Vigo, España.- La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Asociación Española de mayoristas, importadores, transformadores y exportadores de productos de la Pesca y Acuicultura (CONXEMAR) organizaron el Congreso Mundial de Cambio Climático y Pesquerías 2017.

El congreso se dio en el marco de la Feria Internacional de Productos del Mar Congelados Conxemar 2017, que congregó la participación de 31 370 profesionales que llegaron de 104 países del mundo, destacando España, Portugal, Italia y Francia.

Durante el evento se presentaron ponencias relacionadas con los impacto del cambio climático en pesquerías y ecosistemas; expectativas para los mercados y el comercio; retos para la gestión pesquera; la pesca como gestora, víctima y solución a los impactos del cambio climático; el papel de la OMC en las pesquerías y el cambio climático; entre otros.

Sesiones del congreso

La primera ponencia del Congreso corrió a cargo de John Pinnegar, director de Cambio Climático del CEFAS (Centre for Environment, Fisheries and Aquaculture) de Reino Unido, quien señaló durante su intervención que los océanos absorben el 90% del calentamiento y el 50% de las emisiones de carbono a la atmósfera.

Asimismo, explicó que hay 24 zonas geográficas en las que se ha registrado un mayor calentamiento de sus aguas, una media de 1,48ºC en los últimos 100 años. El pH de la superficie del océano, se ha reducido 0,1 unidades pH desde el inicio de la revolución industrial.

Según señaló, uno de los efectos del cambio climático sobre las pesquerías será la redistribución geográfica de los stocks pesqueros, que provocará un incremento de las capturas de entre el 30 y el 70% en latitudes altas y una reducción de más del 40% en los trópicos.

Stefania Vannuccini, senior fisheries officer de FAO, explicó en su intervención que el calentamiento del agua está propiciando el desplazamiento de determinadas especies. Según estimaciones de la FAO, se prevé que la biomasa pesquera disminuya en las zonas tropicales y que aumente en las áreas templadas.

Como consecuencia, la disponibilidad de productos pesqueros variará en función del cambio climático que se produzca en sus hábitats, afectando a la subsistencia de millones de personas que tienen la pesca como medio de vida.

Poul Degnbol, profesor de Gestión Pesquera de la Universidad de Aalborg (Dinamarca), abordó los retos del efecto del cambio climático en la gestión pesquera.

Señaló que ésta debe ser flexible para adaptarse a los cambios provocados por el clima y que deben establecerse marcos regulatorios que no afecten a la resiliencia de los ecosistemas marinos.

Considera que, entre otros aspectos, dichos marcos regulatorios deberían contemplar el cambio hacia aparejos de pesca más efectivos en el ahorro de combustible para los barcos y que contribuyan a un menor impacto medioambiental.

En la sesión 2 del congreso, dedicada a los efectos del cambio climático desde la perspectiva del sector privado y la actividad de las empresas, la primera ponente fue Nicole Kimball, vicepresidenta de la Pacific Seafood Processors Association (PSPA), quien explicó que la temperatura media registrada en el Mar de Bering en 2016 fue la más alta en los últimos 35 años. Asimismo, se refirió a los efectos del cambio climático en el comportamiento de algunas de las principales especies de Alaska, como el pollock, salmón y el cangrejo real.

Darío Alvites, director de Pesca del Comité de Consumo Humano Directo de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), explicó los efectos del cambio climático en las pesquerías de Perú, así como el impacto del Fenómeno El Niño. El calentamiento de las aguas debido a El Niño trajo consigo el desplazamiento de las corrientes de agua fría, y con ellas, la migración de ciertas especies, como el potón y la anchoveta.

Según explicó, los cambios que está sufriendo el ecosistema marino en Perú están provocando una menor abundancia de ciertas especies y la aparición de otras en caladeros que no eran los habituales.

Madodda Khumalo, Strategic Service Executive de la compañía sudafricana Sea Harvest, ofreció su visión del impacto del cambio climático en las pesquerías de Sudáfrica. Se refirió al incremento de la temperatura del agua en la costa este y oeste así como de la acidificación, con una menor concentración de oxígeno en el agua, algo que ”tiene un impacto inmediato en el ecosistema”.

Asimismo, se refirió a la reducción del tamaño de las tallas del pescado y la migración de los stocks pesqueros a otras zonas como algunas de los principales impactos para la actividad de las empresas del sector en Sudáfrica.

Alastair Macfarlane, secretario ejecutivo de la International Coalition of Fisheries Association (ICFA) habló sobre el sector pesquero de Nueva Zelanda y de sus pesquerías. Indicó que las pesquerías de Nueva Zelanda cuentan con más de 100 especies y 680 stocks pesqueros, si bien el desarrollo de la actividad pesquera industrial es reciente (50 años).

Explicó que se está evidenciando una migración de algunos stocks pesqueros de norte a sur y que el calentamiento de las aguas podría derivar en una mayor presencia de especies costeras mientras que afectaría más a las de aguas profundas, que necesita un hábitat de aguas más frías.

Myron Peck, profesor de Oceanografía de la Universidad de Hamburgo, centró su intervención en las pesquerías del Atlántico norte, una de las 20 áreas en las que se está produciendo un mayor calentamiento de las aguas, según explicó.

Peck señaló que los estudios científicos han evidenciado que el 72% de las especies del Atlántico norte han mostrado una reacción en su comportamiento debido a los efectos del calentamiento de las aguas, así como un desplazamiento de la ubicación geográfica de los stocks pesqueros de entre 46 y 400 kilómetros.

Asimismo, el calentamiento de las aguas ha provocado un incremento de hasta 10 veces en la abundancia de especies como el calamar en aguas del mar del norte, pasando de las 375 tm anuales a las 3.400 tm en 2013.

Hildegunn Fure Osmundsvag, directora del Norwegian Seafood Council en España, explicó que desde el año 2010 se está produciendo un desplazamiento de algunas de las principales especies del Mar de Barents hacia el norte en busca de aguas más frías, a la vez que se está evidenciando un progresivo deshielo.

Además, señaló como principales medidas para mitigar los efectos del cambio climático la inversión en tecnología, más investigación científicas, normativa y legislación en materia climática, sostenibilidad y colaboración entre las instituciones.

En la última sesión del Congreso, Simon Buckle, director de la División de Clima, Biodiversidad y Agua de la OCDE, señaló que los análisis de la OCDE indican que es probable que el cambio climático tenga consecuencias económicas negativas en casi todas las regiones del mundo, siendo África y Asia los continentes más afectados. Según explicó, si no se aplican nuevas políticas climáticas, los costes macroeconómicos serían de entre el 1% y el 3,3% del PIB mundial en 2060.

Por su parte, Xavier Vincent, Global Lead for Fisheries del Banco Mundial, señaló durante su intervención que, dependiendo del escenario previsto, el sector podría sufrir una pérdida anual de entre 17.000 y 41.000 millones de USD en valor de desembarque por el impacto del cambio climático, lo que se traduciría en una pérdida de ingresos en los hogares de entre 4.000 y 6.000 millones de dólares, ha señalado .

En 2016, el Banco Mundial publicó un estudio que señala que se necesitarían entre 419 y 1.025 millones de dólares en 2050 para compensar la pérdida de ingresos brutos en la industria pesquera. Por su parte, en los últimos 7 años, este organismo ha movilizado alrededor de 58.000 millones de dólares para combatir los efectos del cambio climático, lo que supone un 21% del total de préstamos del Banco para ese periodo.

Ernesto Penas, asesor Principal de la Política Pesquera Común de la DG Mare, ha explicado que una de las medidas del Fondo Europeo de Asuntos Marítimos y Pesca (FEAMP) permite financiar la mejora de la comercialización de especies poco conocidas. Si el cambio climático provoca una reducción en la abundancia de ciertas especies tradicionales en determinadas zonas, este mecanismo permite financiar la promoción de especies alternativas. “Para evitar los efectos del cambio climático la mejor solución es la prevención; reducir las emisiones de gases de efecto invernadero e intentar que sus efectos sean los menores posibles”.

Audun Lem, director adjunto de la División de Políticas y Recursos de la FAO, destacó que el impacto de cambio climático ya se está notando. Hay algunos stocks pesqueros que se están desplazando geográficamente y esto es una tendencia que va a ir a más en el futuro, lo que tendrá un impacto en las capturas y en el suministro y, por tanto, en el comercio.

En aquellos países en desarrollo donde sus ingresos dependen en gran medida de las exportaciones de productos pesqueros, podría tener un impacto muy negativo tanto en su economía como en el medio de subsistencia. Por todo ello es necesario implementar prácticas con base científica para tener ecosistemas saludables que sean capaces de adaptarse a los cambios.

Aik Hoe Lim, director de la División de Comercio y Medio Ambiente de la Organización Mundial del Comercio (OMC),señaló durante su ponencia que el cambio climático podría tener grandes consecuencias en la productividad de la pesca, incrementar los costes para el sector extractivo, la industria y las comunidades dependientes del sector, reducir la disponibilidad de materia prima y restringir la actividad pesquera.

Todos estos factores contribuirán a un alza de los precios a medida que la demanda supere la oferta. Existen varias formas de combatir el cambio climático; entre ellas aplicar políticas de comercio sobre los aranceles que reduzcan significativamente el coste de las tecnologías de energías limpias y propiciar su expansión. “Tenemos pruebas de que el comercio y la innovación en tecnologías verdes van de la mano, aseguró.

María Cornax, directora de Política y promoción de Oceana en Europa, manifestó que estamos viviendo cambios sin precedentes en el medio marino que impactan de forma directa en nuestras pesquerías, desde las alteraciones en la temperatura del agua, cambios en las rutas migratorias de las especies, hasta la proliferación de especies invasoras. Todo ello tiene impacto en la actividad pesquera. “Los efectos de las emisiones que efectuamos hoy no se verán hasta dentro de unas décadas”, indicó. Según dijo, el principal reto es entender que tenemos que incrementar la resiliencia de nuestros mares para sobrellevar los impactos del cambio climático.

Según Steve Gaines, profesor de ciencias ambientales y su Gestión en la Univ. de Santa Bárbara (California), una de las maneras más sencillas de compensar los futuros impactos negativos del clima es incrementar el número de pesquerías que hoy en día están bien gestionadas a nivel global. Además, es igualmente importante, en su opinión, abordar estrategias sólidas de gestión de cara a las migraciones futuras de las poblaciones pesqueras.

Puede acceder a las ponencias de forma gratuita en:
http://www.conxemar.com/es/ponencias-2017