Una pyme de Israel ha adaptado su sistema de producción para criar pescado en altamar. Su innovadora tecnología aprovecha las corrientes oceánicas para mitigar el impacto medioambiental y es capaz de sumergirse para ponerse a salvo de las tormentas invernales.

Gracias a fondos europeos, los artífices de un proyecto se han propuesto conseguir una piscicultura más sostenible y rentable realizándola más lejos del litoral, en el océano abierto. OCEANFISH, programado hasta abril de 2018, ha permitido a la pyme israelí Gili Ocean Technologies (GOT) adaptar el sistema con el que contaba para que pueda soportar las duras condiciones que se dan en mar abierto y, de paso, introducir varias innovaciones tecnológicas.

La acuicultura de mar (en condiciones salinas) suele instalarse en zonas resguardadas próximas a tierra «porque resulta más fácil, ya que no hay que enfrentarse al océano», indica el coordinador del proyecto, Josef Melchner, director general de GOT. «Pero así se pierde el efecto natural del océano, es decir, la saturación de oxígeno y el flujo de microelementos como las microalgas, que favorecen la nutrición de los peces». Además, si tiene lugar cerca de la costa, la acuicultura puede contaminar por distintos medios: los piensos, las heces y también los antibióticos que suelen utilizarse de forma intensiva para evitar enfermedades.

Menos contaminación

OCEANFISH ha adaptado su sistema Subflex para que la piscicultura se pueda realizar en aguas mucho más profundas de lo que era posible hasta ahora. Así, los peces se podrán criar en agua de mayor calidad y se reducirá el impacto medioambiental.

El sistema consiste en un entramado de jaulas amarradas entre sí. El entramado tiene un único anclaje, por lo que todo el sistema puede girar según dicten las corrientes marinas y, por tanto, sufre menos desgaste.

«La principal ventaja es que la materia orgánica se dispersa por una gran extensión; esto, sumado a la acción de las corrientes oceánicas, da lugar a un mecanismo natural de dispersión», afirma Melchner. Al criar los peces en aguas de más calidad, son más saludables y no hay que utilizar antibióticos con tanta frecuencia.

La estructura cuenta con un mecanismo con el que sumergirse rápidamente en caso de tormenta, para así proteger a los peces y también evitar daños materiales. «El sistema puede soportar olas de diecisiete metros de altura o incluso más», asegura Melchner. El equipo de OCEANFISH realizó simulaciones informáticas para calcular las características de flotación necesarias para que el sistema se mantenga suspendido a varios metros por debajo de la superficie, a salvo de las condiciones que haya afuera.

Una tarea que puede ser difícil es la de supervisar el crecimiento de los peces. OCEANFISH ha hecho uso de técnicas de procesamiento de imágenes para obtener una cámara que muestra el tamaño y la biomasa de los peces y también los ejemplares muertos. Actualmente se está ensayando en océano abierto. «Todavía no hemos alcanzado la precisión que pretendemos, que es una desviación del 1 %, pero nos falta poco», señala Melchner.

Un submarino pequeño

El equipo también ha ideado una forma nueva de alimentar a los peces que es eficaz incluso si las jaulas están sumergidas. Se trata de una cápsula de suministro de alimento que se asemeja a un minisubmarino; cuenta con sensores y se dirige a distancia. De este modo, se puede alimentar a los peces para que estos sigan creciendo sin importar las condiciones meteorológicas del momento. Los ensayos en el mar fueron satisfactorios y ya se dispone de un diseño definitivo listo para su fabricación.

La necesidad de lograr que la acuicultura sea más rentable llevó al equipo a intentar introducir una jaula rectangular (las tradicionales son redondas). Las esquinas de las jaulas rectangulares hicieron posible aumentar la capacidad en un 33 % sin por ello incrementar la resistencia del sistema a las corrientes. Ya se está ensayando la primera jaula de dimensiones reales a una profundidad de 70-80 m a 15 km del puerto israelí de Ashdod.

GOT se ha marcado el objetivo de que estas tecnologías se encuentren listas para su comercialización en abril de 2018 y ya mantiene comunicaciones con empresas de todo el mundo para estudiar las posibilidades de trabar asociaciones comerciales.

Mayor información de OCEANFISH en: http://cordis.europa.eu/project/rcn/198394_en.html 

Fuente: CORDIS