Arabia Saudita.- Los peces payasos son capaces de ajustar la tasa de genero en sus poblaciones, a través de cambios a nivel molecular, en respuesta a las condiciones ambientales cambiantes.

“Varias especies de peces, y en particular un pez de los arrecifes de coral, son capaces de cambiar su sexo durante su vida” explicó Timothy Ravasi del Environmental Epigenetic Program de la King Abdullah University of Science and Technology (KAUST. “Esto es conocido como hermafroditismo secuencial”.

Estas características permiten que las comunidades de peces sean más resilientes a las interrupciones que pueden ser catastróficas a sus capacidades reproductivas. Por ejemplo, las “familias” de peces payasos normalmente consisten de una macho y hembra maduros además de numerosos juveniles. Si la hembra desaparece, el macho altera sus niveles de hormona transformándose en una hembra, restaurando el balance de género previo.

La biología precisa de esto no es claro, y Ravasi y sus colegas de KAUST identificaron cambios en la expresión genética dentro del cerebro y gónadas que impulsan el proceso de hermafroditismo secuencial. Ellos compararon los perfiles de actividad genética de machos y hembras totalmente desarrollados, así como de machos en múltiples estados del proceso.

Después de dos semanas de la separación de una hembra, los científicos detectaron cambios claros en la expresión de los genes dentro de los cerebros de los machos que aparentemente mostraban la transición del género, y cambios complementarios en la expresión de los genes de las gónadas se volvieron aparentes una semanas después.

Subsecuentemente, los investigadores fueron capaces de mapear la maquinaria genética que impulsa este proceso.

“Identificamos muchos vías moleculares candidatos que potencialmente son capaces de afinarse y por consiguiente controlar la tasa de género en una población de peces” resaltó Ravasi.

Una candidato clave es un gen que codifica un enzima llamada aromatasa, que es conocida por estar envuelta en la producción de estrógeno. La aromatasa fue altamente expresada en el cerebro y las gónadas de los peces que se adaptan a las alteraciones de las tasas de género. Ravasi y su equipo también encontraron muchos otros genes que probablemente interactúen con la aromatasa en la degeneración de los testículos y el desarrollo de los ovarios.

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