Cologne, Alemania.- Científicos han demostrado por primera vez que los peces longevos pueden vivir más después que ellos consumen los microbios de los peces más jóvenes.

La vida es fugaz para killifish, uno de los vertebrados de más corta vida en la Tierra: el pez alcanza su madurez sexual a las tres semanas y muere en pocos meses.

Empleando el El turúnico killifish africano (Nothobranchius furzeri) científicos del Max Planck Institute for Biology of Ageing demostraron que la microbiota del intestino juega un rol importante en modular la esperanza de vida.

“La recolonización del intestino de individuos de edad mediana con bacterias de donadores jóvenes resultó en la extensión de la esperanza de vida” reportan los científicos.

Los microbiomas jóvenes “trasplantados” tuvieron efectos dramáticos en la longevidad de los peces: su esperanza de vida promedio fue 41% mayor que los peces expuestos a microbios de animales de edad mediana, y 37% mayor que los peces que no recibieron el tratamiento.

Ellos indican que su intervención previene la disminución de la diversidad microbiana asociada con el incremento de edad en el huésped y mantiene una comunidad bacteriana en el intestino similar a los peces jóvenes.

“Nuestros hallazgos demuestran que la comunidad microbiana natural del intestino de los individuos jóvenes puede inducir efectos sistemáticos beneficiosos que conducen a una extensión de la esperanza de vida en un modelo de vertebrados” concluyen los científicos.

Referencia:
Patrick Smith, David Willemsen, Miriam Lea Popkes, Franziska Metge, Edson Gandiwa, Martin Reichard,  View ORCID ProfileDario Riccardo Valenzano. Regulation of Life Span by the Gut Microbiota in The Short-Lived African Turquoise Killifish. doi: https://doi.org/10.1101/120980
http://biorxiv.org/content/early/2017/03/27/120980