Palmira, Colombia (Agencia Noticas UN).- Esta técnica de producción, denominada Súper Machos y desarrollada en Medio Oriente e Inglaterra, tiene como objetivo lograr mayor rentabilidad en los estanques, debido a que los peces machos alcanzan mucho más rápido el peso y talla necesarios para su comercialización.

Las tilapias tienen la capacidad de cambiar su sexo fenotípico mediante el suministro de hormonas en el alimento que inducen el cambio de sexo en las larvas. Estas son Alfa metil testosterona, para volver machos a las hembras, y B-estradiol, para convertir hembras en machos.

Sin embargo, la tarea de identificarlos no es nada fácil, debido a que al hacer la reversión del sexo fenotípico (desarrollan ovarios o testículos) el pez no cambia su información genética.

El tratamiento de reversión más utilizado en Colombia es realizado al quinto día de vida del pez y dura 15 días, de lo cual se obtienen poblaciones monosexo de machos.

La mayoría de los peces tienen esta característica, llamada gonorismo indiferenciado, y se realiza también en otros peces como las truchas.

Reversión sexual a prueba

Partiendo de esta situación, Gyna Gysela Acosta, zootecnista y estudiante de Maestría en Ciencias Agrarias en la línea de Producción Animal Tropical de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.) Sede Palmira, está realizando la reversión de tilapias de machos a hembras (neohembras), con el propósito de estudiar la técnica de Súper Machos.

La investigadora tomó un lote de mil larvas de tilapias del Huila, con un día de vida y que no habían sido manipuladas con hormonas, y les suministró el tratamiento de la hormona durante 30 días para asegurar la reversión.

Cuando los peces alcanzaron los seis meses de vida, se les realizó un sexaje manual por inspección de la papila urogenital, para seleccionar las hembras y descartar a los machos. Con esto se determinó que hubo un 64 % de reversión sexual a hembra.

Después se seleccionaron 60 peces con tratamiento hormonal y 20 normales (10 hembras y 10 machos) para marcación con microchip, con el fin de realizar comparaciones.

Inicialmente se usó la técnica de cultivo de linfocitos para obtener los cariotipos de los peces y técnicas de bandeo convencional C, G, Q y NOR, en las que no se encontraron diferencias significativas.

Por esta falta de resultados, la investigadora trabaja en dos técnicas para identificar las neohembras.

La primera consiste en el uso de un marcador microsatélite reportado que solo se encuentra en los machos, esto para genotipar la población mediante biología molecular.

La segunda, radica en estandarizar la técnica FISH (Fluorescence in situ hybrydization); se trata de marcar este microsatélite con un compuesto fluorescente, que se utiliza como sonda para ser detectado por medio de un microscopio de fluorescencia sobre láminas de cromosomas en metafase de los peces.

La técnica Fish consiste en la unión de la secuencia específica o sonda con la secuencia complementaria presente en los cromosomas.

El objetivo de la investigadora es determinar cuál mecanismo permite identificar las neohembras, es decir, los machos genéticos que se convirtieron en hembras.

Establecer el método de detección de las neohembras podría significar el hallazgo de diferencias genéticas entre hembras y machos, ya que no existe información clara de cómo lograr la identificación.

Esta investigación se titula “Detección del genotipo sexual en neohembras de tilapia roja (Oreochromis sp.) mediante citogenética molecular en el Valle del Cauca”, y cuenta con la dirección de los docentes Creuci María Caetano y José Ader Gómez y la codirección de la profesora Marta Lucía Bueno, coordinadora del Laboratorio de Citogenética en el Instituto de genética de la U.N. Sede Bogotá.

Además, la fase de cariotipaje de los peces se realizó con el Grupo de Investigación de Recursos Zoogenéticos de la U.N. Sede Palmira y los análisis moleculares con el Grupo de Investigación en Recursos Fitogenéticos Neotropicales (Girfin) de la misma sede.

Los “súper machos”

El proceso completo para obtener súper machos consiste en que después de la identificación de las neohembras (XY), estas se cruzan con machos (XY) sin hormonizarse. De esta segregación se obtienen tres genotipos: hembras (XX), machos (XY), y súper machos (YY).

Dicho cruce evitaría el uso de hormonas para tener lotes de machos, pues los súper machos que tienen los dos alelos que codifican para machos, al cruzarse con hembras normales, estarían condicionando, en teoría, que todas las larvas van a ser machos.

La producción de lotes monosexo mediante hormonas es un proceso muy discutido por los residuos que quedan en el animal y en el medio acuático, lo que podría tener implicaciones en la salud humana.

La identificación en la U.N. Sede Palmira de cuáles son las neohembras obtenidas representaría la posibilidad de realizar en el futuro estos cruces y obtener lotes de machos sin necesidad de usar hormonas.

Colombia no tiene restricciones legales para la hormonización de peces de consumo humano, pero según cifras de la Federación Colombiana de Acuicultores (Fedeacua), el país es “el décimo país productor de tilapia en el mundo, aportando 97.227 toneladas y 5219 toneladas para exportación, con una participación del 5,7 % del mercado externo en Suramérica.”