México.- Destaca el Director del Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora (INAES), que la Totoaba es un producto gourmet de muy alta calidad, con más de 24 por ciento de proteína y con Omega3 y Omega6 muy superior al huachinango, mero o tilapia.

Nuestro país tiene en sus aguas más de 200 especies pesqueras de valor comercial, pero una de ellas, la Totoaba, se ha estigmatizado. No sólo porque al disminuir notablemente su población o biomasa está en veda permanente y se considera especie en peligro de extinción, sino porque sigue siendo objeto de una gran presión en pesca furtiva y tráfico ilegal de su codiciado “buche” por bandas del crimen organizado que la envían a Asia. Pero su destino podría cambiar para tener, mediante la acuacultura, un futuro promisorio.

La Totoaba, endémica del Golfo de California, que llega a medir 2 metros de largo y pesar más de 100 kilogramos, era muy abundante y muy buscada para consumo humano pero las poblaciones han disminuido por sobrepesca y está en veda permanente desde 1975; su captura se asocia a la afectación de la vaquita marina en su hábitat, la Reserva de la Biósfera del Alto Golfo de California.

Hoy, hablar de totoaba equivale a tráfico ilegal. De acuerdo con la PROFEPA, esta especie se considera “en peligro crítico, en la Lista Roja de especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)”, y el gobierno ha tenido que endurecer la penalidad, de 2 a 18 años de prisión, para quienes trafiquen con ella. Tal es el caso de la reciente Reforma al artículo 420 del Código Penal Federal y la fracción I del artículo 2°. de la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada.

Se trata de un caso paradójico que motiva a investigadores al análisis de la situación y a la búsqueda de alternativas de conservación de una especie que merece mejor destino.

El Director del Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora (INAES), Doctor Marco Linné Unzueta Bustamante, considera que hoy es posible impulsar la producción de Totoaba con acuacultura y motivar su comercialización legal; pero sólo si se certifica la trazabilidad con un sistema de marcadores genéticos, incluso para lograr la denominación de origen.

Reconoce, sin embargo, que la especie “hoy en día desde el punto de vista internacional se encuentra en el apéndice uno, es decir, intocable; pero estamos buscando lo que se describe como certificado CITES, que es la Institución Internacional que Regula las Especies en Protección Especial o en Peligro de Extinción, para seguir avanzando”.

Actualmente hay una sola empresa que ya cultiva la Totoaba en Baja California Sur, comercializando su totoaba en el territorio nacional de forma 100% legal; pero ya hay también siete empresas comerciales de camarón en Sonora a las que les interesa incursionar en este tipo de estrategias, aprovechando su infraestructura y capacidad instalada para diversificar su producción.

Marco Linné Unzueta es Ingeniero Bioquímico Administrador en la Explotación de los Recursos Acuáticos, por el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Campus Guaymas. Graduado con Mención Honorífica y Doctorado en Ciencias con especialización en Biotecnología Marina, por el Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), además cuenta con una Maestría en Ciencias con especialización en Acuicultura, y goza de amplia y reconocida experiencia en el tema.

Hay mercado potencial en México, de tenerse suficiente disponibilidad

Destaca Marco Linné que la Totoaba es un alimento gourmet de muy alta calidad; la han probado cadenas hoteleras de la Rivera Maya y cadenas de restaurantes en el centro de la República y Monterrey, y les interesa bastante por ser exquisito pez con alto nivel de proteína, más de 24 por ciento, mientras la tilapia, por ejemplo, tiene un promedio del 19 por ciento y el basa 8 por ciento, además el nivel de ácidos grasos que contiene, Omega3 y Omega6, es muy por arriba de un huachinango, un mero, y que una tilapia.

A mediano plazo, “yo esperaría que la Totoaba se comercializara en la industria gastronómica tanto a nivel nacional como a nivel internacional, su producto formal que es la carne, aprovechar la piel, de excelente calidad que tiene, si ya hacemos de cocodrilo, avestruz, león, tilapia, lo que es la marroquinería, podemos hablar de pieles de alto valor para productos tipo VIP.

Para ello se requeriría tener una liquidez financiera lo suficientemente sólida para soportar el embate de la producción de esta especie; no es una tilapia, no es un pargo, es de alto valor, es de alto reto tecnológico, alto valor económico y sobre todo de mucha potencial demanda, pero sí se podría incluir como parte de las diferentes estrategias de producción primaria, pero sólo si se le da el carácter que la calidad de carne amerita.

“Tendríamos que estar difundiendo que existe esta especie endémica del Mar de Cortez y 100% mexicana, que es la totoaba, y darle el valor agregado, para poderlo ofertar a zonas de alto poder adquisitivo, en México hay, como Rivera Maya, rivera Nayarita, Rivera de Los Cabos, Monterrey, centros o núcleos urbanos de alto poder adquisitivo como es Monterrey, Guadalajara y Ciudad de México, y la exportación, pero sólo si se certifica la trazabilidad para demostrar que lo que estas produciendo es lo que se conoce como producto F2 y no F1”, indicó.

Si se logra, con eso vamos a aportar nuestra parte verde, hacia el medio ambiente para poder hacer un desarrollo acuícola lo suficientemente sano, sustentable y sostenible, con lo cual podría tenerse también acceso a incentivos fiscales a la industria de la acuacultura, que conduciría a la consolidación de la puesta en marcha de la maquinaria acuícola.

Tres grandes laboratorios en México producen Totoaba

“Afortunadamente hoy día tenemos en México tres grandes laboratorios que se dedican ya a la producción de Totoaba; originalmente la Universidad Autónoma de Baja California inició los trabajos hace más de 20 años, con proyectos de investigación para conocer la especie propiamente, para poder describir sus procesos biotecnológicos, y a lo largo de esos más de 20 años han estado desarrollando paquetes tecnológicos”, señala.

De ahí, en 2011 surge un nuevo laboratorio, donde el Instituto de Acuacultura del Estado de Sonora (INAES), sectorizado a la SAGARHPA estatal, busca la oportunidad de poder llevar a cabo la reproducción de esta especie, que de alguna manera compartimos cuatro estados del país: Baja California, Baja California Sur, Sonora y Sinaloa.

Un año después, en 2012, se otorgó al INAES la autorización de contar con una Unidad de Manejo Ambiental (UMA), dentro de las instalaciones de uno de los centros de producción, denominado “Centro Reproductor de Especies Marinas del Estado de Sonora (CREMES), que se ubica en Bahía de Kino, autorizado para la captura de un lote de reproductores ese año y también en 2013, logrando obtener un par de lotes, siendo hasta el 2014 que se tuvo la primera serie de crías de totoaba, y ya van cuatro años consecutivos produciendo en ese laboratorio con capacidad instalada para 250 mil crías por año.

Desde el 2015 opera un laboratorio comercial de Earth Ocean Farms para la reproducción de peces marinos en la Paz, Baja California Sur, para proveer de juveniles de totoaba la granja de engorda y para el repoblamiento a su medio natural.

En este punto, el especialista apunta que “SAGARPA y CONAPESCA han estado participando muy activamente con nosotros; este proyecto recibió de ellos hace un par de años el apoyo con fondos de vinculación productiva para poder establecer el paquete biotecnológico, y seguimos en comunicación”.

Ofrece IAES 500 mil crías, en 4 años, y 15 millones de huevos fecundados

Ahora, a partir del 2018 el INAES busca adicionar unos meses más de producción, para poder ofertar semilla a lo largo del año para su comercialización, teniendo disponibilidad de más de 500 mil crías de talla comercial, en cuatro años, y más de 15 millones de huevos ovulados.

Es necesario aclarar que los permisos de aprovechamiento que se otorgan a la UMA, son 1.- para investigación, 2.- para reproducción, 3.- para engorda, 4.- aprovechamiento extractivo, y 5.- para repoblamiento; esto último, con el 51 por ciento de lo que se produce, “aunque en ninguno de los tres laboratorios que tenemos esa condicionante, se tiene un seguimiento formal, científico, para ver el desempeño de lo que estamos tirando en el mar”.

Por esta razón, considera que “sería importante que las instituciones como SEMARNAT o SAGARPA/CONAPESCA/INAPESCA, pudieran evaluar este desempeño, que nos permitirá saber lo que está sucediendo; si se está realmente apoyando a la silvestre para que no se reduzca su población, o simplemente lo que tiramos se está muriendo”.

También debe considerarse el hecho de que si hubiera biomasa suficiente de totoaba en el Golfo de California, podría motivar a sacarla y comercializarla, y quedaría sin efecto el esfuerzo, pero “evidentemente, aquí lo que se deberá hacer es focalizar la inspección y vigilancia por parte de SAGARPA- CONAPESCA Y SEMARNAT, con ONG's, como se realizó, en la temporada de curvina en 2017”.

Además, el hecho de que haya suficientes organismos en el Golfo de California no implica que tenga que sacarse a la totoaba de la norma 059; probablemente se modifique su status, si este documento llegara a decir que ya está en franca recuperación la población, podría implicar un cambio de status, de estar en peligro de extinción cambiaría a protección especial, y esto nos llevaría todavía a focalizar esfuerzos del tipo de artes de pesca, de las temporalidades de la pesca, quién la puede pescar, cuándo se puede pescar, otras especies sin afectar a la especie.

Al señalar que al INAES le corresponde, por decreto de creación, focalizarse a la producción de semilla para ofertar al sector productivo, hoy está ofertando tilapia, dos especies de ostiones, tres especies de almejas y totoaba. El reto es producir semilla a un precio lo suficientemente competitivo, para que el productor pueda apoyarse, y de alguna manera pueda crecer en un comercio de la naturaleza que es la acuacultura.

Esto iría de la mano del precepto de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) que define a la pesca y la acuicultura como “asuntos de seguridad nacional y parte esencial del quehacer económico y social del país”.

Y en el caso específico de la acuacultura, se prevé su creciente contribución a la producción pesquera mundial, que pone de relieve el inicio de una nueva etapa en la que se convertirá la acuicultura en el principal generador de alimentos. Para algunas especies como es el caso de la totoaba, la podría sacar de la clandestinidad para cambiarle el destino que al momento parece tener.

Fuente: Conapesca