Valparaíso, Chile.- Un intenso programa de control despliega el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura para combatir la extracción ilegal de algas pardas en la zona norte del país, estrategia que en sólo 5 días ya permitió incautar 19, 5 toneladas de algas en las regiones de Tarapacá, Antofagasta, Atacama y Coquimbo, recurso que había sido extraído ilegalmente por personas no inscritas en el Registro Pesquero Artesanal (RPA) mediante el destronque o barreteo, técnica que impacta negativamente a la sustentabilidad del recurso pesquero. El recurso incautado fue avaluado en 6 millones de pesos.

Este operativo se enmarca en el plan acordado por los Comités de Fiscalización Interinstitucional (COFI), instancia liderada por Sernapesca y que integran además Carabineros, PDI, la Armada y el Servicio de Impuestos Internos, entre otros servicios.

Producto de este amplio despliegue, se detectó un total de siete ilícitos, que van desde la extracción y comercialización ilegal de algas, hasta citaciones por obstrucción a la fiscalización. Además, se incautaron en las regiones de Tarapacá y Coquimbo, 19.5 toneladas de huiro que no contaban con acreditación de origen legal o habían sido extraídas con la técnica del barreteo, práctica donde el extractor ayudado por un chuzo o barreta de metal arranca el alga desde su base lo que impide su recuperación, como se detectó en Atacama.

El Director Nacional de Sernapesca, José Miguel Burgos, destacó los resultados de este operativo, y adelantó que esto es parte de una estrategia donde se reforzarán los controles a la extracción de algas, tanto en las zonas de recolección, como en las plantas picadoras y en controles al transporte. Al respecto, Burgos explicó que "es muy complejo la detección de este tipo de ilícito en la playa, porque para verificar la ilegalidad tenemos que hallar a la persona realizando la extracción in fraganti. Además, esta actividad se desarrolla en una amplia zona del litoral nortino, en lugares de difícil acceso".

No obstante esta dificultad, el Director de Sernapesca indicó que están diseñando en conjunto con las otras instituciones fiscalizadoras nuevas estrategias de fiscalización, que incluyen por ejemplo, la incorporación de tecnologías como la vigilancia aérea con drones. A esto se suma un incremento en la fiscalización de las plantas donde se procesa el alga, así como una revisión de las declaraciones que realizan los algueros inscritos en el Registro Pesquero Artesanal, ante denuncias de "blanqueo", es decir la declaración de algas extraídas ilegalmente por un tercero pero incluidas al registro de cuotas por recolectores autorizados.

"Tenemos el fenómeno de los 'superrecolectores' que son personas que declaran volúmenes que sabemos que son imposibles de alcanzar en una faena normal de recolección. Ahí haremos un trabajo especial de detección tanto de quienes hacen mal uso de su declaración para blanquear producto ilegal, como de comerciantes que estarían utilizando contraseñas ajenas para declarar los recursos ilegales que procesan, acción que vulnera la ley porque cada declaración se entiende como personal e intransferible, así como la clave entregada a los usuarios", explicó.

Finalmente, la autoridad pesquera hizo un llamado a denunciar la extracción ilegal de algas, ya que esta actividad impacta severamente en el medio marino, al depredar las praderas naturales que son la base del ecosistema donde se genera y reproducen una parte importante de los recursos pesqueros del país.

Las algas pardas (huiro negro, huiro palo y sargazo) son exportadas principalmente a Japón, China y Francia para ser destinadas a espesantes alimenticios, cosméticos, fármacos y comida para animales. En Chile se comercializa como alimento humano el cochayuyo y son usadas también para cultivos de molusco (abalón).