Roma, Italia.- Se espera para este año una ligera desaceleración del crecimiento de la producción pesquera mundial, impulsada principalmente por la reducción de las capturas de las principales especies silvestres, como la polaca de Alaska y la anchoveta.

La producción a partir de la acuicultura continúa aumentando a un ritmo constante, y se prevé un incremento adicional del 5% en el volumen total para el ejercicio 2016. Impulsado por la urbanización y mayores ingresos, el consumo mundial de pescado crece a un ritmo más rápido que la población mundial, y aumenta cada año aproximadamente 1 por ciento. El consumo per cápita esperado para el 2016 es de 20,5 kg al año, frente a los 20,3 kg de 2015 y 17,6 kg de hace una década, en 2006. Otra cifra importante es que se estima que la proporción de producción pesquera para el consumo humano en el sector acuícola llegará al 53 por ciento este año, una tendencia que sólo subirá en el futuro inmediato.

Se prevé una recuperación del valor total del comercio mundial de productos pesqueros para este año tras una caída en 2015, a US$140 000 mil millones, lo que representa un aumento de 4,4 por ciento, aunque la cifra sigue siendo muy inferior a los US$148,4 mil millones de 2014. Este retorno al crecimiento en términos de valor se debe en parte a la estabilización del dólar estadounidense luego de un fuerte aumento frente a múltiples monedas en 2015, pero también es consecuencia de la mejora de los precios de varios de los productos pesqueros más comercializados. Los precios de salmón, en particular, alcanzaron picos altos en 2016, mientras que los precios de atún también aumentaron tras un período de mínimos prolongados. La oferta limitada es parte de la razón del aumento de precios, pero el crecimiento de la demanda también es un factor que contribuye.

Noruega, uno de los principales productores pesqueros del mundo, sigue marcando la pauta en términos de crecimiento de los ingresos por exportación, impulsado por los altos precios de las principales especies de bacalao, salmón, caballa y arenque. De hecho, en términos de dólares estadounidenses, se espera un aumento del 15 por ciento en las exportaciones de productos pesqueros noruegos durante este año en comparación con 2015, por un total de US$10,4 mil millones. Si bien este total es inferior a la cifra de 2014, se debe contemplar el debilitamiento significativo de la moneda noruega frente al dólar estadounidense desde ese año. Noruega se ha beneficiado de esta evolución de los tipos de cambio, así como de las restricciones de la oferta que impulsan los precios hacia arriba, pero también es un ejemplo de lo que se puede lograr mediante la coordinación de esfuerzos de marketing e inversión en el desarrollo del mercado a nivel estatal. En el caso de Noruega, estos esfuerzos compensaron la pérdida de un importante socio comercial tras el embargo comercial de la Federación Rusa.

En cuanto al mercado, el crecimiento está siendo impulsado por la recuperación del mercado de la UE y la evolución de los mercados más pequeños en Asia oriental y sudoriental, así como en el Oriente Medio. Estos últimos están absorbiendo volúmenes cada vez mayores de productos pesqueros, que dejan en evidencia el crecimiento de los ingresos y la expansión de la clase media. Los principales exportadores en el mundo apuntan cada vez más a estos países, al punto de que estos mercados emergentes están compitiendo con los grandes mercados tradicionales, incluso para los productos del segmento premium, como el salmón y el camarón. En particular, China, el mayor exportador mundial de productos pesqueros, se está beneficiando de la expansión de sus socios regionales. Mientras tanto, la demanda en el mercado de la UE está demostrando una considerable resistencia a los aumentos de precios de los cefalópodos, el salmón y los demersales como el bacalao, lo que lleva al crecimiento mundial de las importaciones en 2016.

Es posible que la oferta (baja o estable) de muchas especies altamente comercializadas impulse al alza los precios mundiales de los productos pesqueros a mediano plazo, a pesar de las dificultades económicas que actualmente atraviesan los principales mercados emergentes como la Federación Rusa y Brasil. La reciente contracción de la oferta de anchoveta tras el fenómeno climático de El Niño probablemente aumente los precios de las raciones, lo que a su vez incrementará los costos para los acuicultores de todo el mundo, y esto eventualmente se reflejará en toda la cadena de suministro.

La industria pesquera también está siguiendo de cerca los potenciales efectos del Brexit en la dinámica del comercio entre el Reino Unido y la UE, y sus consecuencias para las políticas de gestión de las pesquerías. Las secuelas dependen de los detalles del acuerdo que finalmente se alcance. El cambio climático y su impacto en las poblaciones de peces es otro tema que atrae cada vez más la atención de expertos de todo el mundo, particularmente en relación a la posibilidad de los cambios en la temperatura del agua para provocar reubicaciones masivas de especies enteras.

Fuente: FAO