Estocolmo, Suecia.- Equipo internacional de científicos publicó una revisión científica en donde identifican y describen los impulsores que pueden explicar las diferencias en el uso de antimicrobianos en la acuicultura mundial e identifica los posibles mecanismos para reducir el uso de antimicrobianos.

Los pescados y mariscos del mundo proveen al menos el 20% de todas las proteínas animales en las dietas, y la acuicultura es el sector de producción de alimentos de más rápido crecimiento en el mundo. Los recientes incrementos en la producción alcanzados a través de la intensificación de los sistemas de cultivo existentes, resultó en mayores riesgos de brotes de enfermedades.

El incremento en el uso de los antimicrobianos aumentó los riesgos de las resistencia antimicrobiana en bacterias patogénicas y no patogénica, conduciendo a una reducción en la eficacia del tratamiento para las enfermedades.

En los sistemas de acuicultura, los antimicrobianos son comúnmente aplicados con los piensos o directamente al agua, y pueden ser liberados en el ambiente a través del agua o la sedimentación de las heces y las partículas de los piensos no consumidos.

Las evaluaciones del uso nacional o global de los antimicrobianos en la acuicultura es complicado por numerosos factores, incluido la diversidad de especies y sistemas de cultivo, la naturaleza no consolidada de producción en muchas regiones y el frecuente uso no regulado de los antimicrobianos.

Científicos de la Stockholm University, WorldFish (Malasia), Universidad de Alcalá (España), The Royal Swedish Academy of Sciences, Princeton University (EEUU), Universidad de Los Lagos (Chile), Fisheries and Oceans Canada y , Shanghai Ocean University (China) publicaron una revisión científica en donde identifican y describen los impulsores que pueden explicar las diferencias inter-especies, inter-sistemas y/o trans-regional en el uso de antimicrobianos en la acuicultura mundial; e identifican los posibles mecanismos para reducir el uso de antimicrobianos en sistemas socio-ecológicos.

“De un grupo de mecanismos claves identificados para el uso de antimicrobianos, seis factores próximos fueron identificados: vulnerabilidad a las enfermedades bacterianas, acceso a los antimicrobianos, capacidad de diagnóstico de la enfermedad, resistencia a los antimicrobianos, mercados objetivos y las regulaciones de la seguridad de los alimentos, y la certificación” informaron los científicos.

Ellos dijeron que estos mecanismos pueden permitir que los gobiernos locales reduzcan el uso de antimicrobianos a través de la capacitación de los productores, la planificación espacial, la asistencia con la identificación de la enfermedad, y estrictas regulaciones.

“Los gobiernos nacionales y las organizaciones internacionales podrían, a su vez, ayudar con juveniles libres de enfermedades y vacunas, imponer un control estricto de la cantidad y calidad de los antimicrobianos usados por los productores y los residuos de los antimicrobianos en las especies cultivadas y en el ambiente, y promover medidas para reducir los potenciales riesgos para la salud humana asociados con la resistencia a los antimicrobianos” concluyeron los científicos. 

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