EEUU.- Científicos de UCLA y de la Universidad de Tokio han demostrado una nueva herramienta para clasificar las células de las microalgas por su forma, creando una línea de base de células uniformes para aplicaciones de investigación, industrial y clínicas. Mientras que los métodos de separación tradicionales se basan en filtros porosos o sedimentación en la cual las células se asientan debido a la gravedad, esta es la primera vez que la separación se basa en la forma.

Las microalgas han atraído considerable atención como “fábricas vivas” renovables para generar varios productos, como biocombustibles sostenibles, alimentos saludables, piensos para el ganado y cosméticos. Esto se debe a la capacidad de las microalgas para usar la luz del sol para producir moléculas orgánicas complejas. Las microalgas también son capaces de crecer en terreno no arables sin competir con la agricultura; usar los nutrientes de las aguas residuales; y tomar el dióxido de carbono (CO2), reduciendo los niveles de los gases de efecto invernadero.

Euglena gracilis (E. gracilis) se ha propuesta como una de las especies de microalgas más atractiva para la producción de biodiesel y biomasa. Como muchas microalgas, E. gracilis exhibe una serie de formas, que van desde cilindros casi esféricos a alargados. Las forma es un importante biomarcador, sirve como un indicador del estado del reloj biológico, la capacidad fotosintética y respiratoria, la fase del ciclo celular y las condiciones ambientales.

La capacidad de obtener poblaciones de células con forma sincronizada tiene implicaciones significativas para aplicaciones en investigación biológica y procesos industriales donde las poblaciones de células con propiedades uniformes son lo ideal. Se prevé que esta plataforma, integrada con tecnologías metabólicas e ingeniería genética, puede ser usada como una herramienta poderosa para desarrollar células de E. gracilis mejoradas, así como de otras especies de microalgas con propiedades deseadas, como rápida tasa de crecimiento y alto contenido de lípidos.

Los científicos desarrollaron una técnica de “microfluídica inercial” de flujo continuo para filtrar E. gracilis mediante una relación basada en la forma de la célula. Ellos encontraron que debido al impulso del fluido alrededor de las microalgas, las células migran diferencialmente cuando fluyeron a través de una canal de forma precisa. 

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