, siendo las branquias la puerta de entrada más importante del patógeno.
  • Existen cinco genogrupos principales a nivel mundial (U, M, L, E, y JRt/J), correlacionados con regiones geográficas específicas.
  • El diagnóstico mediante aislamiento viral en líneas celulares (como EPC o FHM) se mantiene como el «estándar de oro» frente a técnicas moleculares rápidas.
  • Las vacunas de ADN, comercializadas en países como Canadá desde 2005, ofrecen una protección robusta y duradera que puede extenderse hasta por dos años.

¿Qué es el IHNV y cómo se replica?

El virus de la necrosis hematopoyética infecciosa (IHNV) pertenece a la familia Rhabdoviridae y se clasifica dentro del género Novirhabdovirus. Su material genético está constituido por una molécula de ARN monocatenario de polaridad negativa y no segmentada, con una longitud aproximada de 11 kilobases. A pesar de esta arquitectura molecular relativamente simple, el patógeno posee una capacidad formidable para replicarse con rapidez, evadir el sistema inmunitario y provocar daños sistémicos severos en el hospedador.

El genoma del IHNV codifica seis proteínas esenciales para su ciclo biológico:

  • Estructurales: La nucleoproteína (N), la fosfoproteína (P), la proteína de matriz (M), la glicoproteína (G) y la ARN polimerasa (L).
  • No estructurales: La proteína NV, exclusiva del género Novirhabdovirus. Esta última cumple un rol patogénico crucial al inhibir la producción de interferones tipo I en el hospedador, lo que debilita la respuesta inmune temprana y favorece la replicación viral en las fases iniciales de la infección.

La replicación del IHNV se lleva a cabo principalmente en el citoplasma de las células infectadas. Aunque el proceso puede alcanzar su punto álgido hacia el tercer día postinfección, la cinética viral es altamente dependiente de la temperatura ambiental. Por ejemplo, en ejemplares juveniles de trucha arcoíris expuestos a 15 °C, los títulos virales máximos suelen registrarse entre los días 5 y 7.

Mecanismos de transmisión y especies afectadas por el IHNV

La transmisión horizontal a través del agua constituye la principal vía de propagación del IHNV, un fenómeno que se intensifica en hatcheries (centros de cultivo de larvas) y sistemas de producción acuícola intensiva. El patógeno se disemina mediante la orina, las heces, el mucus y los fluidos reproductivos de los ejemplares infectados, ingresando al nuevo hospedador a través de las branquias, la piel o el tracto gastrointestinal. Bajo condiciones de alta densidad de cultivo, incluso las cargas virales mínimas son capaces de desencadenar brotes epizoóticos rápidos y devastadores.

El IHNV afecta predominantemente a salmónidos de los géneros Oncorhynchus, Salmo y Salvelinus. Entre las especies más susceptibles se encuentran:

  • Trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss)
  • Salmón del Atlántico (Salmo salar)
  • Salmón Chinook, coho y sockeye
  • Lucio (Esox lucius), una especie no salmónida que también ha demostrado susceptibilidad al virus.

Los alevines y juveniles representan las etapas biológicas más vulnerables, registrando tasas de mortalidad que pueden alcanzar el 90%. Asimismo, los ejemplares sobrevivientes a los brotes suelen convertirse en reservorios asintomáticos del virus, perpetuando el riesgo de infección y comprometiendo la bioseguridad de los ciclos productivos posteriores.

Distribución global: de Estados Unidos al mundo

El IHNV fue identificado por primera vez durante la década de 1950 en centros de cultivo de salmón rojo (Oncorhynchus nerka) en el oeste de Estados Unidos. Desde entonces, su expansión geográfica ha seguido de cerca las rutas del comercio acuícola internacional. El transporte de ovas y ejemplares infectados propagó el patógeno primero hacia otras regiones de Norteamérica, posteriormente a Asia (Japón, China, Corea del Sur e Irán) y, finalmente, a Europa, donde hoy se encuentra establecido en países como Francia, Alemania, Italia, España, Dinamarca y los Países Bajos.

Debido a su alto impacto, la Organización Mundial de Sanidad Animal (WOAH) lo incluye en su lista oficial como uno de los tres rhabdovirus más críticos que afectan a peces de importancia comercial. Hasta la fecha, no se han reportado casos de la enfermedad en África ni en el hemisferio sur.

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Genotipos y filogenia del IHNV: claves para el diseño de vacunas eficaces

Uno de los aportes más significativos de esta revisión científica es el análisis filogenético de diversas cepas del IHNV. El estudio evaluó los genes G, N, M y NV mediante el uso de 206 secuencias globales disponibles en GenBank. Los resultados confirman que el virus se organiza en genotipos con una marcada distribución geográfica.

En Norteamérica predominan tres grupos: el U (upper, distribuido desde Alaska hasta Oregón), el M (middle, localizado en Idaho y la cuenca del río Columbia, donde destaca la cepa altamente patogénica «220-90») y el L (lower, presente en California y el sur de Oregón). Por su parte, el genotipo E agrupa los aislamientos del continente europeo, mientras que Japón y Corea del Sur albergan el genotipo J.

El hallazgo más relevante para la gestión sanitaria en zonas productoras fuera del rango nativo del virus se localiza en Irán. Las cepas iraníes se agrupan de forma concluyente dentro del genotipo europeo E —especialmente con aislamientos italianos—, respaldadas por un valor de bootstrap del 89%.

Este descubrimiento evidencia una introducción histórica del patógeno desde regiones con prevalencia del genotipo E, ligada probablemente a la importación de ovas o especímenes vivos. La implicación práctica es directa y crucial para la industria: las vacunas diseñadas a partir del genotipo E ofrecerán una mayor eficacia inmunológica para la salmonicultura iraní.

Signos clínicos y patología interna por IHNV

La manifestación de la necrosis hematopoyética infecciosa varía según la especie, el tamaño y la etapa de vida del pez. En las fases más vulnerables (juveniles y alevines de 0.2 a 8 gramos), la presentación aguda de la patología desencadena tasas de mortalidad críticas de hasta el 90%.

Sintomatología externa e interna

Los ejemplares afectados por la forma aguda del IHN exhiben oscurecimiento cutáneo, letargia, branquias pálidas debido a cuadros de anemia severa y exoftalmia (ojos saltones). Un signo clínico característico es la presencia de un pseudocasto fecal mucoso y opaco que pende del recto, acompañado de hemorragias en forma de «chevrón» a lo largo de la musculatura lateral, así como petequias en la cavidad bucal y la superficie corporal.

A nivel interno, se observa palidez en el hígado y los riñones, ascitis (acumulación de líquido en la cavidad abdominal) y fluidos mucoides de tonalidad rojiza-amarillenta en el estómago. Las hemorragias petequiales se extienden por el tejido adiposo, la vejiga natatoria, el peritoneo y las meninges.

Variantes de la enfermedad y diagnóstico histopatológico

  • IHN Neurotrópica: Afecta a juveniles de mayor tamaño (superiores a 8 gramos), provocando tetania, comportamiento natatorio errático y deformidades espinales como escoliosis y lordosis.
  • IHN Epiteliotrópica (Branquial): Identificada en peces grandes (50 a 100 gramos). No genera síntomas sistémicos, pero ocasiona dificultades respiratorias severas que comprometen los índices de conversión alimenticia y el crecimiento a largo plazo.

A nivel histopatológico, el virus provoca una necrosis extensa en los tejidos hematopoyéticos del riñón posterior y el bazo, así como en el páncreas y el sistema digestivo. La necrosis de las células granulares en el tracto digestivo se consolida como un hallazgo patognomónico clásico, visible únicamente en peces mayores de 3 a 4 meses de edad.

Respuesta inmunitaria y fases de protección frente al IHNV

Frente a la infección por el IHNV, los salmónidos despliegan una respuesta inmunitaria estructurada en tres fases temporales consecutivas:

  • Respuesta antiviral temprana (EAVR): Se activa a las pocas horas o días de la exposición al patógeno. Este mecanismo estimula proteínas antivirales —como la Mx inducida por interferones— y confiere una protección inespecífica que se extiende por un periodo de 3 a 4 semanas.
  • Respuesta antiviral específica (SAVR): Se consolida entre la tercera y cuarta semana postinfección. Implica la producción de anticuerpos neutralizantes dirigidos principalmente contra la glicoproteína G, logrando sostener la protección del hospedador durante varios meses.
  • Respuesta antiviral a largo plazo (LAVR): Esta fase de memoria inmunológica puede persistir por más de 25 meses en ejemplares de trucha arcoíris, aunque se observa una reducción gradual en los niveles de anticuerpos circulantes.

Esta progresión inmunitaria subraya por qué la glicoproteína G se mantiene como el eje central en el desarrollo de vacunas biotecnológicas: representa el antígeno crítico capaz de desencadenar la respuesta neutralizante más robusta y duradera en el tiempo.

Estrategias de prevención, bioseguridad y vacunación frente al IHNV

El manejo efectivo del virus de la necrosis hematopoyética infecciosa exige un enfoque preventivo estricto, dado que no existen tratamientos curativos una vez declarada la infección sistémica en las poblaciones de peces.

Medidas de desinfección y bioseguridad

La producción segura se inicia con el abastecimiento de ovas y alevines procedentes de reproductores certificados como libres del virus, criados en instalaciones con agua libre de patógenos específicos (SPF). Cuando el estatus sanitario de las ovas es incierto, se prescribe la desinfección obligatoria de su superficie con soluciones a base de yodóforos.

Ensayos experimentales demuestran que dosis de 100 mg/L de yodóforos logran una tasa de erradicación viral del 99.98% en la superficie del huevo. Asimismo, para el alimento de los ejemplares, se aconseja la deshidratación o la esterilización térmica a 60°C durante 30 minutos a fin de asegurar la inactivación completa de cualquier partícula viral circulante.

Por otra parte, la administración de probióticos bacterianos (como Pseudomonas sp., Vibrio sp., Lactobacillus y Pediococcus acidilactici) ha emergido como una alternativa sustentable en las estrategias de bioseguridad. Ciertas cepas bacterianas aisladas de piscifactorías liberan metabolitos extracelulares con propiedades antivirales comprobadas, capaces de reducir la formación de placas del IHNV en más del 50% en pruebas de laboratorio.

Avances en vacunas contra el IHNV

La revisión científica analiza el desarrollo y la eficacia de cuatro categorías de vacunas:

  • Vacunas inactivadas: Basadas en virus inactivados con formalina, se administran mediante inyección intraperitoneal. Demuestran efectividad en peces de mayor tamaño antes de su traslado a jaulas marinas; sin embargo, la inmunización por inmersión con antígenos no replicantes resulta insuficiente para contener la enfermedad a gran escala.
  • Vacunas de subunidades: Formuladas a partir de proteínas G recombinantes expresadas en diversos sistemas heterólogos (bacterias, levaduras o células de insecto). Hasta la fecha, estas formulaciones no han logrado conferir una protección significativa y su producción masiva para alevines representa un obstáculo económico severo.
  • Vacunas de ADN: Se consolidan como la opción más eficaz disponible. La primera de ellas, denominada APEX-IHN (Novartis Animal Health Canada Inc.), fue licenciada en Canadá en 2005 para el salmón del Atlántico. Administradas por vía intramuscular en dosis de 0.1 a 1 µg, inducen una inmunidad robusta en juveniles de trucha arcoíris y protegen a los ejemplares hasta por dos años. No obstante, en Europa aún no existe ninguna vacuna autorizada para su uso comercial contra el IHNV.
  • Vacunas vivas recombinantes: La manipulación genética del genoma del IHNV ha permitido desarrollar vectores virales atenuados capaces de reducir su patogenicidad y expresar antígenos de otros virus (como VHSV, IPNV o ISAV). Este enfoque logra protección simultánea contra múltiples patologías, registrando tasas de mortalidad postvacunación de apenas el 10%.

Diagnóstico y control del IHNV: el escudo antes de la vacuna

El aislamiento viral en cultivos celulares se mantiene como el método de referencia (gold standard) para el diagnóstico del IHNV, aunque las técnicas moleculares como la RT-qPCR ofrecen una mayor rapidez y sensibilidad analítica. Para este procedimiento, se recomienda el uso de las líneas celulares EPC o FHM, manteniendo una incubación a 15°C durante un periodo de 7 a 10 días.

En el ámbito del manejo preventivo, las directrices clave para mitigar el impacto del patógeno incluyen:

  • Material biológico certificado: Uso exclusivo de ovas certificadas libres del virus.
  • Desinfección de superficies: Aplicación de soluciones yodadas (el uso de 100 mg/L de yodóforo logra una tasa de eliminación del 99.98% en la superficie del huevo).
  • Tratamiento de agua: Desinfección de los flujos hídricos mediante sistemas de radiación ultravioleta (UV) u ozono.
  • Bioseguridad y control biológico: Implementación de protocolos estrictos de bioseguridad e integración de probióticos (como Lactobacillus, Pseudomonas y Pediococcus acidilactici), los cuales muestran un alto potencial para coadyuvar en la reducción de la carga viral durante brotes activos.

Conclusión: conocer el virus para proteger la producción acuícola

Esta revisión integral sobre el IHNV demuestra de forma concluyente que comprender la biología, la epidemiología y la filogenia de este patógeno supera el ámbito puramente académico; en cambio, se consolida como una herramienta estratégica e imprescindible para optimizar la toma de decisiones en la industria acuícola global.

Por un lado, determinar con precisión el genotipo circulante en una región específica es el factor clave para seleccionar la variante de vacuna más adecuada. Por otro lado, identificar con rigor las vías de transmisión permite diseñar protocolos de bioseguridad significativamente más efectivos en los centros de cultivo.

Finalmente, acelerar el desarrollo y la regulación de vacunas de ADN accesibles podría marcar un hito histórico para la salmonicultura en regiones estratégicas como Europa, Asia y América Latina.

Contacto
Hooman Rahmati-Holasoo
Department of Aquatic Animal Health, Faculty of Veterinary Medicine, University of Tehran
Tehran, Iran.
Email: rahmatih@ut.ac.ir

Referencia (acceso abierto)
Dezfuly, Z. T., Marandi, A., Abbasi, M., Bashiri, M., Ghalyanchilangeroudi, A., Kafi, Z. Z., Zorriehzahra, M. J., Aghaiyan, L., Jørgensen, G., & Rahmati-Holasoo, H. (2026). Infectious hematopoietic necrosis virus (IHNV) in fish and its consequences for fish farming: A comprehensive review. Journal of the World Aquaculture Society, 57(3), e70114. https://doi.org/10.1111/jwas.70114