
A pesar de la incertidumbre actual sobre su intensidad, investigadores del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS) de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) advierten que un eventual fenómeno de El Niño en 2026 transformará radicalmente los ecosistemas marinos, la acuicultura y la biodiversidad de Chile.
- 1 ¿Qué es el Fenómeno de El Niño y cómo funciona?
- 2 Mitilicultura en jaque: Incertidumbre en la Región de Los Lagos
- 3 Un laboratorio genético natural frente al cambio climático
- 4 Bosques submarinos en riesgo: El efecto en las macroalgas
- 5 Planificación y mitigación: Claves para el desarrollo sostenible
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¿Qué es el Fenómeno de El Niño y cómo funciona?
El Niño es la fase cálida de la Oscilación del Sur (ENSO). Este evento climático natural se desencadena cuando las aguas superficiales del Océano Pacífico Ecuatorial registran temperaturas anormalmente elevadas.
Esta anomalía térmica altera la circulación atmosférica y los patrones climáticos globales, afectando directamente las precipitaciones, las temperaturas, la productividad del mar y la distribución de nutrientes. El Niño ocurre de forma irregular en ciclos de dos a siete años, manifestando impactos profundos tanto en entornos terrestres como marinos.
Mitilicultura en jaque: Incertidumbre en la Región de Los Lagos
Para Christian Díaz, investigador CIBAS y académico de la Facultad de Ingeniería UCSC, uno de los sectores más vulnerables es la industria del mejillón chileno, concentrada en la Región de Los Lagos.
“De acuerdo con las proyecciones de centros climáticos nacionales e internacionales, existe una evolución hacia condiciones de El Niño durante 2026, con posibilidad de persistencia e intensificación en los próximos meses. En este escenario, el principal efecto para la mitilicultura no sería necesariamente un impacto único e inmediato, sino un aumento de la variabilidad ambiental y de la incertidumbre productiva”, señala el experto.
El académico explica que los fenómenos asociados a El Niño podrían influir negativamente en aspectos fundamentales de la producción:
- Parámetros biológicos: Afecta directamente el crecimiento, el rendimiento de carne, la condición fisiológica y la captación natural de semilla.
- Alteraciones oceanográficas: Modifica la temperatura del mar, la salinidad, la estratificación, la renovación de agua y la disponibilidad de alimento natural, además de alterar el régimen de precipitaciones.
Respecto a las comunidades costeras, Díaz destaca que los impactos dependerán de la intensidad del evento y de la capacidad de adaptación local. “Si El Niño aumenta la variabilidad ambiental, generará incertidumbre en los tiempos de engorda y la programación de cosechas, afectando especialmente a pequeños y medianos productores que poseen menor capacidad financiera para absorber pérdidas”, añade.
Sin embargo, el investigador enfatiza que este escenario también abre oportunidades de fortalecimiento: “Más que interpretar estas condiciones solo como una amenaza, debemos verlas como una señal para potenciar la acuicultura de pequeña y mediana escala mediante monitoreo ambiental, asistencia técnica, diversificación productiva, manejo territorial y sistemas de alerta temprana”.
Un laboratorio genético natural frente al cambio climático
Por su parte, la Dra. Maribet Gamboa, investigadora del CIBAS y académica de la Facultad de Ciencias UCSC, destaca el valor científico de esta anomalía climática.
“El Niño constituye un verdadero ‘experimento natural’ a gran escala para comprender cómo las poblaciones acuáticas responden genética y evolutivamente a cambios ambientales abruptos”.
Las alteraciones oceanográficas del fenómeno provocan respuestas diversas dentro de una misma especie. “Ciertos ejemplares poseen variantes genéticas que les permiten tolerar el aumento de temperatura, la baja concentración de oxígeno y los cambios de salinidad o alimento”, detalla la científica.
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Sin embargo, Gamboa advierte sobre el riesgo de pérdida de biodiversidad. Los eventos extremos pueden causar mortalidades masivas y reducir el tamaño poblacional, disminuyendo la diversidad genética. Esto debilita el potencial adaptativo de las especies frente a futuras crisis climáticas. El valor de estas investigaciones radica en identificar poblaciones resilientes que funcionen como reservorios genéticos prioritarios para la conservación.
Bosques submarinos en riesgo: El efecto en las macroalgas
Las macroalgas marinas son otro grupo biológico que estaría bajo amenaza. El Dr. Ricardo Otaiza, investigador de la Facultad de Ciencias de la UCSC, señala que el impacto térmico de El Niño es geográficamente asimétrico.
“El impacto de este evento cálido es mayor en la zona norte de Chile y disminuye paulatinamente hacia la zona centro-sur”, detalla Otaiza. Las variaciones de temperatura y la escasez de nutrientes golpean el crecimiento y la reproducción algal, alterando la biomasa y la productividad según la época del año.
La mayor preocupación se centra en los bosques de huiros (grandes algas pardas). Al ser especies formadoras de hábitats y ecosistemas submarinos, cualquier daño sobre ellas provoca un efecto dominó que repercute negativamente en decenas de organismos asociados.
Planificación y mitigación: Claves para el desarrollo sostenible
Aunque la precisión absoluta de la magnitud de El Niño 2026 sigue en evaluación, la comunidad científica de la UCSC enfatiza que la clave está en anticiparse. El monitoreo ambiental constante, la investigación activa y la planificación temprana son herramientas indispensables para mitigar riesgos productivos y proteger los ecosistemas marinos.
En un contexto global dominado por el cambio climático, descifrar la respuesta de las especies costeras ante fenómenos de variabilidad natural se vuelve un imperativo estratégico para asegurar el desarrollo sostenible y la conservación de los recursos del mar chileno.
Editor de la revista digital AquaHoy. Biólogo Acuicultor titulado por la Universidad Nacional del Santa (UNS) y Máster en Gestión de la Ciencia y la Innovación por la Universidad Politécnica de Valencia, con diplomados en Innovación Empresarial y Gestión de la Innovación. Posee amplia experiencia en el sector acuícola y pesquero, habiendo liderado la Unidad de Innovación en Pesca del Programa Nacional de Innovación en Pesca y Acuicultura (PNIPA). Ha sido consultor senior en vigilancia tecnológica, formulador y asesor de proyectos de innovación, y docente en la UNS. Es miembro del Colegio de Biólogos del Perú y ha sido reconocido por la World Aquaculture Society (WAS) en 2016 por su aporte a la acuicultura.





