Sao Paulo, Brasil.- Desarrollar la tecnología para la obtención de un hidrolizado de glucosa por medio del procesamiento industrial de macroalgas marinas, que, además de disminuir los residuos en la industria de procesamiento de las algas marinas, permite la producción de una matriz energética pasiva de uso en la fabricación de biocombustibles, biofármacos, enzimas, antibióticos y alimentos, fue el objetivo del convenio entre la Secretaria de Agricultura e Abastecimento do Estado de São Paulo, por medio del Instituto de Pesca (IP-APTA), y la Universidade Estadual Paulista “Júlio de Mesquita Filho” (Unesp).

La investigadora de la Secretaría, que trabaja en el Instituto de Pesca, Valéria Cress Gelli, explica que la macroalga marina Kappaphycus alvarezii es procesada para la extracción de una sustancia conocido como carragenano, un ficocoloide, ampliamente utilizado como materia prima de espesantes y estabilizantes en diversos segmentos de la industria como alimentos, cosméticos y fármacos. “La hidrólisis de glucano en glucosa producido a partir del residuo del procesamiento de carragenanos de las algas marinas es una alternativa de matriz energética asociada a la producción de biocombustibles y de productos químicos, por medio de fuentes renovables” explicó la científica.

Además de permitir la obtención de un hidrolizado rico en glucosa a partir del “residuo” del procesamiento de la macroalga, la tecnología tiene la ventaja de proporcionar una tasa de conversión de glucano en glucosa de 100%, lo que permite una reducción de una etapa para la producción de biocombustible. “La tasa promedio de conversión de la caña de azúcar es de 20%, cuando no hay ningún tratamiento previo. Esta característica es otra de las ventajas de la utilización de macroalgas” explicó Fernando Masarin, investigador de Unesp.

Las macroalgas pueden ser fuente de ingresos para los pescadores

La especie K. alvarezii es la macroalga más cultivada en el mundo y puede ser una fuente importante de ingresos para los pescadores artesanales de Ubatuba, Ilhabela y Caraguatatuba, municipios localizados en el litoral norte de Sao Paulo.

De acuerdo con Valéria, la macroalga tiene una tasa de crecimiento de más de 8% por día. “Un pedazo de 100 gramos de esta alga puede rendir un kilogramo al final de un mes, aproximadamente. Además de la extracción de carragenanos, de biocombustible y de fármacos, la macroalga puede ser utilizada en la producción de piensos y biofertilizantes” explicó la científica.

El método de cultivo se considera simple y necesita poca inversión para iniciar la producción de la macroalgas, que en la actualidad se cultiva en más de 20 países. En el Brasil, el cultivo comercial se inició en 1998. La producción actual es de 730 toneladas por año y se concentra en el Estado de Rio de Janeiro.

La especie es exótica y su producción está aprobada por el Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis (IBAMA) en el litoral paulista y carioca, por medio de la Instrução Normativa n° 185/ 2008. “El material fue introducido en Brasil en 1995 y todos los estudios clasificaron a la especie como de bajo riesgo de bioinvasión. actualmente, nuevos estudios de monitoreo ambiental vienen siendo desarrollados en convenio con el Instituto de Biociências da Universidade de São Paulo (USP)” explicó Valéria.

La investigación del extracto de algas marinas como estimulante agrícola está siendo realizado por el Instituto de Pesca (IP) en convenio con la Faculdade de Engenharia Agrícola, de la Universidade Estadual de Campinas (Unicamp). “Los resultados han demostrado que el cultivo de algas puede ser una alternativa viable desde el punto de vista económico, social y ambiental para los maricultores y que la actividad puede ser desarrollada de forma ordenada y responsable en el litoral norte paulista” afirmó la investigadora.

El Instituto de Pesca desarrolla el trabajo para incluir la harina de macroalga en la producción de albóndigas de pescado, para aumentar los compuestos nutricionales de los alimentos ofrecidos en las comidas escolares.

La investigación para el desarrollo de la tecnología se realiza desde el 2013 con el aporte financiero de la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (Fapesp). El pedido de patente fue realizado en el Instituto Nacional de Propriedade Industrial (INPI), en marzo del 2017.  Los Núcleos de Inovação Tecnológica (NITs) de IP y de la Unesp están a disposición para discutir el licenciamiento de la tecnología. El teléfono para contacto con el NIT IP es (11) 3871-7561.