San José, Costa Rica (La Nación).- La producción acuícola de Costa Rica sufrió una caída del 31% en los últimos cuatro años, afectada, principalmente, por la competencia de productos importados baratos, los cuales se colocan aquí a menor precio, pese a pagar el arancel de 45%.

Así lo revelaron las cifras preliminares de un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). El estudio no se ha liberado porque está en proceso de revisión final.

Esos datos indican que en el 2012, la cosecha de productos acuícolas en Costa Rica alcanzó 27.879 toneladas, mientras que la proyección para el cierre de este año se ubicó en 19.235 toneladas.

La acuicultura o producción de especies en agua en Costa Rica, se basa, en especial, en el cultivo de la tilapia. Pero también se cosechan camarones, langostinos, truchas, ostras y pargos.

Los datos preliminares del estudio también llaman la atención de que en el 2013 se registraron 1.241 productores acuícolas, mientras que actualmente hay apenas 287 activos.

Jorge Arturo Álvarez, consultor de la FAO en materia de pesca, explicó que el principal problema ha sido la competencia de producto importado sustituto, que se coloca a precios más bajos en Costa Rica, con todo y el pago de aranceles o impuestos de entrada actuales, que están en el 45%.

El mayor ingreso de producto se da en la tilapia congelada o el pangasio, que proviene especialmente de Vietnam.

Futuro. Álvarez consideró que los productores y las entidades encargadas deben definir en cuáles nichos o segmentos de mercado se puede extraer más valor con esta actividad.

Señaló que, por ejemplo, en los últimos años tomó gran auge el cultivo de pargos y su producción en el 2016 ya sobrepasó las 500 toneladas anuales.

Este producto, agregó, tiene bastante mercado local y potencial para las exportaciones.

Explicó que los productores se salen de la acuicultura y se dedican a otras actividades, pero mantienen los estanques. De ese modo, pueden volver a la actividad si encuentran algo rentable.

“El parque acuícola que tiene el país es fuerte y mantiene la esperanza de volver a la actividad”, dijo el experto de la FAO.

El problema principal que se presentará, añadió, es que la mayoría de los pequeños productores no tienen concesiones de agua legalizadas y se enfrentarán a un proceso lleno de requisitos por parte del Ministerio del Ambiente y Energía (Minae).

La acuicultura requiere de alta cantidad de agua.