León, España.- Científica reportó que tres bacterias inhibieron in vitro el crecimiento Saprolegnia parasitica, lo que apertura la oportunidad para el biocontrol de la saprolegniosis en trucha arcoíris.

La saprolegniosis es una enfermedad que afecta a peces de agua dulce, ocasionando importantes pérdidas económicas en el cultivo de la trucha arcoíris y otros salmónidos. Los tratamientos preventivos y curativos empleados actualmente no cubren todas las necesidades durante el cultivo y presentan una serie de inconvenientes en lo relativo a su efectividad y la seguridad en su empleo.

En trabajos previos el grupo de investigación del Departamento de Sanidad Animal de la Universidad de León, obtuvó varias bacterias con capacidad inhibitoria in vitro frente a Saprolegnia parasitica, el principal agente etiológico de la saprolegniosis, por lo que Concepción González Palacios planteó la realización de una investigación con la finalidad de aplicar estas bacterias en el biocontrol de la saprolegniosis en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss), así como investigar el modo de acción de aquellas bacterias que resultasen eficaces en el control de la enfermedad. Posteriormente, la científica también utilizó tres bacterias, cedidas por otros autores, que habían demostrado su capacidad probiótica frente a otras enfermedades de peces.

“En la primera parte del trabajo se utilizaron 15 bacterias aisladas de piel de trucha que en estudios previos de nuestro grupo inhibieron a S. parasitica in vitro. Se comprobó la acción preventiva de cada una de las bacterias frente a la infección experimental con S. parasitica en trucha arcoíris añadiendo la bacteria en el agua del tanque. Con las bacterias que controlaron la saprolegniosis a través del agua también se probó su acción preventiva por vía oral añadiéndolas al pienso de los peces” manifestó González.

Ella indica que dos de los 15 aislados bacterianos, Pseudomonas fluorescens LE89 y LE141, protegieron a la trucha arcoíris frente a la saprolegniosis cuando se añadieron al agua del tanque, proporcionando un porcentaje de peces no infectados del 75,51 % y 57,18 % respectivamente. Por el contrario estas bacterias no protegieron cuando se administraron con el pienso.

“Con LE89 y LE141 se investigó su mecanismo de acción, efectuando ensayos de producción de sideróforos, estimulación de la respuesta inmunitaria en trucha arcoíris y la producción de sustancias con capacidad inhibitoria. Ambas bacterias produjeron sideróforos. Respecto a la respuesta inmunitaria los peces tratados con LE141 tuvieron un incremento significativo de la actividad fagocitaria de los macrófagos del pronefros, un ascenso en el número de los monocitos y un aumento de la concentración de las proteínas del suero. En cuanto a las sustancias responsables de la inhibición de S. parasitica, en los sobrenadantes de LE89 y LE141 se encontraron sustancias de naturaleza proteica. En el caso de LE89 estas se correspondieron con sideróforos y en LE141 se comprobó la presencia de un péptido de unos 66 kDa, que deberá estudiarse con más profundidad.” informó.

En la segunda parte de la investigación, González estudió la inhibición in vitro de S. parasitica por las bacterias probióticas Vagococcus fluvialis L21 y Enterococcus gallinarum L1 eficaces frente a la vibriosis en lubina y Lactobacillus plantarum subsp. plantarum CLFP3 eficaz frente a la lactococosis en trucha arcoíris.

“Las tres bacterias inhibieron in vitro el crecimiento de S. parasitica en medio de cultivo sólido. E. gallinarum y V. fluvialis presentaron una inhibición alta del crecimiento del micelio en medio líquido, mientras que en este caso la inhibición de L. plantarum fue nula. Las tres inhibieron la germinación de los quistes en medio líquido, pero L. plantarum precisó de concentraciones bacterianas más elevadas que las otras dos cepas. Todas mostraron acción fungicida, pero L. plantarum precisó de una incubación de 48 horas mientras que en el caso de V. fluvialis y E. gallinarum necesitaron solo 24 horas de incubación” reportó la científica.

En los ensayos in vitro de competición, exclusión y desplazamiento con quistes de S. parasitica usando como sustrato moco cutáneo de trucha común (Salmo trutta), las tres bacterias redujeron la adhesión de los quistes al moco en condiciones de competición y exclusión, pero los porcentajes en condiciones de desplazamiento fueron menores incluso con las concentraciones bacterianas más elevadas.

González destaca que en las pruebas in vivo con trucha arcoíris infectada experimentalmente con S. parasitica, ninguna de las tres bacterias protegió frente a la infección cuando se añadió al agua del tanque o al pienso, a pesar de los aceptables resultados in vitro. 

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