Ensenada, México.-  Como parte de un programa orientado a la investigación para mejorar los procesos de cultivo de organismos marinos enfocados en las respuestas celulares y fisiológicas del ostión japonés (Crassostrea gigas), en agosto de este año el Instituto de Investigaciones Oceanológicas (IIO) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) entregó un millón de semillas a cuatro productores de la Bahía de San Quintín, Baja California.

En entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, la doctora Tatiana Olivares Bañuelos, líder del grupo del proyecto en la Unidad de Investigación y Capacitación para Producción de Engorda de Semillas Marinas (Incapesm) del IIO, compartió los detalles.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Cómo inició este proyecto?

Tatiana Olivares Bañuelos (TOB): Este proyecto inició con ostiones adultos que se alimentaron hasta obtener gónadas capaces de producir gametos viables, es decir, óvulos y espermatozoides. Estos organismos, denominados reproductores, los inducimos al desove por cambios de temperatura o choque térmico para que liberen sus gametos. Fertilizamos esos gametos y obtenemos embriones que se desarrollan hasta ser larvas, las cuales cultivamos en tanques de dos mil litros hasta que se transformen en semillas de ostión.

AIC: ¿Qué antecedentes hay en el trabajo investigadores-comunidades?

TOB: En 2014 obtuvimos un millón y medio de semillas de ostión, las cuales donamos a tres engordadores ubicados en San Quintín, el Ejido Eréndira y Bahía de Ensenada para seguir el desempeño de la semilla en campo, en condiciones reales de cultivo. Los resultados fueron favorables y en algunos de los campos acuícolas que las desarrollan tuvimos hasta 80 por ciento de éxito de sobrevivencia. Este año produjimos tres millones, de los cuales el pasado 18 de agosto repartimos para investigación un millón entre cuatro productores de Bahía San Quintín. 

La donación se repartió en 250 mil semillas de ostión japonés para cada una de las cuatro unidades de producción representadas por los productores: Adrián Bañaga Hernández, Mauricio Muñoz Hernández, Cristóbal Murillo Villanueva y Martín Rangel Mendoza.

El director del IIO, Asdrúbal Martínez Díaz de León, reconoció durante la ceremonia de entrega de la semilla que es importante mantener abierta esta segunda etapa de fuerte vinculación entre la academia, la investigación y el sector productivo.

AIC: ¿La semilla está certificada?

TOB: El Comité Estatal de Sanidad Acuícola e Inocuidad de Baja California emitió el certificado que garantiza la donación como libre de patógenos, por lo que es una semilla en óptima calidad y lista para sembrarse.

AIC: ¿Qué sigue después de esta entrega de semillas?

TOB: El trabajo con los productores es muy valioso para nosotros, ya que ahora los experimentos controlados pasan a la vida silvestre, es decir, los organismos van a la “prueba de fuego”. En los próximos meses estaremos registrando la mortandad de las semillas, midiendo la velocidad de crecimiento de los organismos, la forma de sus conchas y otros aspectos a nivel celular, por ejemplo, si estas tienen un arreglo ordenado o desordenado de sus estructuras calcificadas. Factores que reflejan si los ostiones están sanos o sufren estrés de algún tipo, como el debido al incremento de la temperatura del agua donde viven.

AIC: ¿Sus estudios se orientan a los efectos del cambio climático en estos organismos?

TOB: Sí, sabemos que muchos se aclimatan y después adaptan, pero otros se estresan y no sobreviven frente a cambios de uno o dos grados centígrados en el agua. Me interesa la calcificación, es decir, cómo forman los organismos marinos sus estructuras de carbonato de calcio en condiciones normales y bajo estrés térmico o por acidificación del océano. Empleo indicadores celulares y moleculares como el índice de ARN/ADN, ambas moléculas de la vida presentes en todo ser vivo, y la expresión de genes en organismos expuestos a diferentes temperaturas, niveles de oxígeno y cambios en el pH del agua de mar. Observo si las respuestas son diferentes durante el desarrollo en las distintas etapas larvales, entre machos y hembras, así como durante los ciclos estacionales.

AIC: ¿Qué evidencia científica tiene actualmente?

TOB: Sabemos que los estudios moleculares evaluando genes como el gen hsp70, que responde a factores de estrés como los cambios de temperatura, nos permiten evaluar puntualmente la respuesta ecofisiológica en especies como la galleta de mar (Dendraster excentricus), mientras que otras herramientas como el índice ARN/ADN nos son útiles para entender de manera general la respuesta que tienen algunas especies a estresores como el aumento de temperatura y/o la falta de oxígeno.

En un futuro cercano este grupo de investigación pretende ampliar los mismos estudios a la almeja Chione (Chione cortezi) y al ostión Kumamoto (Crassostrea sikamea), ambas especies de interés gastronómico.

Tatiana Olivares Bañuelos es química farmacéutica, egresada de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad del Estado de México. Estudió el doctorado en Ciencias en el Instituto de Fisiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con el doctor René Drucker Colín.

Fuente: CONACYT