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Investigadores de CCMAR intentan equilibrar los sexos en los robalos
- Martes, 24 Julio 2012
Portugal.- Un grupo de investigadores del Centro de Ciências do Mar (CCMAR) de la Universidade do Algarve (UAlg) están buscando equilibrar artificialmente el ratio sexual de los robalos, para inhibir la formación de los machos. La idea es optimizar el sistema de producción de esta especie a nivel europeo y mundial.
En los últimos 15 años, los sistemas de producción de robalos ha conseguido producir machos. En vez de ser como en la naturaleza en que los sexos están mínimamente equilibrados entre machos y hembras, lo que sucede es que cerca del 90 al 95% de la producción son machos.
El problema de producir machos es que alcanzan la madurez sexual mucho más rápido que las hembras, y en vez de utilizar la energía de los alimentos para el crecimiento, dirigen la energía para la reproducción. En otras palabras, la calidad del producto del pescado para el consumidor no es tan bueno como si fueran mayoritariamente hembras o por lo menos que los sexos estén equilibrados. En términos económicos, las hembras rinden mucho más dinero que los machos, porque normalmente son de mayor tamaño.
“La producción del robalo debería ser entre los 13 y 15 grados, pero en realidad, se hace entre los 18 y 20 grados, esta temperatura es masculinizante” explica Rute Martind a Ciência Hoje. Según la investigadora, los costos de refrigerar una acuicultura con millares de larvas es “simplemente imposible”, de ahí que el objetivo de CCMAR, en conjunto con una serie de grupos de investigación europeos, sea identificar que factores están siendo alterados por la temperatura, con la finalidad de poder revertir el problema.
“Tenemos que llegar a conocer que esta siendo afectado, que es en lo que hemos estado trabajando durante los últimos 13 años. Y más concretamente, en este proyecto, conseguimos identificar los genes que están siendo influenciados por la temperatura” afirmó Martins.
De esta forma, lo que falta ahora es “poner fin a la demostración de que descendiendo la temperatura conseguimos balancear los sexos otra vez, de forma que no tendremos 90 a 95% machos” explicó Martins.
Las experiencias para esta investigación se iniciaron con robalos, de los cuales los investigadores obtuvieron el material biológico para poder identificar los genes que están envueltos en el problema. A partir de la identificación de los genes, los científicos cambiaron el modelo animal, comenzaron a trabajar con el pez cebra.
Para conocer si la población era masculina no es necesario mirar a los peces y poder distinguir a un macho de una hembra. En el robalo no existe esta posibilidad, tienen diferencia de tamaño, sin embargo, no es posible asegurar con toda certeza si es macho o hembra, para esto es preciso matarlos. En tanto, el uso de un pez que visualmente permite ser distinguido entre macho y hembra, puede facilitar el trabajo de los científicos.
Otra ventaja de trabajar con los peces cebra, es que los investigadores pueden poner en esta especie, por microinyección, el gen candidato del robalo que quieren estudiar y verificar hasta que punto su inserción dentro del óvulo fertilizado tiene un efecto a nivel del ratio machos a hembras en estos peces. A través de estos, los científicos detectarán y obtendrán una validación experimental sobre la sospecha del gen que es inductor de la masculinización.
“Sabemos que la temperatura modifica la producción de los robalos en los primeros 60 días y en estos 60 días el costo de enfriar el agua es brutal. En tanto, si podemos estar seguros que nuestro gen de interés o el gen masculinizante es afectado por la temperatura, conseguiremos conocer exactamente en que días del desarrollo es sensible a la temperatura” destacó Martins.
Con esto los científicos podrán reducir la ventana de sensibilidad a la temperatura como para decir, por ejemplo, que durante la primera semana de vida estos peces no pueden pasar por una temperatura dada.
La investigación forma parte del proyecto europeo “Lifecycle” que culminará en junio del próximo año.


