Ecuador.- Cada inicio de semana Franklin Pin Menéndez, oriundo de la Comuna La Entrada, en la provincia de Santa Elena, programa las actividades que se deben hacer para monitorear la evolución de las ostras del Pacífico (Crassostrea gigas), que cultiva desde el 2016, junto a sus 14 compañeros de la Asociación Asmacuiamar Granja Marina.

Pin cuenta que dedicarse a esta labor es una excelente alternativa de producción, que les representa una fuente de ingreso y les permite mantener la sostenibilidad de las especies del mar.

Asmacuiamar es otra de las cooperativas beneficiadas con el Proyecto Maricultura y Piscicultura para el Fomento Acuícola en el Ecuador, ejecutado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuacultura y Pesca (MAGAP), a través de la Subsecretaría de Acuacultura, que tiene como propósito fomentar nuevas alternativas de producción como fuentes de trabajo para el pescador artesanal.

En la actualidad, la cooperativa tiene sembradas dos líneas con un total de 43 mil unidades de semillas de ostras cada una. En esta labor, la Subsecretaría de Acuacultura participó en el asesoramiento para obtener la concesión del área marítima a cultivar, además dotó de materiales como linternas y semillas.

“Estamos contentos con el apoyo que el Gobierno nos da. Este trabajo requiere de dedicación y paciencia, pero vale la pena porque los resultados nos permite sacar adelante a nuestras familias”, dijo Pin.

En cada cosecha que se realiza, lo recolectado es vendido al centro de acopio de la Cooperativa Cooproacmar, de la Comuna El Palmar a un valor de 50 centavos la unidad.

Francisco Morán, técnico de la Subsecretaría de Acuacultura, explica que como parte del convenio de coejecución con las asociaciones, además de dotar las semillas y asesorarlos en técnicas y administración del cultivo de ostras, se realiza control y monitoreo del proyecto por un año.

“Aquí se monitorea el proceso de crecimiento de los moluscos, donde la limpieza del individuo es fundamental para evitar inconvenientes y lograr que este alcance el tamaño ideal de 8 centímetros para comercializarlo”, indicó Morán.

El técnico explicó que esta labor se da entre ocho a quince días y consiste en extraer las ostras de las linternas (jaulas cilíndricas) que se encuentran suspendidas en el mar, a 0.8 millas náuticas de la costa; hacer la limpieza respectiva y despojarlas de los parásitos adheridos en las valvas que compiten con el alimento disponible que hay en el medio.

Luego de la limpieza se realiza el desdoble, que consiste en distribuir por tamaño la cantidad de ostras que hay en una linterna, para que tengan más espacio a medida que crecen.

Esta cartera de Estado ha trabajado con las asociaciones COOPROACMAR  y el REAL. Próximamente la Cooperativa Nuevos Horizontes del Puerto de Chanduy se beneficiará directamente de este proyecto impulsado por el Gobierno Nacional.