Sistemas de Cultivo

¿Es rentable la crianza de camarón en sistemas superintensivos?

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By Milthon Lujan

Sistema de Recirculación Acuícola para la crianza superintensiva de camarones. Imagen generada por nanobanana.
Sistema de Recirculación Acuícola para la crianza superintensiva de camarones. Imagen generada por nanobanana.

El consumo global de camarón no es solo una tendencia; es una de las categorías de productos del mar más populares del planeta. En 2022, la producción alcanzó los 11 millones de toneladas métricas, de las cuales el 70% provino de la acuicultura. Sin embargo, la industria tradicional enfrenta amenazas constantes: enfermedades devastadoras como el Síndrome de la Mancha Blanca (WSS) y el Síndrome de Mortalidad Temprana (EMS), además de los impactos del cambio climático.

Como respuesta, ha surgido una tecnología de vanguardia: los Sistemas de Acuicultura de Recirculación (RAS) súper-intensivos. Estos sistemas prometen un control absoluto sobre el ambiente, independencia del entorno natural y una reducción drástica en el uso de agua y vertidos. Pero, ¿son realmente una inversión segura? Un nuevo estudio publicado en la revista Aquaculture (2026) por Lijun Liu y Frank Asche, de la University of Florida, disecciona los riesgos financieros de estas «fábricas de camarones».

Puntos Clave

  • Dominio del mercado: La volatilidad de los precios del camarón es el principal factor de riesgo, explicando el 86.3% de la varianza en las ganancias.
  • El factor crítico: La fiabilidad del sistema (evitar fallos catastróficos) es el determinante principal para que el beneficio esperado sea positivo.
  • Productividad disruptiva: A diferencia de estudios de hace una década, los sistemas RAS actuales son rentables gracias a mejoras en genética y tasas de crecimiento más rápidas.
  • Barrera de entrada: La inversión inicial para una granja de 1000 MT es de 20 a 40 millones de USD, hasta diez veces más que una granja tradicional en Asia o Centroamérica.

El Modelo Bioeconómico: Simulando el éxito y el fracaso

Para entender la viabilidad de estas operaciones, los investigadores desarrollaron un modelo estocástico que simula las operaciones diarias de una granja de 1000 toneladas anuales. A diferencia de modelos anteriores, este integra tres riesgos fundamentales en un solo marco: producción, mercado y fallos catastróficos del sistema.

La arquitectura de la granja simulada

El estudio parametriza una instalación que opera con camarón blanco (Litopenaeus vannamei), la especie dominante que representa, junto al langostino tigre, más del 95% de la producción mundial.

Los supuestos técnicos son ambiciosos pero realistas para la tecnología de 2026:

  • Densidad de siembra: 13 millones de post-larvas por ciclo.
  • Ciclo de crecimiento: 80 días para alcanzar un peso comercial de 25 gramos.
  • Eficiencia alimentaria (FCR): 1.4, un estándar de alta eficiencia.

Para capturar la incertidumbre, el equipo utilizó simulaciones de Monte Carlo con 100,000 iteraciones, asignando distribuciones de probabilidad a variables clave como el precio del alimento, la supervivencia y el precio de venta.

El precio es el rey, pero el sistema es el juez

El análisis revela una dicotomía fascinante en la gestión de riesgos. Si bien los productores suelen obsesionarse con la biología (tasas de crecimiento y supervivencia), los datos sugieren que el mercado es mucho más volátil.

La tiranía de la volatilidad de precios

El precio del camarón es el principal motor de la varianza en los beneficios, representando el 86.3% de la fluctuación. En un escenario sin fallos de sistema, existe una probabilidad del 99.54% de obtener ganancias por ciclo, pero el rango es enorme: desde una pérdida de 0.76 millones hasta una ganancia de 6.74 millones de USD por ciclo.

Esto resalta una necesidad crítica: los granjeros de RAS deben ser tan buenos comerciantes como biólogos, utilizando contratos a futuro o diversificación de productos para mitigar esta exposición.

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El fantasma del fallo catastrófico

Aquí es donde el RAS muestra su cara más arriesgada. La complejidad tecnológica (biofiltros, sistemas electroquímicos, control de gases) aumenta la probabilidad de fallos sistémicos. Si el sistema falla, la pérdida es total: mortalidad del 100% más costos de recuperación de hasta 100,000 USD.

Cuando se incorpora este riesgo (estimado en una probabilidad media del 10% por ciclo), el beneficio esperado cae un 33%. Solo el 57% de las simulaciones a 10 años lograron recuperar la inversión inicial de 30 millones de USD.

¿Por qué ahora sí es rentable? (A diferencia de 2010)

Es inevitable comparar estos resultados con estudios clásicos como el de Clark et al. (2010), que concluyó que el RAS de camarón no era financieramente viable sin primas de precio masivas.

La diferencia fundamental en 2026 radica en la productividad impulsada por la genética. Los camarones modernos crecen mucho más rápido. Mientras que en 2010 los costos operativos superaban los ingresos, el modelo actual muestra un costo de producción de 7.21 USD/kg frente a un precio de venta de 14.31 USD/kg (asumiendo un producto fresco premium). El punto de equilibrio (break-even) se sitúa en 11.54 USD/kg para un horizonte de 10 años.

Tabla 01. Estructura de costos en RAS súper-intensivo.

ConceptoPorcentaje del costo total
Alimento (Feed)54%
Costos fijos (Mantenimiento, gestión)17%
Otros variables (Electricidad, químicos)17%
Semilla (Post-larvas)11%

El contexto global: China y la bioseguridad

El estudio no ignora que la geografía de la producción está cambiando. China, Vietnam e India lideran el volumen mundial, pero países como EE.UU., Alemania y el Reino Unido están adoptando el RAS debido a restricciones ambientales o regulatorias.

La tecnología de recirculación actúa como un escudo contra las enfermedades que han causado cambios masivos en el ranking mundial de productores desde 1980. Al ser sistemas cerrados, la exposición a patógenos externos es mínima, lo que ofrece una estabilidad de producción que los estanques tradicionales en Asia no pueden garantizar.

Discusión y limitaciones: No todo es «color de rosa»

A pesar del optimismo, los autores advierten sobre varias limitaciones:

  1. Datos empíricos escasos: Al ser una tecnología emergente, muchos parámetros se basan en expertos y no en décadas de operación comercial a gran escala.
  2. Variación regional: El modelo no ajusta costos específicos de electricidad o mano de obra, que pueden variar drásticamente entre Florida y Alemania.
  3. Ciclo de mercado: Si se analizan solo los precios de un año «malo» (como 2023), la granja podría no recuperar la inversión en 10 años, aunque el valor presente neto (NPV) siga siendo positivo.

Conclusión: La hoja de ruta para el inversor

La viabilidad financiera del camarón en RAS súper-intensivo en 2026 depende de una estrategia dual: gestión robusta de precios y excelencia operativa tecnológica. No basta con tener la mejor tecnología; hay que saber navegar la volatilidad de un mercado globalizado.

La transición hacia sistemas land-based (en tierra) parece inevitable para satisfacer la demanda de productos frescos, sostenibles y libres de antibióticos en los mercados occidentales. Sin embargo, el alto capital inicial (hasta 40 millones de USD) sigue siendo el mayor filtro para los nuevos jugadores.

Contacto
Lijun Liu
Department of Economics and Finance, University of Stavanger
Stavanger, Norway
Email: lijun.liu@uis.no

Referencia
Liu, L., & Asche, F. (2026). Risk analysis for shrimp in a recirculating aquaculture system. Aquaculture, 614, 743467. https://doi.org/10.1016/j.aquaculture.2025.743467