Bergen, Noruega.- Publican revisión científica detallada de la interacción genética de los salmones silvestres y de cultivo, y discuten la extensión y los modelos de introgresión, además de sus consecuencias evolutivas en el corto y largo plazo en la población receptora.

La explotación de los recursos silvestres vivos se está volviendo insostenible, la domesticación y la producción en cautiverio de las mismas especies representa una alternativa obvia. Sin embargo, cuando los programas de crianza selectiva se implementan, y liberaciones o escapes ocurren, existe un potencial de impactos genéticos negativos directos en las poblaciones del flujo de genes.

El problema del escape de las especies domesticadas ha sido conocido por bastante tiempo en una variedad de organismos, pero se ha determinado que es particularmente seria en los peces, donde las cosechas de las poblaciones silvestres están siendo reemplazadas por la producción acuícola a gran escala.

El salmón del Atlántico (Salmo salar) es uno de los peces más investigados, y su acuicultura juega un importante rol en la “Revolución Azul”. Sin embargo, desde los años 70 del siglo pasado, decenas de millones de salmones de cultivo han escapado a la naturaleza.

Hay diferencias en la potencial interacción genética y sus probables consecuencias para las poblaciones silvestres, aun cuando estas últimas se complementan con programas de reproducción de apoyo deliberados usando reproductores recolectados en la naturaleza, o cuando se exponen a liberaciones accidentales en la naturaleza de especies no locales o de cultivo.

Científicos del Institute of Marine Research, de la University College Cork (Irlanda), Norwegian Institute for Nature Research (NINA), University of the Highlands and Islands (Reino Unido), Hokkaido University (Japón),  publicaron una revisión científica detallada de la literatura dedicada a la interacción genética de los salmones silvestres y de cultivo, y discuten la extensión y los modelos de introgresión, además de sus consecuencias evolutivas en el corto y largo plazo en la población receptora.

“Las poblaciones de salmones nativos son genéticamente distintas y adaptados a su localidad; mientras que el salmón de cultivo representa a un limitado número de poblaciones silvestres que han sido expuestas a más de 12 generaciones de domesticación” reportan los científicos.

Ellos dicen que como consecuencia, el salmón de cultivo y el silvestre difieren en muchos rasgos, incluido el polimorfismo genético-molecular, crecimiento, morfología, historia de vida, comportamiento, fisiología y transcripción genética.

“Los experimentos de campo han demostrado que la descendencia de los salmones de cultivo despliegan una menor robustez en la naturaleza que el salmón silvestre y que después de la introgresión, han una menor producción  de salmón genéticamente silvestre y, potencialmente, de la producción total de salmón” manifestaron los científicos.

“Nuevos métodos han revelado la introgresión en la mitad de los aproximadamente 150 poblaciones noruegas, con estimaciones puntuales altas de 47%, y un promedio no ponderado de 6.4% entre 109 poblaciones” destacan.

Ellos también destacan que fuera de Noruega, la introgresión aún no ha sido cuantificada, y en todas las regiones, los cambios biológicos y los mecanismos que impulsan los impactos específicos en la población permanecen pobremente documentados. 

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