Alemania.- Gracias a fondos europeos, unos investigadores han logrado poner en práctica nuevas técnicas de acuaponia (la combinación de acuicultura e hidroponia) que ofrecen la posibilidad de reducir costes a los productores, oportunidades comerciales para pymes de alta tecnología y ventajas medioambientales para todos.

Suministrar alimentos a la creciente población mundial requiere, inevitablemente, un incremento de la producción agrícola, pero esto no se puede conseguir a cualquier coste. Para que sea sostenible a largo plazo, el método de producción futuro debe asegurar una gestión eficiente del agua, la energía y los nutrientes y respetar los principios de la reutilización y la recirculación.

El proyecto INAPRO, financiado con fondos europeos, ha logrado aplicar satisfactoriamente nuevas técnicas de acuaponia en las cuales se aprovechan los residuos de los peces como fuente orgánica de alimento para los vegetales y el agua evaporada regresa a las cisternas de los peces, de tal manera que se reduce el aporte diario necesario de agua dulce a menos del 3 % del volumen total. El proyecto, que acabará a finales de 2017, ha ayudado a demostrar que es posible lograr la producción de pescado y vegetales con emisiones casi nulas, además de importantes ahorros de energía y agua.

«De este modo, el proyecto contribuirá notablemente a conseguir la seguridad alimentaria en el siglo XXI y apoyará el acceso al mercado de las técnicas de acuaponia», señala la coordinadora científica del proyecto, la Dra. Daniela Baganz, del Instituto Leibniz de Ecología del Agua Dulce y Pesca de Interior, sito en Berlín (Alemania).

Producción eficiente por diseño

Al objeto de crear y probar en la práctica un sistema de acuaponia eficiente y viable, en primer lugar se utilizaron técnicas de modelización para entender mejor distintos elementos, como el comportamiento dinámico de los animales y los vegetales y el diseño y la construcción ideales de diversos componentes. Entonces se evaluaron diversas técnicas destinadas a maximizar la producción y minimizar la cantidad de recursos utilizados. En concreto, filtros optimizados, sistemas para recuperar agua por condensación, sensores especializados y software de automatización y gestión de la producción.

Según Baganz: «De esta manera, los socios del proyecto consiguieron desarrollar técnicas acuapónicas configuradas y modulares que se pueden adaptar y ajustar, en cuanto a la escala, a los requisitos de cada emplazamiento. En la primera etapa del proyecto, por ejemplo, pudimos probar un sistema con el que se criaron peces y produjeron tomates en condiciones perfectas». Se construyeron de forma satisfactoria instalaciones experimentales en España, Alemania, Bélgica y China. En ellas, el equipo comprobó la viabilidad de varias técnicas a mayor escala y en distintas condiciones geográficas y climáticas.

«Continúan los trabajos de ensayo y evaluación, entre ellos, una evaluación de los componentes tecnológicos durante todo el ciclo de vida —señala Baganz—. Confiamos en que estas demostraciones ayuden a convencer a las partes interesadas del gran potencial que existe para reducir la huella de carbono y el consumo hídrico, lo cual promoverá a su vez el uso de las técnicas innovadoras de acuaponia».

Aprovechar las ventajas de la acuaponia

Entre los colectivos que están llamados a beneficiarse en Europa del despegue previsto de la acuaponia está el de los productores de alimentos. Como indica Baganz: «Se necesita mucha menos agua y, a la vez, se reduce el impacto medioambiental gracias al reciclaje de nutrientes que realizan los vegetales. Por tanto, se reduce la cantidad de fertilizante que hay que usar, y esto es muy importante sobre todo en el caso del fósforo. Se ha observado un incremento vertiginoso de su precio, y esta tendencia probablemente se prolongue, dado que los fosfatos son un recurso no renovable».

Por otra parte, el aumento de la acuaponia podría dar lugar a un nuevo mercado para los fabricantes de sistemas y las pymes de alta tecnología que se dediquen a los sensores, la automatización y el filtrado. «La creación de técnicas innovadoras y sostenibles para la futura producción agrícola da un impulso a la ventaja competitiva de Europa en el mundo en lo que se refiere a los productos y servicios de gran valor añadido —asegura Baganz—. Una de las metas del proyecto ha sido generar nuevas oportunidades comerciales».

Por su parte, la acuaponia comporta un menor impacto para el medio ambiente que la producción agrícola convencional (que puede llevar aparejada la lixiviación de nutrientes, la contaminación y la eutrofización de los cursos de agua), y por tanto puede generar ventajas a gran escala de índole medioambiental y social. Además, la producción acuapónica a escala local disminuiría la necesidad de importar alimentos, lo cual significaría una reducción de las emisiones de CO2 que genera el transporte.

«Aunque actualmente supone un mercado pequeño y muy especializado, prevemos que la producción a escala regional y con menor consumo de recursos no hará sino cobrar importancia a corto plazo —afirma Baganz—. Consideramos que las técnicas empleadas de forma pionera en INAPRO son muy prometedoras de cara a producir alimentos de gran valor, de forma sostenible y sin peligros para el medio ambiente».

Mayor información INAPRO: http://www.inapro-project.eu 

Fuente: CORDIS