Patologías

Cómo controlar el uso de antibióticos en la granja acuícola: la clave para proteger tu producción y asegurar mercados

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By Milthon Lujan

Diseminación de antimicrobianos, residuos y RAM en la acuicultura y sus conexiones con otros sectores. Fuente: Sala et al. (2026). Aquaculture Reports, 51, 103840.
Diseminación de antimicrobianos, residuos y RAM en la acuicultura y sus conexiones con otros sectores. Fuente: Sala et al. (2026). Aquaculture Reports, 51, 103840.

Puntos clave del estudio

  1. Los registros oficiales cuantifican las importaciones y las ventas de antibióticos, pero omiten datos críticos: la especie tratada, la dosis real y la patología específica que motivó su uso.
  2. Una fracción considerable del pienso medicado no es ingerida ni asimilada por peces y camarones, y se acumula en el agua y los sedimentos, donde ejerce presión selectiva sobre las bacterias locales.
  3. Llevar un registro riguroso en estanque valida la posología, asegura el cumplimiento de los periodos de retiro y certifica la inocuidad ante los mercados internacionales más exigentes.
  4. Chile, Noruega y Canadá lideran la regulación debido a que integran recetas veterinarias electrónicas con los despachos de plantas elaboradoras de alimento; un estándar vinculante que la Unión Europea implementará desde 2027.
  5. El uso de aplicaciones móviles ligeras y de acceso libre permite a pequeñas y medianas granjas mantener bitácoras sanitarias precisas sin cargas burocráticas innecesarias.

Son las cinco y media de la mañana y la neblina aún cubre los estanques. Desde la orilla, el responsable de producción detecta una señal de alerta: la respuesta de consumo del alimento balanceado ha caído de forma abrupta. Varios peces nadan en la superficie con movimientos erráticos y una pigmentación inusualmente oscura. La experiencia de campo apunta a un diagnóstico temido: un brote bacteriano podría estar cobrando fuerza.

En ese instante crítico, la presión financiera apremia. Esperar la confirmación del laboratorio demanda un tiempo del que la cosecha no dispone, mientras que suministrar medicación preventiva implica un gasto elevado y el riesgo latente de inducir resistencia antimicrobiana en el medio acuático. La libreta del técnico se convierte en el único registro de los kilogramos aplicados, los días de tratamiento y el criterio adoptado. Sin embargo, en la mayoría de las regiones acuícolas del planeta, estos datos esenciales jamás cruzan el portón de la granja.

Esta brecha histórica entre la realidad operativa del estanque y las estadísticas oficiales constituye una de las mayores vulnerabilidades para el desarrollo del sector. Un exhaustivo estudio publicado en la revista Aquaculture Reports por especialistas vinculados a instituciones como el European Marine Biological Resource Centre (EMBRC-ERIC), la World Organisation for Animal Health (WOAH), el FAO Reference Centre for Antimicrobial Resistance and Aquaculture Biosecurity de Nitte University, la Public Health Agency of Canada y el Center for Antimicrobial Stewardship in Aquaculture de Chile, advierte que la acuicultura global no puede continuar gestionando la sanidad animal a ciegas: implementar un monitoreo del uso de antimicrobianos a pie de granja es crucial para salvaguardar la salud pública, evitar costosos rechazos comerciales y blindar la reputación internacional de la industria.

El dilema del estanque: por qué las estadísticas nacionales de venta no reflejan tu realidad

Durante décadas, la sanidad acuícola global se ha evaluado a través de los manifiestos de aduana y los reportes de ventas declarados por la industria farmacéutica. Bajo este esquema, las entidades sanitarias contabilizan las toneladas anuales importadas o comercializadas, asumiendo de manera automática que ese volumen representa la conducta operativa del productor en campo.

Dicho enfoque equivale a calibrar los sistemas de aireación de una unidad guiándose por la velocidad media del viento provincial: un indicador general que no aporta información sobre la concentración de oxígeno disuelto en el punto crítico del cultivo. Las cifras agregadas de ventas son incapaces de discernir si una partida de oxitetraciclina o florfenicol se suministró a alevines de trucha, a juveniles de tilapia en jaulas flotantes o a reproductores de camarón. Asimismo, omiten la posología exacta por kilogramo de biomasa, la vía de administración y si la intervención respondió a un diagnóstico clínico formal o a un tratamiento profiláctico urgente tras un muestreo o una biometría estresante.

LACQUA26

Al contrastar la sostenibilidad del sector mediante plataformas internacionales como ANIMUSE de la World Organisation for Animal Health (WOAH), el panorama resulta fragmentario. Cerca del 50% de las naciones productoras ni siquiera incorporan las especies acuáticas en sus planes nacionales de farmacovigilancia veterinaria. En ausencia de registros estandarizados a pie de estanque, la acuicultura continúa expuesta a cuestionamientos globales sobre el uso de fármacos, careciendo del respaldo técnico necesario para visibilizar a quienes operan bajo estrictos estándares de buenas prácticas.

Qué ocurre bajo el agua cuando se dosifica alimento medicado

El suministro de fármacos en el entorno acuático presenta particularidades que ningún productor avícola o ganadero enfrenta en tierra firme. En sistemas abiertos o semiabiertos —tales como jaulas flotantes en lagos y bahías, o estanques de tierra sujetos a recambio hídrico—, el agua opera como un vehículo constante de dispersión.

Cuando una infección bacteriana deprime el apetito de los peces, son justamente los individuos más afectados quienes dejan de alimentarse. En consecuencia, una fracción considerable de los pellets medicados se precipita al fondo sin ser consumida, o bien se excreta antes de que el principio activo logre absorberse en el tracto digestivo. Estos residuos permanecen activos en los sedimentos durante semanas o meses, sometiendo a las comunidades bacterianas nativas a concentraciones bajas pero continuas de antibióticos.

Esta exposición prolongada a dosis subletales funciona como un catalizador para las bacterias ambientales: estimula la proliferación de cepas resistentes y acelera la transferencia horizontal de genes de resistencia entre diversas familias microbianas. Lejos de permanecer confinados en los límites de la concesión acuícola, estos microorganismos se desplazan aguas abajo con las corrientes, colonizan especies silvestres y pueden alcanzar reservorios de agua dulce, áreas de recreación o bancos naturales de moluscos y mariscos. Así, el desafío trasciende la mortalidad puntual en el estanque para convertirse en una prioridad de salud comunitaria bajo el enfoque integral de Una Sola Salud (One Health).

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Lecciones de los grandes productores: cómo registran Chile, Noruega y Canadá

Ante este desafío, las principales potencias acuícolas globales han demostrado que la recolección sistemática de datos en campo no solo resulta operativa y viable, sino que constituye una ventaja competitiva determinante en los mercados internacionales.

En Chile, el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) exige a los centros de cultivo de salmónidos declarar mensualmente el uso de antimicrobianos, detallando el principio activo, la posología exacta, la vía de administración y el diagnóstico clínico que fundamentó la terapia. Desde 2018, este control opera mediante un sistema obligatorio de prescripción médico-veterinaria electrónica en línea, lo que permite a la autoridad sanitaria trazar la ruta de cada miligramo aplicado desde la emisión de la receta hasta la cosecha.

Noruega articula la vigilancia de su producción piscícola a través del programa nacional NORM-VET. Las distribuidoras mayoristas y las plantas elaboradoras de alimento balanceado reportan automáticamente sus despachos a farmacias y centros de cultivo, mientras que la plataforma estatal VetReg centraliza cada prescripción firmada por profesionales acreditados. Gracias a esta integración digital, el país nórdico audita con precisión quirúrgica los tratamientos aplicados por especie y etapa de desarrollo, abarcando incluso a los peces limpiadores.

Canadá, por su parte, implementa el Reglamento de Actividades de Acuicultura, marco que obliga a las empresas a notificar sus aplicaciones sanitarias directamente en el agua. Al contrastar estos registros con las ventas de fabricantes e importadores fiscalizadas por la Public Health Agency of Canada mediante el sistema CIPARS, la correlación resulta prácticamente exacta. La Unión Europea adoptará un estándar equivalente: a partir de 2027, el Reglamento Delegado (UE) 2021/578 exigirá a los Estados miembros reportar el uso directo en especies estratégicas como el salmón del Atlántico, la trucha arcoíris, la dorada, la lubina y la carpa común.

Los obstáculos reales en el terreno: del temor a las sanciones a la brecha de conectividad

Si los beneficios del registro resultan tan concluyentes, ¿por qué la mayoría de las unidades productivas en América Latina, Asia y África aún operan sin bitácoras sistematizadas? Los autores del estudio publicado en Aquaculture Reports identifican barreras socioeconómicas y operativas que trascienden con creces el llenado de un formulario técnico:

  • Temor a represalias y penalizaciones comerciales: Numerosos acuicultores y comercializadores temen que declarar con transparencia sus tratamientos sanitarios derive en sanciones oficiales, inspecciones punitivas o la pérdida de compradores. La ausencia de estímulos positivos transforma el registro en un riesgo percibido antes que en una herramienta de gestión.
  • Brechas formativas y barreras de lenguaje: Las guías y normativas suelen formularse en un lenguaje técnico distante de la rutina del operario de campo. Sin el acompañamiento de extensionistas que adapten estos conceptos al vocabulario práctico cotidiano, el productor completa planillas por descarte o desiste del monitoreo.
  • Asimetría de recursos y escasez de personal: Mientras una granja corporativa dispone de departamentos de aseguramiento de la calidad y veterinarios residentes, una cooperativa o un productor artesanal carece de presupuesto para costear auditorías o delegar personal exclusivo a tareas administrativas.
  • Uso extraetiqueta ante el desabastecimiento de fármacos aprobados: La escasez de formulaciones registradas específicamente para organismos acuáticos fuerza con frecuencia el uso fuera de indicación (off-label). Al carecer de referencias sobre farmacocinética en aguas tropicales o periodos de retiro validados, el productor evita documentar las aplicaciones efectuadas.
  • Aislamiento geográfico y déficit de conectividad: En valles interandinos, litorales remotos o márgenes fluviales amazónicas, la cobertura digital es precaria o nula, tornando inviables aquellas plataformas en la nube diseñadas para operar exclusivamente en tiempo real.

Soluciones prácticas: tecnología accesible y colaboración sin enfoques punitivos

Para que un esquema de monitoreo prospere en el entorno productivo, la premisa fundamental es la simplicidad operativa. Exigir fórmulas farmacológicas complejas al personal encargado de la alimentación cotidiana compromete desde el inicio la viabilidad del programa.

Entidades internacionales de referencia como WorldFish han comprobado la eficacia de herramientas digitales gratuitas y de código abierto, entre ellas KoboToolbox y EpiCollect. Estas plataformas permiten al personal de campo registrar variables sanitarias desde dispositivos móviles estándar, georreferenciar cada estanque, operar sin conexión a internet en zonas remotas y sincronizar los datos de manera automática al restablecerse la cobertura de red.

Asimismo, la investigación subraya la necesidad de estandarizar los parámetros de evaluación para garantizar su comparabilidad técnica. En lugar de contabilizar envases vacíos de fármacos, la gestión moderna debe fundamentarse en métricas científicamente validadas:

  • Indicadores basados en recuento: proporción de estanques o ciclos productivos que demandaron intervención terapéutica durante el año.
  • Indicadores basados en peso: miligramos de ingrediente activo suministrados por kilogramo de biomasa cosechada.
  • Indicadores basados en dosis: dosis diarias definidas por especie (nDDDvet), métrica que cuantifica con exactitud la intensidad del tratamiento y la presión farmacológica aplicada sobre cada lote.

Consolidar esta transición exige desactivar la desconfianza histórica entre los actores de la cadena. El monitoreo a pie de granja no debe articularse como un mecanismo sancionatorio estatal, sino como una alianza estratégica multisectorial. Mientras los laboratorios de diagnóstico y las universidades concentran perfiles de susceptibilidad bacteriana, los acuicultores aportan la experiencia operativa de campo, el sector público establece marcos habilitantes y la academia procesa tendencias sanitarias. Cuando el productor constata que documentar sus terapias le permite contrastar su desempeño sanitario con los estándares regionales y reducir pérdidas económicas, la trazabilidad deja de ser una carga y se consolida como una práctica de valor rentable.

El pasaporte para los mercados del mañana

Regresemos al estanque de las cinco y media de la mañana. El responsable de producción ya no se ve forzado a decidir a oscuras ni a ocultar la libreta de campo. Al advertir la anomalía, consulta en su dispositivo móvil el historial sanitario del lote, coteja los antibiogramas previos validados por su laboratorio de referencia y suministra la posología exacta prescrita por el médico veterinario, registrando la aplicación con apenas tres toques en la pantalla.

Al concluir el ciclo productivo, esa información deja de ser una carga administrativa confinada a una gaveta: constituye el respaldo documental irrefutable de que la granja cumplió los periodos de retiro, preservó el ecosistema acuático y cosechó un producto inocuo, libre de residuos farmacológicos. En un mercado global donde las cadenas de distribución y los sellos de certificación de sostenibilidad examinan con rigor la trazabilidad sanitaria de cada lote, el monitoreo del uso de antibióticos a pie de granja trasciende la mera exigencia técnica para consolidarse como el pasaporte estratégico hacia la rentabilidad y la competitividad de la acuicultura contemporánea.

Contacto
Tosca Sala
European Marine Biological Resource Centre – European Research Infrastructure Consortium (EMBRC-ERIC), Paris, France.
Email: tosca.sala@embrc.eu

Referencia (acceso abierto)
Sala, T., Mateo, D., Karunasagar, I., Uhland, F. C., Palić, D., Metwaly, S. A., Lara, M., Isyagi, N., & Yugueros-Marcos, J. (2026). Relevance and challenges associated with antimicrobial use (AMU) monitoring at the field level in aquaculture. Aquaculture Reports, 51, 103840. https://doi.org/10.1016/j.aqrep.2026.103840