Barcelona, España.- Un estudio del científico del ICTA-UAB Eric Galbraith muestra que la futura mejora de la tecnología pesquera representa una amenaza para la pesca global que podría ser mayor que el cambio climático. Sugiere que se ha superado el pico máximo de captura mundial, pero se podrían mantener los niveles actuales si se mejorase la regulación pesquera.

La sobrepesca es uno de los muchos problemas ambientales que los científicos creen que se verán agravados por el cambio climático. Un nuevo estudio del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB) publicado hoy en Nature Communications confirma que el cambio climático representa una gran amenaza para la pesca mundial, pero pone en evidencia que la mejora continuada de la tecnología pesquera podría representar una amenaza aún mayor.

El estudio científico de los problemas ambientales de gran escala, como la pesca global, acostumbra a estar dividido entre los científicos naturales, que estudian los aspectos físicos, químicos o biológicos, y los científicos sociales, que analizan la dimensión humana. Este nuevo estudio incluye tanto los aspectos naturales como los sociales, interactuando a lo largo del tiempo, conectados con la estructura de un modelo de circulación general (GCM). De este modo, los autores han podido calcular cómo los factores climáticos, económicos y tecnológicos se suman a escala global, cuando son observados durante muchas décadas.

"Los problemas ambientales son siempre complicados" indica Eric Galbraith, investigador del ICTA-UAB y autor principal del estudio. "Esto puede hacer que resulte difícil ver, desde una perspectiva local, qué podemos predecir sobre ellos y qué va a significar para las personas a largo plazo. Como consecuencia, la gente a menudo o siente temor o simplemente decide ignorar dichos problemas. Nuestro enfoque se centra en lo que podemos predecir razonablemente bien, y adopta una perspectiva global para que podamos ver detalles locales del pasado".

La investigación utiliza un nuevo modelo de ecosistema biofísico, basado en principios metabólicos simples y meticulosamente limitado a los registros de captura de peces proporcionados por los gobiernos de todo el mundo. Se considera que la actividad pesquera tiene lugar donde quiera que haya suficientes peces para hacerlo de una manera rentable, según el precio que los pescadores reciban por el pescado y el coste de la actividad. El éxito de las operaciones pesqueras en cuanto a la captura depende de la tecnología utilizada por los pescadores.

"Cuando reunimos todas las ecuaciones para el modelo y las comparamos con los datos, nos llamó la atención que los avances en la tecnología pesquera son la mejor explicación al incremento histórico de las capturas de peces en el siglo XX", indica David Carozza, coautor del estudio e investigador de la Universidad de Quebec en Montreal. "Los precios históricos del pescado fueron notablemente estables, por lo que es poco probable que ésa sea la causa, pero investigaciones previas sí muestran que hubo una mejora enorme en la eficiencia de la pesca".

El resultado de la mejora constante de la tecnología en la pesca mundial reproduce una historia bien conocida por los responsables de las pesquerías. En un primer momento las capturas aumentan ya que los pescadores extraen una cantidad cada vez mayor del pescado existente. Pero en un determinado momento, la población restante se vuelve tan escasa que ya no puede reproducirse a la misma velocidad a la que es capturada, por lo que la captura de pesca alcanza un pico para comenzar después a disminuir. A partir de ese momento, la pesca queda estancada con un exceso de pescadores y barcos de pesca -acumulados durante los años de bonanza- de manera que, junto con una tecnología en continuo crecimiento, se ve abocada al colapso.

"La pesca mundial es simplemente la suma de muchas pesquerías individuales, y nuestros resultados sugieren que podríamos haber superado recientemente el pico máximo en la captura mundial", explica Daniele Bianchi, coautor de la Universidad de California en Los Ángeles. "Por lo tanto, aunque existen algunas excepciones locales, el panorama general es que las novedades en tecnología pesquera significarán menos pescado y marisco salvaje para el consumo humano si no realizan mejoras en la regulación de la pesca".

Se trata del primer estudio que evalúa el impacto que el futuro incremento de la tecnología podría tener sobre la pesca a escala global. "Aunque muchas personas son conscientes de que la tecnología fue un factor importante en el agotamiento de las pesquerías en el pasado, no ocupa ahora un primer plano en las discusiones sobre los riesgos futuros", argumenta Galbraith. "No existen motivos para pensar que de repente se dejará de innovar o que las tecnologías existentes dejarán de extenderse a aquellas zonas del mundo donde todavía no han llegado. Así pues, es bastante probable que esta tendencia histórica continúe".

Sin embargo, las noticias no son del todo malas. El estudio también demuestra que, incluso con el peor escenario de emisiones de CO2, las capturas mundiales de peces podrían mantenerse a niveles actuales a lo largo del siglo XXI, si se detiene la pesca excesiva. "Las nuevas tecnologías son una espada de doble filo", dice Galbraith. "Sí, pueden empeorar las cosas al permitirnos capturar demasiado pescado. Pero al mismo tiempo, cosas como el seguimiento de barcos pesqueros mediante satélite y el rastreo genético de peces, pueden ayudar a la regulación. Es un desafío continuo para la sociedad controlar el potencial de destrucción que surge de las nuevas tecnologías, y darles un uso constructivo".

Referencia (abierta):
E. D. Galbraith, D. A. Carozza & D. Bianchi. A coupled human-Earth model perspective on long-term trends in the global marine fishery. Nature Communications 8, Article number: 14884 (2017). doi:10.1038/ncomms14884
http://www.nature.com/articles/ncomms14884