Un estudio destaca que el consumo de pescado entre las mujeres en edad fértil en los EEUU ha aumentado durante los últimos años, mientras que las concentraciones de mercurio en sangre han disminuido, lo que sugiere una mejor salud para las mujeres y sus bebés.

La investigación de la Oregon State University también indica que los consejos de consumo de pescado adaptados a las regiones específicas y grupos étnicos ayudaría a las mujeres en edad fértil a comer de una forma más saludable, incluido un mejor monitoreo de la ingesta de mercurio.

Los alimentos de origen acuático tienen un perfil nutricional único y valioso. Entre los muchos beneficios de los alimentos de origen acuático los ácidos grasos omega-3 promueven el neurodesarrollo, y los nutrientes en los pescados y mariscos son especialmente importante para que las mujeres embarazadas transfieran a los fetos en desarrollo.

Pero la principal forma en que la gente está expuesta al metilmercurio tóxico es a través del consumo de pescados y mariscos. Por lo tanto, existe la necesidad de consejos precisos con respecto al consumo de pescado, dijo Leanne Cusack de la Oregon State University, autora del estudio.

Comparativamente, el mercurio elemental menos tóxico ingresa al océano de fuentes naturales como las erupciones volcánicas y también actividades humanas como la quema de combustibles fósiles, que representa aproximadamente dos tercios del mercurio que entra en el agua.

Una vez en el océano, el mercurio es metilado, se difunde en el fitoplancton y pasa a través de la cadena alimenticia, acumulándose en el camino.

Una vieira o un camarón, por ejemplo, puede tener una concentración de mercurio de menos de 0.003 partes por millón. Un depredador grande como un atún, por otro lado, puede contener aproximadamente 10 millones de veces más metilmercurio que el agua que los rodea y tiene una concentración de muchas partes por millón.

Los consejos para el consumo de pescado suelen estar dirigidos a mujeres en edad fértil debido a que el feto en desarrollo tiene una mayor sensibilidad a los efectos neurotóxicos del metilmercurio. En conjunto, la U.S. Environmental Protection Agency (EPA) y la Food and Drug Administration (FDA) recomiendan que las mujeres en ese grupo consuman dos comidas de pescado con bajo contenido de mercurio por semana.

Usando los datos de la National Health and Nutrition Examination Survey, el grupo de investigación de Cusack examinó los modelos de consumo de pescado con respecto a los niveles de mercurio en la sangre en mujeres estadounidenses en edad fértil de 1999 a 2010.

Las mujeres en las regiones costeras, particularmente en el noreste, tenían concentraciones más altas de mercurio en la sangre; las mujeres que vivían lejos del mar, especialmente en el medio oeste, tenían las más bajas.

Los residentes costeros también consumen pescado con más frecuencia, con las especies consumidas variando por región. El tipo de alimento de origen acuático más consumidos fueron los mariscos en todos los lugares de EEUU.

Conforme la edad de las mujeres y los ingresos se incrementan, aumenta la frecuencia de consumo de pescado y las concentraciones de mercurio en la sangre. Entre los grupos étnicos los asiáticos, los isleños del Pacífico, los nativos de Alaska y los nativos consumen pescado con mayor frecuencia y mostraron los mayores niveles de mercurio, y los mexicanos consumen pescado con menos frecuencia y mostraron las menores concentraciones de mercurio.

“También encontramos que el consumo mensual de pescado por mujer en edad fértil fue más alta en los últimos años, con las mujeres consumiendo más pescados y mariscos marinos, pero no se aprecia diferencia en el consumo promedio de pescado de agua dulce, atún, pez espada y tiburón” destacó Cusack.

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